17 Instrucciones a los espiritistas

Instrucciones a los espiritistas que deseen seguir con fe la escuela espiritista

   En otro lugar dije que no podía decir otra cosa que lo que me ha sido dado ver, oir y comprender, en cuanto a lo elevado, y deseo cumplir fielmente para no retrasarme en la carrera espiritual; mas todos los conocimientos que se me han dado, he prevenido antes, que no se me daban para mí solo, sino para todos mis hermanos que los quisieran, tanto materiales como espirituales de menos elevación que yo. Doy, pues, estas instrucciones para que las recoja quien quiera y pueda, con la seguridad que es mi mejor manera de obrar caridad en la esencia.

   El Primer precepto espiritual es el cumplimiento de la encomienda, o sea, no dar a nuestros semejantes lo que no queramos que nos den a nosotros, y obrar con ellos como quisiéramos que en igualdad de circunstancias, obrasen con nosotros. El segundo es la meditación. Esta palabra se ha explicado y su explicación no se ha querido comprender por cuanto el Padre Astete, en su doctrina a los párvulos, aprobada por la casa de Roma dice textualmente: ¿Cuántas maneras hay de orar? __ Dos, una mental y otra vocal__. ¿Cuál de las dos es la mejor? __ La mental, porque con ella se habla con Dios, con la vocal con los hombres. En efecto, con la meditación hablamos con Dios, y nos contesta según nos cabe en Justicia, pero téngase presente que en el acto de meditar debemos tener nuestro pensamiento fijo en el Padre espiritual, separado de todo lo material. Cuando obramos de este modo estamos en relación directa, y directamente reciben nuestros guías protectores la orden de educarnos en justicia.

   Muchos son los que la primera vez de ponerse en comunicación del modo mencionado han notado estremecimientos que los materiales llaman nerviosos, sin haber comprendido que tales estremecimientos son el fluido universal de que empiezan a disfrutar transmitido por mediación del guía protector. El fluido suele recibirse generalmente flojo al principio; sin embargo, hay algunos materiales bastante sazonados ya para dar fruto y suelen recibirlo bastante fuerte para poder escribir o hablar. Los que reciben el fluido flojo para escribir sostengan el brazo y mano al aire sin que toque en la mesa en la que escriben más que la punta del lápiz y éste perpendicularmente y apoyado ligeramente para que pueda marchar libre sobre el papel, a voluntad del espíritu que acudió al llamamiento, y apoyarán la mano y brazo cuando comprendan que el fluido es fuerte para correr el lápiz; entonces procuren escribir lo que a su imaginación acuda, pero en todo tiempo fijo el pensamiento en Dios, y estén seguros que la comunicación que obtengan no es suya como en general se creen los primeros estudiantes.

   Ciertas personas que se titulan espiritistas (por lecturas) tratan de amedrentar a los novicios con la palabra obsesores, mas yo les digo que obsesor y demonio son una misma cosa, con la sola diferencia que a los primeros los hacen temporales y a los segundos eternos, pero unos y otros solo caben ser en los encarnados, no en los espíritus elevados ni en los ignorantes. Los primeros dan a cada uno lo que desea o lo que le cabe en justicia; los segundos nada; por cuanto ya quedan explicadas las facultades que la ley de justicia le puede conceder; puede caber alguna parte a los prófugos, pero nunca a los aprendices, por cuanto sus guías no lo consienten hasta que ya pueden conocerlos y defenderse de ellos, a menos que los estudiantes se empeñen en abandonar a sus protectores por seguir a aquellos; y para que cada cual pueda conocerlos y saber con quién trata daremos a conocer a los prófugos y sus costumbres.

