07 Mensaje 3

  Cuanto más se acelera el paso más pronto se recorre el camino por cada uno elegido, y cuanto más se sabe amar más se crece en el saber. La sabiduría espiritual abre bellos horizontes; no termina nunca, ya que siempre hay algo más que saber y descubrir. En ello se manifiesta la Justicia del Padre, que permite a sus hijos disfrutar de lo ganado mediante la obediencia al cumplimiento de SU Ley, que radica en SUS Atributos de Amor, Paz y Caridad. Cuanto más se practiquen éstos, más sabiduría se alcanzará y más predisposición para recibir el contacto Divino.

  No puede germinar buena siembra donde no se puso buena semilla. Por ser las obras fruto del pensamiento, analizad éste y desechad cuanto no sea bueno, y cesarán las malas obras. Esto es a lo que se reducen las enseñanzas de Jesús y que hoy en día sigue manifestándolas por medio de intérpretes materiales, para dejar testimonio una vez más de que continúa adoctrinando a los desterrados, mediante la comunicación o el lenguaje mental, como los hombres lo hacen con la palabra. Así lo hizo Jesús después de dejar el cuerpo en la Tierra, que se comunicó con los apóstoles, José y las tres Marías, les comunicó que vendría en otro tiempo a decir lo que entonces no podía manifestar, porque no le hubiesen comprendido, debido al gran atraso del pueblo hebreo.

  No le atribuyáis lo que no enseñó ni dijo, pero sí acordaos de sus enseñanzas, según las cuales hay y habrá quien siga revelando lo que se dijo veinte siglos atrás, con la finalidad de enseñar al humano, que hay muchas existencias vividas antes de ser desterrados, y mejores esferas donde se pasa después de haber cumplido en la Tierra; lo que se sigue repitiendo, por el Amor de Dios hacia sus hijos, para que no sucumban y puedan recorrer el camino que tienen trazado. Vuestras obras y costumbres, modificadlas a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, si no las lleváis encauzadas hacia el amor con todos vuestros hermanos.

  Como pompas de jabón así se extinguen las encarnaciones que se van dejando atrás. Pobres almas supeditadas a habitar mundos en donde se debate el orgullo y todo placer carnal, y a pesar de que siempre añoran volar hacia su punto de origen, por falta de valor tienen que seguir dando vida a un cuerpo y combatiendo toda tendencia material (esencia de materia), que cada vez se va acumulando más en su espíritu. Es una lucha que sostienen implacablemente, sucumbiendo una y otra vez por dominar más lo perteneciente a la materia que la sensibilidad propia del alma, esencia vital consciente, que es la tendencia espiritual con que Dios dota al espíritu dándole vida e inteligencia, y por mediación del cuerpo se han de manifestar estas dos tendencias.

  El espíritu-ser, cuando es creado, pasa un período de tiempo durante el cual no es responsable de sus actos, pero cuando entra en estado de responsabilidad le toman buena nota de todo cuanto haga a sus hermanos. Si no va ajustado a la Ley de Dios él mismo dicta su propia sentencia, sin que tome en ello parte alguna «el Padre», como algunos pretenden. «El» se hace inmutable, para que el espíritu humano (como ser formado de espíritu y alma) tome conciencia de su libre albedrío y actúe según su deseo. Por esto «permite por Caridad» que otros hermanos progresados le acompañen mientras no tenga la seguridad suficiente para andar por el camino sin caer. Los desobedientes y reacios a saber aprovechar toda oportunidad que se les brinda seguirán en las mismas tinieblas en que se encuentren, y estas llegan más allá de la muerte de la materia, para que reaccionen y comprendan la situación de todo ser desterrado.

  Es vuestra estancia en este mundo como transitar por un campo incultivado, en el que de vez en cuando se encuentra algún abrojo. Por ser vuestra vista de corto alcance en el terreno espiritual, no vislumbráis otro camino que tenéis más cerca, de fácil transitar y sin nada que lastime vuestros pies, como es la doctrina que os presento. Ha habido mixtificaciones en ella por algunos desaprensivos, que a costa de una verdad sin límites han hecho un lucro con las cosas Divinas, por no tener fe ni en ellos mismos. También a lo malo se acomoda el hombre por cobardía, y por no querer molestarse en indagar lo que pueda haber más allá de lo conocido. Solo cuando acuciado por las penas busca liberarse de ellas, avista otro camino más sosegado. Son pruebas que recibe y recibirá para conocer cuál es su saber, y éste lo manifiesta el humano por el cumplimiento, en sus muchas formas de actuar.

  Todo ser que sólo ha trabajado para su estancia aquí en la Tierra, es porque se ha dejado llevar por las pasiones, y el amor y la caridad no cuentan para él. No basta decir creo, hay que probarlo con los hechos, y para saber si en realidad hacéis algo de esto, al término de la jornada confesaros a vosotros mismos y ved si habéis hecho con vuestros hermanos algo de lo que no os hubiera gustado para vosotros mismos. Esta es la base, hermanos, de saber si vais equivocados en vuestros actos. Son muchos los medios que tenéis para ayudaros mutuamente sin que medie el egoísmo de la recompensa. Por ejemplo, consolar al que sufre, esto es ya una gran caridad, como lo es avisaros de ese gran peligro que corre todo aquel que solo piensa en él y nada hace para ayudar a sus hermanos; el que así actúa es y será esclavo de sí mismo. En ciertas ocasiones el ser humano se asemeja al bruto, por oír más bien la voz de las pasiones de la Tierra que la de su conciencia. Pero ¡cuidado! Tenéis un tiempo límite para hacer vuestro progreso en esta existencia.