17 LUCECITAS ESPIRITUALES

 Cuando tomáis y trabajáis con fe en la Ley Espiritual, al principio sois lucecitas espirituales. Sois como esos gusanitos de luz que en las noches estivales reverberan su Luz en medio de los campos. Así empezáis, es pequeña la Luz, pero a medida que vais purificándoos más crece, más iluminados estáis. Lucecita espiritual que empiezas a reverberar, yo te digo: Pide al Señor que los vientos huracanados y pestilentes del mundo no te resten la Luz que tienes. No, hermosa lucecita, consérvate siempre pura, para que tú puedas atraer e iluminar a muchísimos hermanos perdidos en la oscuridad del planeta Tierra. Lucecita espiritual, tú eres un diminuto faro, pero lleno de dulces aromas por dentro, que poco a poco embalsamarán a la humanidad. Lucecita querida, ponte en guardia para que las pasiones no mancillen tus dulces encantos, y así el caminante pueda ver en su camino tu lucecita.

  Te he dicho lucecita espiritual y ahora te digo vaso de fragante aroma y eso en conjunto tienes que ser. Luz para el que va a oscuras y aroma para el que se ha hundido en el lodazal del mundo. Tenlo presente si de veras quieres merecer el título de hermano espiritual, que es lo mismo que decir hermano del Maestro en el cumplimiento de la Ley del Padre. Sois todos hermanos míos, pero unos estáis más cerca de mí y por lo tanto, más cerca de la Luz que radia el Maestro y por lo mismo mas cerca de la Verdad. Recibirás todo cuanto tu Maestro reparte a manos llenas, cuanto mas te acerques a El. Serás bálsamo, consuelo, y te sentirás feliz al enseñar Su doctrina, cuanto mas logres acercarte a El.

  Los hermanos espirituales que afortunadamente han estudiado la Ley Espiritual, y la han bebido de la fuente pura, no se cansan de enseñarla y esparcirla, sencillamente, y al alcance del más humilde cerebro terrenal. Tal como yo vengo a daros las presentes enseñanzas, así tenéis que enseñar la Ley del Padre. Procurad que llegue a todos con sencillez, sin retóricas, pues la Ley de Amor no necesita grandes cátedras, al contrario, que los principiantes al irla conociendo la vean tan pura, tan sencilla, tan llena de Amor que su corazón se conmueva. Que vean en ella la gran Bondad del Dios bueno que a todos nos quiere salvar, y para cada uno de sus hijos tiene reservado un reino de Amor, Paz y Caridad, si con estos Atributos tratan a sus hermanos. Haced llegar la verdad a todos cuantos desean encontrar el verdadero camino y no os canséis en vuestra misión, que la mirada del Padre contempla con Amor vuestros trabajos.

  Sí, hermano terrenal, el Maestro te espera para transformarte de lucecita espiritual, en vaso de dulcísimas aromas espirituales; y aroma, será un Don para aliviar a tus hermanos terrenales y conducirles al lado del Maestro, para convertirse en otras lucecitas espirituales. Enseña el camino de la verdad y de la verdadera vida. Poco a poco ir transformando el planeta Tierra en un planeta de Luz. Reparte sin tasa las luces espirituales que has recibido y recibes, y así contribuirás en la grandeza de la Obra del Padre. Animo pues, que el Creador sabrá recompensar largamente vuestra obra.