  Prófugos. Damos el nombre de prófugos a los espíritus que habiendo llegado al grado 14 entre la Tierra y Venus leyeron en el gran libro y vieron: Primero: Lo mucho malo que habían hecho en las diferentes encarnaciones y reencarnaciones por las que habían pasado. Segundo: Que pasando del mencionado grado no podían volver a tomar encarnación en la Tierra, y para poder cumplir ciertas misiones les sería indispensable valerse de materias que otros desterrados ocupaban si se las quieren prestar. Tercero: Que volviendo a reencarnar en el destierro podían adelantar si cumplían la misión en un año, más que en ciento siendo espíritus libres: piden, pues, y se les concede reencarnar. Generalmente todos los espíritus que reencarnan desde ese grado traen y han traído grandes misiones progresivas, mas cuando han venido, y después de haber dejado la materia que tomaron no alcanzaron más elevación que la que habían dejado por no haber cumplido lo que prometieron, se avergüenzan de su falta y prefieren la erraticidad a presentarse al Regentador: estos son los espíritus que, siendo ignorantes, pretenden ser sabios cuando se les permite presentarse entre materiales que no los conocen, pero téngase presente que cuando los elevados los dejan es por complacer a los materiales que los llaman. Son en general los que cuando hallan instrumentos que no saben su deber de tales dan gusto con comunicaciones materiales sin meterse en alta filosofía.

  Debo advertir que, así como hay espíritus que por no haber cumplido lo que prometieron, se avergüenzan de presentarse al Regentador, y se hacen prófugos, los hay también que conocen su falta y se presentan para que no sea mayor, y así como los primeros tienen obligación (por ley) de volver a encarnar para continuar la obra que dejaron, los segundos pueden quedar estacionados hasta hallar otro hermano en materia que cumpla por ellos, y cuando el material se ha hecho responsable de aquel cumplimiento, ellos siguen el progreso.

  Fácil es comprender entre materiales espiritistas quién es el que progresa, quién se ha estacionado y quién se ha hecho prófugo, conociendo el lenguaje espiritual, como lo demostraremos; mas volvamos a los preceptos, puesto ya hemos dado a conocer a los prófugos, para que cada cual, según su voluntad, pueda leer y hablar, en el lenguaje universal.

  Tercero: Cuando el aprendiz comprende ya las dos anteriores, o sea el fluido, debe procurar conocer al instructor que le guía, sin conformarse con el nombre que le dé, pues debe saber que tanto derecho tiene él de probar al libre como el libre de probar a él; porque siendo Dios Justicia Infinita ha de dar a cada uno lo que se merezca: así, pues, desde el momento en que se prepara para invocar lo hará de esta manera, mentalmente y con su pensamiento buscando al Creador universal: — Padre de Misericordia, permite que venga a mí mi guía protector para que me ilustre en su luz. Esta es la oración admisible como espiritual__. Cuando ya empiece a escribir, debe ante todo, pedir al instructor el lema espiritual, que es el siguiente:__ Dios es Amor, Paz, Caridad, Bondad, Misericordia y Justicia Infinita__. Si da el lema admita la comunicación sin reparo, y si en ella le aconsejara el espíritu que falte a la caridad con alguno de sus semejantes acuda al Padre en queja de aquel hermano y obtendrá justicia; mas si al pedir el lema espiritual no se lo diere, diga esto:__ En nombre del Padre Espiritual quedas preso__. Siempre fijo en Dios el pensamiento y enseñando al espíritu el lema ya indicado se le dice que medite.

  Entonces verá el espíritu errante a su guía, que es quien le ha hecho tomar comunicación para que el de la materia lo prenda y al verlo comprenda en un solo momento de meditación su error; luego se le obliga a escribir el lema y poner el nombre que llevó en su última materia (es más conveniente en cifras, para que la caridad quede más oculta), como pacto que contrae con su guía protector para ir al mundo de estudio que se le haya destinado; el guía o hermano caritativo que lo ha de conducir pronto se hallará en el otro brazo del escribiente y si está conforme con el nombre que dio el reo observará el que escribe que las manos se unen, se elevan y que por fin quedan sin fluido; en caso contrario le hará señales negativas con la mano, por no ser verdadera la firma y debe amonestarlo de nuevo hasta que el guía esté conforme. Cuando se comunique y reconozca por las instrucciones que se le dan que es espíritu elevado, tenga cuidado en preguntarle si hay caridad, así como cuando haya empezado ésta continuar hasta que su guía u otro espíritu elevado le ordene cesar, por no haber más necesidades.

