⇐ Trabajos convivenciales con las iglesias
Nosotros, como espíritus creados a imagen y semejanza de la LUZ de Luces, somos hijos de la LUZ, como Luces originales, iniciándonos con nuestra pureza, en estado de perfeccionamiento espiritual, para dar la perfección de nuestra pureza. Mas, por causa de la caída por los mundos de descenso, el espíritu-ser-humano, fue añadiendo los 7 velos del alma, denominados y sintetizados bíblicamente como el «Aguijón de muerte», para encarnación y reencarnación, en su «desprendimiento moleculoso o esencia de materia acumulada», viniendo a pasar al último mundo de descenso, como espíritus desterrados. Con el agravante de la desobesiencia del Príncipe planetario «Lucifer y sus asociados», que originó un desajuste, y que es el este sigló XXI=21=3, como resolución trinitaria, donde se tienen que cumplir todas las profecías, con la donación y redención de Jesu-Cristo, cumplida como resolución en la segunda venida con el Juicio de Mayorías, donde queda restaurado el orden planetario después de la gran tribulación ocasionada por los hombres vanos al servicio del Anti-Cristo, definido como el número de la Bestia o 666, (666=18=9) dándonos el número de hombre, el 9, con las tres transformaciones (6=transformación), a efectuar como consecución en el orden planetario, por los siervos de Cristo 144000=9, número de hombre, en función de cumplimiento, purificación y redención planetaria, propiciada por Cristo.
Asi pues, por causa de las faltas continuadas de los espíritus, en el descenso, (9=procesos), como espíritus desterrados, se fue produciendo una condensación moleculosa de esencia de materia, alrededor de la Luz del Alma,donde el cuerpo etérico o periespíritu, se hizo condensado cada vez mas, formando los 7 velos o niverles de la Caída.
El Alma, como Libro de la Vida donde se registra todo nuestro haber existencial, por lo que pensamos, hablamos y sentimos, como acciones positivas o negativas ante la Ley. Siendo las acciones negativas contaminadas por el orgullo, egoísmo y vanidad, las que forman el peso y carga, como envolturas o velos, que impiden la expresión natural de la Luz del Alma en desarrollo. Tales trajes o velos del alma, se fueron comprimiendo en puntos energéticos, conocidos como centros de conciencia o chacras, que son los que en su resolución generan los diversos estados de conciencia del espíritu-ser-humano encarnado.
Este proceso de vida y transformación de los seres en descenso, «por ir en contra de la Ley como mandado implícito en la Luz del Alma, y Leyes establecidas para el gobierno de la naturaleza, como Ley de Justicia Causa-Efecto», en el ser humano, con su Ley de encarnación y reencarnación de la esencia, «los átomos de los cuales está formado el cuerpo etéreo, como periespíritu y reflejo físico», rotaron cada vez con mas lentitud en las encarnaciones de descenso (porque solo en la Tierra como mundo de destierro se repiten las encarnaciones, como reencarnación, visto en las Escrituras bíblica como segunda muerte). Hasta llegar a la condensación final con los site velos de la caída, donde los Atomos espirituales alcanzaron una lentitud, hasta que la rotación hacia la derecha, cambiaron su rotación hacia la izquierda, como materialización, provocando la degeneración y disolución. Dando pie a la donación de Jesu-Cristo (Cristo Miguel), como hombre encarnado, que detuvo este proceso materializador, por su acto de «redención» cuando en el Gólgota quedó tal estado como proceso consumado, y en cada alma hubo un destello redentor, actuando en la conciencia humana como toque y fuerza Crística, en las almas adaptadas a la filiación de DIOS, el Padre, impidiendo tal degeneración progresiva por causa de la caída.
Jesu-Cristo nos ensaeñó con su ejemplo el camino de regreso al Padre, el camino hacia el interior como fuerza y Luz original. En el Sermón de la montaña está contenida la ayuda para conducir a esta humanidad el regreso al Hogar Eterno, el Paraíso Luminoso. Cristo es la llama redentora y trandformadora en el corazón del hombre, la Luz directora en conciencia hacia las Leyes Divinas.
Si comtemplamos los Atributos Divinos de nuestro Padre Espiritual, en la Tierra tenemos los medios hábiles de purificación y preparación para aprobar todos los nivelee de conciencia, y disolver la acumulación de la carga, disolviendo los Centros de conciencia, unidos a Cristo como Regentador Espiritual del mundo del tiempo y el espacio. Por eso se dijo: «Cuando venga el Espíritu de Verdad, El os conducirá en la Verdad y la Vida».
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