43 PALOMAS Y GAVILANES

  Sois blancos y puros cuando el Creador os da vida por primera vez. ¿Por qué convertiros en gavilanes? Medita espíritu, no seas apocado, lucha, ya que esta es tu misión, la lucha. Tú sabías que en el planeta que has reencarnado tendrías que sostener grandes batallas, tendrías que luchar hasta vencer o morir. ¿Por qué pues eres tan pusilánime? ¿La materia? Sí, verdaderamente es tu peor enemigo, tu mortal enemigo. Tú, hermano, habrás visto alguna vez al hombre de negocios. Siempre atareado, siempre impaciente, siempre nervioso, tanto en su fábrica, en su taller, en su tienda y hasta en el hogar, que tendría que ser para él un remanso de paz, también allí no se habla mas que de negocios; no le queda tiempo para ir a consolar al que sufre, a levantar al caído, a preocuparse de las miserias humanas. Negocios y nada más. Pobre alma, pobre espíritu, con que ansias esperas la hora de poder liberarte de la materia. Quién sabe si alguno de estos espíritus había sido llamado y corrido a ofrecerse, y al darle una materia, ella pudo mas y le hizo equivocarse de camino.

  A tu materia todo le atrae, todo la cautiva, todo la seduce. En sus ansias y placeres, de bienestar, de lujos, no mira de sacrificar lo mas excelso que es el alma; no vacila de hundir su espíritu que es inmortal. Si eres un ateo, aún tiene su explicación, ya que el ateo, está persuadido que al morir todo acaba para él. Pero tú, si conoces la Ley que rige los mundos, y sabes que tu destino es más largo que una sola vida, que sabes que es verdad que tu materia la dejas, pero tu espíritu continúa su misión, su camino: hasta tanto no progrese lo suficiente para librarse de tu materia, tu Maestro te dice:¿Por qué tomas tanto amor por los pequeños y efímeros paraísos terrenales, que tan pronto tienes que dejar? ¿No comprendes que estos paraísos solamente la Luz de tu alma los alberga? ¿No has meditado que los más hastiados del mundo son precisamente los que apuran todos los goces, son los que tienen a su alcance todos los placeres, todos los gustos? Medita en la amargura de estos seres que, después de vivir sin ningún aliciente puesto que por sus riquezas lo tienen todo a su alcance, se enfrentan cuando dejan su materia con el tribunal del Creador, que les pide estrecha cuenta de su vida y de todos sus actos.

  Pero, ¿por qué te acobardas espíritu? ¿No comprendes que tu misión no es el enriquecimiento, no es el atesorar, mientras otros hermanos carecen del sustento diario, de lo más indispensable para vestirse, de un refugio donde guarecerse? ¿Y duerme tranquila tu materia? Desdichado de ti si tu espíritu también duerme mientras lo hace tu materia. ¿Ya sabes lo que te espera? No; pues tu obligación es saberlo. No te afanes en adquirir riquezas, sabiendo de seguro, segurísimo, que al dejar tu materia lo tienes que dejar todo, que ni con todos tus millones podrás comprar un rinconcito en un espacio de Luz. ¿De qué te vanaglorias? ¿por ventura tienes algo tuyo aquí en la Tierra? ¿De tus riquezas, de tus haciendas? Todo te lo han prestado: Al nacer, o sea al reencarnar, ya te prestaron una materia; luego te han ido prestando todo cuanto vas adquiriendo. Sí, prestado y nada más, pues si te lo dieran en propiedad te lo podrías llevar todo a tu muerte. ¿Te llevas algo? Absolutamente nada, nada te puedes llevar porque te lo prestaron solamente. Cuanto más tengas más tendrás que dejar. ¿Y para este fin, tanta lucha y egoísmo? ¿Y para llegar a esto has pasado toda una vida, y tal vez, para alcanzar todas las riquezas que dejas, que no te puedes llevar, has sido cruel con la miseria de los que te ayudaron con su trabajo, explotándoles impunemente, para alcanzar más y más te has convertido en el verdugo de tus asalariados, o tal vez, detrás de un mostrador robando sin conciencia un género que no te pertenece, puesto que quitas peso? Y todas estas infamias las cometes, sabiendo certísimo, que lo tienes que dejar todo? Piensa, que todo aquello no es tuyo, que te lo han prestado y que te pedirán estrecha cuenta de todo el uso que hayas hecho. No quieras hundir en la desesperación a tu espíritu, materia, y cumple, administra bien cuanto se te haya prestado, sea poco sea mucho, que delante de la Justicia Divina no te valdrán excusas. Medita materia egoísta, y no quieras ser el verdugo de tu espíritu.