  Observaciones. Primera: No se vaya a creer que los espíritus molestan al que asiduamente quiera trabajar, al contrario, comprenden mejor que nosotros cuando las materias pueden resistir: molestan, sí, a los holgazanes o perezosos; por mi parte, en el transcurso de tres años de estudio constante, he observado que habiéndome acostumbrado a no acostarme sin relacionarme con ellos, me han dado cada día (o noche, según las ocupaciones materiales) según el cansancio de mi materia, o el trabajo que la esperaba al siguiente día, mandándome descansar unas veces, y otras aconsejarme, y hasta reprenderme, y castigarme por molestarla en demasía. Segunda: Cuando los espíritus errantes no quieren comprender a sus guías y pedir encarnación, se unen varios caritativos, y cuando hallan grupos les enseñan la luz, y es lo bastante para conducirlos a donde creen conveniente, pues les causa el mismo horror que la guardia civil a nuestros criminales, con los cuales debemos compararlos en un todo.

  Los espíritus, en general, son obedientes al material si los llama; los de mayor grado que él, por caridad, si con objeto de instruirse lo hace y los inferiores por deber; pero tenga mucho cuidado, todo espiritista, de no llamar a ninguno sin que primero lo consulte con su guía protector, y podrá hacer la caridad sin faltar a ella; su deber es recibir al que venga y obrar caridad sin permitir preguntas de mera curiosidad. Explicará a lo que se expone el que no conoce el grado del espíritu que se invoca. Ya he dicho que el inferior cuando se le invoca en nombre del Padre (Dios) obedece al superior, y más si el último es material; como obediente acudirá y en caso que esté animando una materia que ha de ser un viviente la abandone, y como no está formada aún muere desde el momento en que la deja el espíritu y queda la responsabilidad de que aquella muere para el que le llamó, mas no sucederá esto si preguntamos antes a nuestros guías que nos dirán: “puede venir, o cumple”. Respetando el cumple, o llamándole si puede venir. Este es el medio más seguro.

  Creo que la facultad de escribir (médiums escribientes) es la mejor para los que deseen verdaderamente emprender lo demás, pues que para esto les es muy fácil a los espíritus dominar a los instrumentos. En otro tiempo, los espiritistas se hicieron magnetizadores y siguen siéndolo todavía; pero, ¿qué fruto han sacado del magnetismo? ¿No han tenido presente que la culebra también magnetiza al pajarillo para podérselo comer?__ Así los espiritistas magnetizadores, sazonando el fruto, forzadamente se han tragado las comunicaciones materiales y han dejado de comprender las espirituales elevadas. ¿Acaso los magnetizadores pueden magnetizar las materias de espíritus de más elevación que ellos? ¿Pueden como creen traer y llevar a los espíritus más elevados que ellos siendo libres? No, es preciso para que un espíritu sea obediente al magnetizador que sea de menos elevación y si alguna vez se presentan espíritus elevados es por amor y caridad a los que los llaman sin saber ni comprender lo que se hacen. ¿No han comprendido los magnetizadores el por qué muchos instrumentos son maltratados en reuniones donde no se comprende el lenguaje espiritual o la meditación siquiera? ¡Pobres hermanos que validos de una facultad que sólo les sirve para manifestar su vanidad orgullosa no procuran reconocer el poder del verdadero magnetizador. ¿Qué es el hombre comparado con el espíritu de la escala Mayor y Superior? Si sabe cumplir fielmente su deber será un instrumento de ellos, mas si no cumple será juguete en un todo, pues nada más se ganó en Justicia.

  Todos los guías protectores desean adelantar en la carrera, y para poder cumplir la Ley de Caridad necesitan ser comprendidos material o espiritualmente, y hallándose la humanidad en tanto atraso les es preciso hablar por medio del instrumento material. Cuando sus protegidos se lo prestan voluntariamente lo aceptan con agrado, y más si es fiel; esto lo saben muchos instrumentos, y algunos conocemos que se han enorgullecido hasta el punto de sobreponerse a los espíritus que cuando los han querido usar se han hecho los necesarios; pero, ¿qué fruto han conseguido?, que cuando han invocado y preguntado cosas que eran de su agrado les han negado la contestación o contestado a gusto del que pregunta, mas no la verdad, como al que cumple y se presta humilde y sumiso; de este modo y halagando las materias de los que cumplen como fieles instrumentos los entretienen sin que se den cuenta ellos mismos, hasta que reciben los desengaños tan grandes como merecidos. Los espíritus no desean de los instrumentos más que voluntad y fidelidad para hacer de ellos el uso que crean necesario para llegar a los fines que se proponen, pero cuando no cumplen así imitan a nuestros músicos, que arrinconan el instrumento que no les sirve.

