69 PERDONAD SIEMPRE

  Tienes que perdonar si quieres ser admitido en los reinos del Padre. El que no se humilla no puede ser llamado hijo de Dios. El rencoroso no tiene sitio en las moradas de Luz. No cometas nunca ni bajo ningún pretexto ninguna mala acción si no quieres el castigo por Ley de causa y efecto. Si por desgracia caes, con valentía levántate, pues te será más fácil lavar una herida que tener que cicatrizar muchas. Límpiate como limpias tus manos enseguida si las ensucias: El Padre por Sus mensajeros te manda la Paz, sepas sembrarla tú. Si ofendes a tu hermano, humíllate y dale una explicación, y si no quiere escucharte, piensa que tú ya has cumplido el precepto del Padre.

  Perdona las ofensas, que más ganarás con amor que sembrando odio, y si lo haces así mucho adelantarás, pero tu perdón debe ser magnánimo como el que tú deseas alcanzar del Divino Juez. No debes dar el perdón a condición de esto o de lo otro, no, porque si lo condicionas ya pierde su virtud. Muchos, al desencarnar, están esperando la recompensa a sus trabajos, otros la esperan en los mundos de expiación que habitan, y otros siempre pendientes de la Voluntad del Padre no se impacientan, pues saben que Dios es Justicia Infinita y da lo que nos hemos ganado. Si tú trabajas en la misión solamente por la recompensa, entonces poco ganarás, porque hay que poner todo tu Amor y voluntad, y así, sin esperar el premio te harás más digno de él, ya que lo otro sería egoísmo. Siempre dejar vuestra recompensa en manos del Padre que es el único que sabe si sois dignos de alcanzarla. Haced el bien con satisfacción, corred a aliviar el dolor allí donde se halle, recibid con fortaleza las penas, y a la hora de la recompensa pensad que, con Amor y Justicia se os premiará.

  Humildad, hermosa virtud que los terrenales se empeñan en oscurecer. No seas tú así, hermano, al contrario, mírate en el Maestro, que allá en lo alto de su cruz aún tuvo fuerzas para pedir clemencia por los que le crucificaron. Qué hermosa lección de Amor y de humillación: ¡Padre, perdónalos, en lo que quepa en la Ley de tu Justicia, que no saben lo que hacen!. Así tienes que pedir hermano cuando te ofendan, y además perdónalos tú también aunque te sobre la razón. Siempre el perdón tiene que estar en tu corazón. Sepas vencer a tu materia pecadora y llena de orgullo y rencor: ¡Qué hermosura de espíritu el que así sabe comportarse!

  Hermanos que desterrados en el planeta Tierra esperáis la muerte con zozobra preocupados en la Justicia Divina, sed constantes en hacer el bien, no sea que lo que ganéis en un mes lo perdáis en un día; no cansaros de esparcir amor, paz y caridad, y pensad siempre que delante del Padre hallaréis solamente lo que habréis sembrado; que a la hora de la verdadera Justicia se reflejará como si tuvierais un espejo delante, todo lo bueno y lo malo, y que con gran pesar contemplaréis el espectáculo. Ahora viene la blanca paloma de la Paz a aconsejarte y enseñarte, porque aún estás a tiempo, pero entonces ya no podrá hacer nada por ti; y si has sabido con amor perdonar siempre, cuánta Misericordia alcanzarás en el tribunal del Juez Supremo. Tus guías dirán: Padre, te llega un espíritu de un destierro, pero lleno de misericordia; con sus hermanos siempre perdonó. No conoció el rencor, siempre supo vencer valientemente esa mala pasión, y espero que tú Dios y Juez, seas benigno con él.

  Te vuelvo a decir, sé valiente, hermano y que el perdón sea tu mejor palabra y así, cuando dejes la materia tu recuerdo será una atmósfera de Paz y Amor, y así podrás ser recibido, con Paz y Amor.