  Y tú, obrero, no envidies los millones de tu amo, que el Padre se los da para que siembre paz, amor y caridad, y pobre hermano si no cumple, que algún día vendrá que a ti te envidiará, si has sabido conformarte con lo que el Padre te ha dado, que con seguridad, es lo que te mereces de otras existencias. ¿Sabes tú si has sido algún poderoso que no supo cumplir, y ahora tienes que purificarte por medio de privaciones? No, hermano obrero, no lo envidies, pues yo tu Maestro, te aseguro que tú eres más feliz que él. Al sentarte en tu humilde mesa rodeado de los tuyos, te sentirás o tienes que sentirte feliz de haber cumplido, y si es verdad que no tienes riquezas, tampoco estás enfangado en los vicios. Y si en alguna ocasión tu materia ambiciosa ansía lujos, tu alma iluminada por el deber cumplido no te roerá el remordimiento como les atormenta a esos pobres hermanos, si ricos terrenalmente tan pobres espiritualmente. Compréndelo así hermano obrero, y si además de obrero terrenal eres obrero espiritual en la gran viña del Señor, feliz, muy feliz debes sentirte, orgulloso de colaborar, de poder trabajar en los campos espirituales, y dichoso tú, si al dejar la existencia puedes presentar tus trabajos al Padre limpios y puros.

  No seas envidioso hermano terrenal. El Padre quiere humildad, os quiere humildes. ¿Por qué ese encono para todo cuanto posee tu hermano? Si no tienes nada, si careces de muchas cosas y sabes vivir contento con lo que Dios te da, muchísimo tienes adelantado, porque de menos cosas tendrás que dar cuenta; piensa que tal vez aquel hermano es más favorecido porque se lo merece más que tú, o bien se lo da como prueba, y si no cumple, en vez de envidiarlo compadécelo por la cuenta grande que tendrá que dar. Si te falta y no es reconocido a tus afectos, o favores, como todo lo tenéis que hacer por amor al Padre, no te enojes si se portan mal; piensa siempre que el gran Juez es el que tiene que reconocer y premiar sus buenas acciones, y por lo tanto, poco puede importarte la ingratitud de los hermanos terrenales. No serías digno de llamarte hijo de un Padre del cual tú esperas Misericordia, si tú no la practicas. Sosiega tu ánimo en las grandes pasiones terrenales y medita cuando te veas asaltado por una de ellas, de que delante del tribunal de Justicia no te valdrán excusas.

  Si la carne y las miserias del mundo te arrastran, pide protección, que la blanca paloma de la Paz te dará fuerzas, y no vendrá sola, vendrá con su Ejército de mensajeros de Amor, pero lo tienes que reclamar de corazón, lo tienes que desear con fe, pues este Ejército de blancos mensajeros, no acuden si no son llamados. ¿Por qué no lo pruebas? Verás como se presentan y con su blancura inmaculada, tienen el poder de ahuyentar las tinieblas: ¿Has tenido la suerte de conocer algún hermano terrenal saturado de saber Espiritual, que olvidado o casi olvidado de que hay grandes empresas, grandes negocios, y habiendo sabido escoger el camino que conduce a la fuente de Vida, se contenta como los pájaros con el pan nuestro de cada día? Cuánta Paz respira todo sus ser. Vive ni envidioso ni envidiado, y se contenta con solo ser un humilde hijo de Dios.

  Como un maravilloso cuento de hadas, eso es para el espíritu desencarnado que humilde obrero en la Tierra, su espíritu ha sabido comprender el por qué de su humildad y el por qué de su fin y purificación. Es maravilloso el saber, que así como los niños del planeta Tierra se extasían oyéndolo contar, así es su traspaso a los mundos de Luz. Saturación de todas las felicidades que en su pobre imaginación terrenal se había forjado, se le ofrecen en conjunto jamás soñado, y una dulce paz y Amor infinito le rodean por doquier. Espíritu terrenal que te dejas arrastrar por la materia, para embriagarte por unos instantes de las pobres delicias que el mundo puede ofrecerte: sé valiente, desprecia con coraje esos falsos oropeles y no dejes de pensar un solo instante en los mundos de Luz que te esperan, que para ti el Padre los ha creado. Sé bueno y comprensivo para con las miserias y faltas de los demás, y si puedes, atráelos al buen camino haciéndoles comprender la felicidad de que disfrutan los seres buenos y comprensivos, y todo hazlo por amor a tu Padre Celestial.
La blanca Paloma de la Paz viene para decirte: Siembra paz, amor y caridad y con estas tres virtudes, sí que comprarás un rinconcito en la Patria del Padre.