55 HASTA QUE NO ESTES SAZONADO

  HASTA QUE NO ESTÉS SAZONADO DE ESE RIEGO CELESTIAL

Hasta que no estés sazonado de ese riego celestial y lo comprendas muy bien y lo lleves a la práctica, no podrás conocer la importancia que tiene comprender y ver al Padre. Es como para ti contemplar una exposición de pinturas que si no eres experto en ellas, no entenderás la de más valor porque ignoras su importancia. Así te sucede con las cosas de Dios, que por esa ignorancia y ese olvido hacia El, no defines todo cuanto de El viene. Vas ciego entre tanto materialismo, que creas una barrera tan densa entre ti y esa Potencia Creadora que es Dios, que nada sabes de Ella ni de ti mismo, y con arreglo a la comprensión de estas, vendrá tu respeto hacia ellas, y por este, el deseo de cumplir; y de ahí sale el amor y la caridad y con ellos, la paz interna y externa que ya aquí, a pesar de ser desterrado experimentarás; es que ya has empezado a disfrutar la que te espera cuando te separes de la materia.

   Tu ignorancia en el saber espiritual te hace ser esquivo a las cosas del alma porque con claridad no las sabrás. Y tú, que tienes ese saber material, te encuentras en las mismas o peores circunstancias, ya que estas no te acomodarán, por invitarte a que seas generoso, a que bajes un poco de tu pedestal para que tu nivel vaya más acorde al de tus hermanos, que no has de menospreciar, porque para Dios son lo mismo que tú; pero te será más fácil seguir como hasta ahora, practicando ciertos formulismos y creerte que ya has cumplido con los deberes de todo buen cristiano. Los que yo te invito que sigas te costarán más de llevarlos a la práctica que posiblemente los que sigues, porque estas son obras y no dichos como te dijo Jesús: que a tus palabras las acompañen las obras; por eso la plegaria que solo pronuncian los labios es nula. Es la que conmueve tu interno, la que va acompañada de tus buenos hechos, la que constantemente te invita a que seas generoso y mires y trates con amor a todo cuanto te rodea que es creación de Dios y que como a El, le debes un respeto. Al humano con preferencia has de respetar, luego al animal, y por último al vegetal. Este ha de ser tu comportamiento en todo momento si quieres seguir las enseñanzas del Cristo y poderte llamar Cristiano.

   Ten presente siempre, hermano, que tus palabras ante Dios pasarán, pero tus hechos de amor al prójimo, siempre te acompañarán por una eternidad porque el Padre no quita a ninguno lo que se haya ganado, y a pesar de que tú con tus plegarias le pidas, no puede darte lo que no te hayas ganado por ser Justicia Infinita. Toda comprensión ha de llegar a tu mente por medio del estudio que hagas de las cosas, y por este ha de entrar la meditación, mas para que esta sea buena has de emplear el cedazo para seleccionar la esencia de lo que vas pensando o leyendo, pues, ¿sabes cual es la selección para tal comprensión? Rebaja de ti el orgullo y egoísmo, que en ti no haya pasión y no abrigues rencor contra nadie, solo así recibirás la comprensión clara para poder dar el fallo sin equivocación.

   No regatees ni tiempo ni lugar para estudiar estos renglones de letras que son flores, para que se sacie tu alma de su aroma, para darle un resquicio de aliento a esta «vitalidad» aprisionada en una materia que cogió en el destierro, para poner a prueba su valor y a «ésta» le cuesta de desligarse de tanto fondo oscuro como lleva. Sólo las almas valientes rompen estas ligaduras. Las apocadas que también las hay, son las que no saben vencer cuanto de materia arrastra el espíritu, y esta, a pesar de ser un pequeño foco de Luz, se ve oscurecida porque se deja arrastrar por una nube densa que es el materialismo que abriga el espíritu. Pero si eres alma, solo un poquito valiente, yo te daré fuerzas con estas lecciones para que salgas de la nube densa que te cubre.

   Esta es la aroma que te dejo para que te embriagues de lo que despiden estas flores y ésta será la Luz para tu mente, para que dirija tus pasos acertadamente y así ganar gloria que para tu espíritu será vivir al Lado del Padre Celeste.