  Hemos visto en nuestras sesiones que cuando algunos espíritus han dejado el instrumento, hermanos materiales se han adelantado a quitar fluido al instrumento y preguntado por qué obraban de tal manera nos han contestado: “Porque en tal o cual reunión se obra del mismo modo”. Preguntados si ellos tenían más poder que el que los había dejado, no han sabido contestarnos. ¿Por qué? Porque no conociendo la elevación del espíritu mal podían conocer la que ellos mismos ocupaban; más tarde los mismos hermanos han reconocido que el verdadero magnetizador del instrumento es el espíritu que lo ocupa y que el instrumento, desde el punto que siente el fluido por los síntomas de peso en la frente, golpecitos en la cabeza o algún otro que muchos espíritus dan a sus instrumentos predilectos, deben elevar el pensamiento a Dios y hablar cuanto su lengua quiera decir; mas en tanto tiempo esta clase de personas deben meditar mucho y cumplir con exactitud el lema de amor y caridad en general, único medio para que consigan gran adelanto en la carrera espiritual. Pero ¿cómo podrán cumplir este lema los que no se entregan cuando sienten la concentración, porque dicen que, a su parecer, no es el espíritu de tanta elevación como ellos desean? Todos cuantos estén en la reunión pueden comprender la elevación del espíritu menos el concentrado, por cuanto ellos tienen el camino libre para dirigir su pensamiento al Padre, preguntando si es ignorante, prófugo, Instructor, Mayor o Superior; pero el concentrado no se halla en igual caso, y por más que le deje el espíritu en su intuición el grado y hasta el nombre que llevó en materia, nada puede sacar en limpio hasta quedar libre de su influencia.

  Cuando los instrumentos se desarrollan por propia voluntad se hallan en estado de usar todas las facultades, como si no tuvieran tal concentración, al menos que, como generalmente sucede, se le cierren los ojos, para que, no viendo, no le distraiga lo material su pensamiento de lo elevado y pueda el espíritu funcionar con más libertad, pues con seguridad que hallarán poca o ninguna diferencia los físicos en el pulso del concentrado y del que no lo está. Al contrario del magnetizado por los hombres, ¿por qué esta diferencia?, preguntaréis, porque en el instrumento forzado se separa el espíritu propio de su materia y queda ésta a voluntad del que la quiera ocupar; pero en el voluntario no se va, sino que se funden los dos, el propio con el libre de donde dimana que, por elevado que sea el libre, no puede explicarse a su placer si el de la materia no tiene cierta elevación para acompañarlo.

  Así pues, muchas veces sucede que espíritus de gran elevación toman instrumentos que son poco instruidos en la parte material y dicen palabras tan elevadas como difíciles de comprender para muchos que las oyen, y nos hallamos con otros de gran instrucción material, que sus comunicaciones gustan a los materiales por su expresión correcta, sus maneras de decir, etc.; mas si buscamos el estudio elevado en ellas encontramos que cualquier espíritu Instructor da más producto. He aquí una de las causas del por qué los espiritistas que no estudian por sí mismos podrá ser su adelanto en la comprensión elevada muy limitada, además de que las materias no están siempre predispuestas a la misma fidelidad, porque la más pequeña pasión o rencor hacia alguno de sus hermanos los hace no ser tan fieles como es de desear; por esta razón doy la preferencia al instrumento escritor para ser fiel. Y ya he dicho, el que los instrumentos hablen con los ojos abiertos o cerrados solo tiene por objeto no distraerse con las cosas materiales, luego ya se comprenderá que todo instrumento está concentrado siempre que lo elevado necesita hablar y el ser más o menos feliz en las discusiones que entable consiste en el buen desempeño de un cargo.