El tema de la salvación ha sido poco desarrollado o incompleto como redención de la substancia del «aguijón de muerte» o esencia de materia, que es el resultado acumulado por el espíritu ser humano desde que es creado.
El perdón como redención, en el siglo XXI debe ser abordado y contrastado científicamente, y no solo como una fácil predicación doctrinal donde la locura de la predicación ha estado desatada durante siglos, sin todavía haber dado su fruto esperado en la humanidad, por falta de unidad cristiana..
Y por haber sido tapada la verdad por aquellos que se pusieron bajo la capa de Cristo, pretendiendo dominar como seguidores a la humanidad con su liturgia como rito y ceremonia, entreteniendo a las inteligencias, sin abrir la puerta a la Cosmología, basada en la sacrosanta Ley de encarnación de las almas como punto de redención por la pluralidad de mundos de descenso, pasando a ser reencarnación por su repetición en el «destierro» en el que nos encontramos. Pues el descenso hasta «el», fue originando el peso y la carga como aguijón de muerte, a disolver en la regeneración, cumpliendo la «Ley Real como Regla de Oro», que no necesita ceremoniales de ninguna clase en nuestro vivir, al ser «Mandato de DIOS y de Cristo».
Dicha carga como aguijón de muerte según indica en las Escrituras, representa todo aquello que hay que disolver y desprender con «su cumplimiento», y la posibilidad redentora en parte de dicha carga por Jesucristo, aunque no toda, puesto que el Hijo no interfiere ni anula la Ley de Materialización y Desmaterialización puesta por el Padre, que creó unas Leyes para el Gobierno de su Naturaleza y Universo, incluido el ser humano.
Luego en este siglo XXI=21=3, como finalitario trinitario en el proceso evolutivo del mundo en su Orden Cósmico, hay que contemplar de forma definitiva la resolución del perdón como una posibilidad previa de redención para el nacer de nuevo, y no como una total y definitiva fase para ir al Padre, sino como continuidad ascendente por la pluralidad de mundos de ascenso, hasta alcanzar la Casa Paterna, Sol Central de LUZ radiante.
Por eso mismo, hay que contemplar siempre la Palabra de DIOS establecida como Ley en la semilla, con su proceso, en todo caso, y cuanto más en lo referente a nuestra salvación, por ser implantada la semilla como Reino de DIOS en la Tierra, en todo proceso y caso Eclesiastes 12:13 El fin de todo el discurso oido es este: Teme a DIOS, guardando sus mandamientos; (que son sus Leyes, estatutos o derechos) porque esto es el todo del hombre. 14 Porque DIOS traerá toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena o mala. Por eso es preciso el reconocer, que el «temor a DIOS» interpretado literalmente no procede, si reconocemos en Sus Sus Atributos que DIOS no castiga ni perdona, haciéndose inmutable de las consecuencias acarreadas en el ser humano, por no cumplir la Ley y Mandato como Regla de Oro, que esta establecida como tendencia de Amor, Paz y Caridad, en la chispa de esencia de inteligencia en la Luz del alma, al ser creado.
Así pues, los principios básicos de toda religiosidad montado por los hombres en base a las Escrituras, en desarrollo de comprensión del Espíritu de la Letra, no debe apartarse de la semilla con su Ley en el desarrollo, al ser semejante a la Semilla Original Creadora, que primeramente pasó también por Sus Procesos de Vida, para poder ejercer Su Don Creador.
Todo ello nos induce a plantear que «Es de cada uno saber» quienes somos, de donde procedemos, y cual es nuestro destino. O sea, Origen, Obligación, y Destino a alcanzar. Como primicia evangelizadora y predicación de base, en orden con las Escrituras Bíblicas, como es el amparo de la redención, con el perdón a ultranza como rescate para un renacer o nacer de nuevo en el Espíritu.
INCOHERENCIA CIENTÍFICA SOBRE EL PERDÓN BÍBLICO:
Toda aplicación e investigación científica sobre el perdón, según Ley y Justicia, debe ser sobre la «demanda de Cristo» en Lucas 11:52, y desarrollada como Palabra de Dios (que no DIOS), en Lucas 8:11, con la simiente. Y su aplicación visto en Apocalipsis 13:18, con la palabra «cuente», que es matemática cabalística en el siglo XXI=21=3=Trinidad.
Luego, cualquier manifestación bíblica sobre el pecado y su remisión, tiene la premisa de el ser consciente del pecado, por el existir existente en el presente vivido.
Por eso se indica en Mateo 12:31 que todo pecado y blasfemia contra el hombre, será perdonado (por el mismo hombre), puesto que es pecado consciente, mas la blasfemia contra el Espíritu no tiene perdón (quiere decir que no será perdonado por el hombre, ya que DIOS ni castiga ni perdona. Por eso el pecado contra el Espíritu no puede ser perdonado puesto que DIOS no se ofende por ello.
También se indica, como balanza de Justicia, que si perdonamos al prójimo sus ofensas, también como correspondencia somos perdonados, puesto que para DIOS no existen diferencias entre sus hijos.
Por tanto, la remisión de pecados es de los pecados como faltas conscientes, o sea de las que se tiene conciencia y arrepentimiento en el existir existente encarnativo, pero no remisión del aguijón de muerte generado en sus anteriores existencias.
La remisión de pecado de Jesus a un paralítico, era primeramente por ser aparejado tal hermano paralítico, como ejemplo de conocimiento de las existencias vividas, como encarnaciones anteriores, como pago de rescate, o sea carma acumulado como aguijón de muerte en su nueva encarnación. Cosa esta que en la Biblia fue sacado u obviado tal conocimiento de la pluralidad de existencias. Y segundo por la fe puesta. Por eso se dice en Hebreos 9:22 Y «casi» todo es purificado según la Ley….
Y en Colosenses 3:13, hay una explicación sobre la consecuencia espiritual en base a la obra de perdón materialmente considerado.
Por lo cual, no hay perdón si no hay confesión de pecados conscientes en el existir existente. De la misma manera que es una falta contra el espíritu encarnado como hijo de DIOS, el bautizar a un recién nacido, por ser este inconsciente de ello, o sea, por robarle su libre albedrío. Luego no hay perdón si no hay existencia consciente, ya que DIOS ni castiga ni perdona, pues la remisión, en parte, será en todo caso de Dios, no de DIOS.
Y el Hecho en Hebreos 9:27 de que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio, está claro, puesto que en el mundo planeta Tierra, como último mundo de descenso, como destierro, en principio como Ley establecida era de una sola encarnación como en los demás mundos, mas o menos dilatada en el tiempo. Mas venido el espíritu a la Tierra a encarnar, primeramente tenía una sola encarnación, y después de la caída por desobediencia, se dividió el sexo, puesto que en el inicio el espíritu humano encarnaba como hermafrodita con una sola encarnación, y por no cumplir el mandato, vino la reencarnación. Cosa que en el siglo XXI ya se van terminando las reencarnaciones por «separar la cizaña del buen grano.
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