02 Enseñanzas a mis hermanos terrenales

  Juntos en una fuente, se encontraron un pastor y un ruiseñor, que los dos a beber iban, de aquella agua cristalina y pura; ¿Cuál de los dos era el más selecto? a simple vista los dos por igual, ya que su sed, parecía nunca se iba apagar. Pero el ruiseñor, levantó el vuelo y a una rama muy alta se fue a posar y allí entonó sus cánticos: ¿Qué decía el ruiseñor? Pues daba gracias de todo corazón al Padre Bondadoso, por dar de beber al sediento. ¿Y el pastor? ¿Qué fue del pastor? El pastor, sació su sed y preocupado por sus ovejas, no se cuidó de dar gracias al Padre de Amor. Más preocupado con los bienes terrenales que eran sus ovejas, le parecía que era muy natural y lógico que hubiera fuentes con qué saciar su sed: ¿Qué ves en esta lección? pues sepas ser ruiseñor y que al saberte desprender de los bienes terrenales, tu alma entone gracias al Señor por las fuentes de vida que pone a tu alcance.
Alma mía, espíritu en flor, ¿qué buscas con tanto afán en el mundo terrenal? Un sol puso DIOS para iluminar y dar vida al planeta Tierra, para dar calor y vida a las plantas y a los animales, y así responder al fin para que han sido creados.

  Desmenucemos el más pequeño insecto, analicemos la más pequeña flor, y veremos la perfección de sus entrañas: pues ¿a quién responde ese perfeccionamiento? Al Divino Arquitecto, al Gran Creador, que con infinita Sabiduría, ha creado mundos, tan unidos, tan perfectos que, el alma, al desencarnar y verse libre de la materia, se queda absorta ante tanta grandiosidad y belleza. No extrañes, alma querida, que al desencarnar estéis unos días sin despertar, porque si de momento, enseguida se os mostraran tantas maravillas, vuestro espíritu recibiría una sacudida tan fuerte, que pasarían años para hacerle reaccionar. Así, poco a poco va despertando, se va acostumbrando a la contemplación de esas maravillas estelares, y cuando su guía lo cree conveniente, lo coje y lo presenta al Regentador.

  Continuemos alma hermana; claras y concisas son mis palabras: Amaos los unos a los otros como el Padre os Ama. ¿cumples así? ¿van dirigidos tus amores hacia este precepto del Creador? Al crear los mundos que pueblan los espacios del Universo, creó también DIOS una LEY, que tenía de servir para todos los seres creados, tanto de un mundo astral como de otro, y así perpetuarse eternamente.

  Los Mesías mandados por el Padre a los mundos en formación, llevan todos la misma consigna: Amor, y cueste lo que cueste, hay que trabajar sobre este lema Amor. Que cuesta la vida, inquietudes, trabajos, dolores sin fin, siempre Amor, y cuando en todos los confines del Universo resuene la celestial consigna, Amor, entonces será la hora en que me presente de nuevo entre vosotros, pues, para entonces, ya no habrá odios ni rencores, y no tendré de ser crucificado de nuevo. Amor para todos os deseo.