38 SUELTA EL FARDO DE TU MATERIA

  Se te dió un alma, se te dió un espíritu, y se te dió una materia. Espléndida felicidad si sabes hacer uso de ella. Lo último que se te dio fue una materia para que te acordaras siempre, que siempre tiene que ser lo último en que tienes que pensar. Hay que cuidar de su salud, aseo e instrucción, pues estáis obligados a ello, pero nada más. No tenéis que olvidar que fuera de vuestro mundo ya no os sirve para nada, ya no cuenta lo más mínimo. El alma y el espíritu os irán acompañando siempre, en transformación infinita, pero de materia os darán una de diferente en cada reencarnación, y aún mientras duren vuestras peregrinaciones por los destierros, que luego, al remontaros en espacios esplendorosos ya no la necesitaréis como en la Tierra. Medita si vale la pena de perder por el pecado al alma y al espíritu y hundirlos cada vez más. Medita si por un fardo de carne, vale la pena perder el tiempo en odios, egoísmos, vanidades y prevaricaciones.

  Sí, todos deseáis ser hermosos, perfectos de cuerpo, y con orgullo mostráis la hermosura de vuestros hijos o familiares si es que han sido favorecidos con ella. ¿Ya has meditado la hermosura de tu alma y a la cuál no dais importancia? ¡pobres terrenales que descuidáis lo mas importante que tenéis! La hermosura más grande que se os ha puesto y no sabéis mejorarla, no sabéis cuidar esa hermosísima alma como es merecedora. Es tan grande la majestad y belleza de las almas que solo puede comparársele con los Soles del Padre. Insensatos terrenales que os afanáis en ensuciar lo más grande y hermoso que poseéis. ¿Y así agradeces el regalo espléndido de tu Dios? Es la semejanza de Su Luz misma, es lo más excelso salido de Su Mente Creadora. Tened presente que al crear Dios un alma, toda la potestad del Universo se inclina reverente ante su magnificencia, y aquella sale de SU Mente Creadora arrullada de bendiciones y se humilla delante de SU Creador, y acepta el encerrarse en una materia para someterse a las pruebas de la carne.

  Ama a tu alma con amor, y tierno, por el gran sacrificio a que está sometida, y procura por todos los medios que estén a tu alcance liberarla pronto de la tortura de la carne en su materialismo. Medita, que en cada reencarnación pierdes progreso por ese fardo de que tanto te envaneces y con tanta vanidad acicalas y cuidas; y cuando mueras (desencarnes) lo dejarás arrinconado y aprisa lo abandonan alma y espíritu, aprisionados en aquella materia, y no solamente huye el espíritu, sino que, hasta las materias mundanas también se alejan de ella, abandonando sus miserias en el fondo de un sepulcro. ¿Y para este final vale la pena de hacer retroceder a un alma hermosa con su espíritu, que ansía conquistar las suntuosas moradas de Luz? ¿No ves que este fardo te lo han prestado por pocos años y ya no volverás a tener este mismo nunca jamás?. No queráis viajar con bagajes inútiles. Sois viajeros y por lo tanto no os carguéis de fardos inútiles. Los hermanos Superiores, recorren los espacios sin cargas, no necesitan de ningún estorbo para recorrerlos. Saben que cuanto más libres, más elevados, y así su afán es poder recorrerlos con el Espíritu y el pensamiento completamente libre. Solamente les acompaña el gran Amor y su Dios, lo demás todo les sobra.

  Tú, espíritu terrenal, admiras la vida de los hermanos superiores que por la Tierra pasaron, y te detienes a meditar los tesoros de virtudes que supieron acumular durante su existencia terrenal. Cierto que al leer sus vidas, te sientes subyugado con tal cúmulo de valentía espiritual que supieron atesorar. Pero cuán pocos se sienten con ánimos de imitarlos. Medita y piensa que tuvieron que vencer tantas o más pruebas que tú. Medita que tal vez nacieron en un ambiente y un hogar poco propicio a su progreso espiritual, y que tuvieron que hacer frente al hambre, al frío y a un sinfín de calamidades. O al contrario, se les dio todo desde su nacimiento, y supo su espíritu renunciar a todo con santo desprendimiento. ¿Por qué? Pues sencillamente, porque supieron los unos y los otros vencer su materia y comprender, que como espíritu desterrado, tenían que aprovechar su vida o reencarnación para remontarse aprisa, y así de este modo, renunciaron a todo lo que halagara a la materia, para solamente ocuparse de su espíritu. Imítalos y sepas también comprender que tu espíritu ha venido a esto, aprovechar los años que se le conceden de vida, para con purificaciones, remontarse a las moradas de eterna Luz.

  Obra así durante tu gran viaje por el destierro que estás. Suelta todos los fardos terrenales y viaja solamente con el pensamiento puesto en tu Padre, en Dios: Qué hermosa humanidad seríais si llegáseis a comprender esto, que tan sencillo es para los hermanos de los reinos del Padre. Cuánto progreso alcanzaría el planeta mundo, si solamente durante vuestras peregrinaciones encerrarais en el estuche de vuestro corazón, el amor de que sois deudores a vuestro Creador, pues amándole a EL, amaréis a todo lo creado y viceversa. Medita hermano, que para tu viaje no necesitas fardos y si te has ido cargando con ellos, suéltalos aunque sea poco a poco, y así puedas viajar con el espíritu libre de las malas pasiones de que te has cargado. Procura ser valiente para alcanzar por medio del progreso Espiritual, una morada de Luz radiante, para que tu alma pueda solazarse nuevamente ante la maravilla de la Creación, ante la magnificencia de los soles del Padre. Animo y valor te deseo, espíritu terrenal, para romper las cadenas que te unen a tu destierro.