04 COMO DIOSES

  El Padre, al crearnos no nos manda en este o en otro planeta para que solamente repitamos, no. El fin para que hayamos sido creados es más alto, más elevado, más brillante; quiere que nos acerquemos tanto a EL que seamos un sol a su semblanza y semejanza. En vuestro planeta, los padres terrenales, cifran la ilusión en que los demás seres reconozcan que sus hijos se parezcan a ellos, y si cuando uno más que los otros, se destaca por sus rasgos, por su talento o por sus virtudes, el padre parece que forzosamente inclina su amor más por aquel hijo.

  Otro ejemplo terrenal: En el transcurso del tiempo, pasó por la Tierra un espíritu, que fue conocido por el General Bonaparte, y que luego fue emperaddor de los franceses. Napoleón. Este espíritu guerrero conquistó muchas naciones, y a medida que las iba conquistando, regalaba una corona a uno de sus familiares, y les nombraba reyes de aquellas naciones. Todos tenían su corona, todos eran reyes, pero él era el dueño y señor absoluto de todo, a él tenían que dar cuenta de todo. De este espíritu voy a sacar mi enseñanza, mi lección:

  El Padre tiene todos los reinos, y EL nos ha creado para regalarnos uno como sus hijos que somos de EL. Quiere que nos acerquemos tanto a EL, que nos confundamos con EL en su firmamento.
Ya véis hermanos, si es alto y grande el fin para que hayamos sido creados. No obscurezcáis vuestro espíritu, no despreciéis estos reinos, no queráis ser súbditos de la obscuridad, cuando tenéis que brillar como Soles del firmamento estelar. Yo mi luz os dejo, para disipar las tinieblas del planeta Tierra.