26 Mensaje 7-C

  Cuando haya exaltación en los hechos que a vuestro lado se den expansión, no os interpongáis, para que no dañe al cuerpo físico la expansión de pasiones retenidas. Como hay furores retenidos en el interior de la corteza terrestre, así sucede en los hombres que en más o menos cuantía retienen pensamientos dañinos, dándoles salida cuando ya no los pueden retener. Pero ¡cuidado! Los más cercanos a la explosión serán los más perjudicados por el orgullo de estos hermanos, que no otra cosa son que furores retenidos.

  El Padre Creador da a sus hijos los medios para que estudien y analicen su misma existencia o situación y la de sus hermanos, por medio de las adversidades diversas por las que pasan, y, dentro de éstas, cómo hay que comprender cada una en su término justo, puesto que las Leyes de Dios son justas. Los hechos o pruebas que se van sucediendo en la presente vida, hay que saber analizarlos y superarlos con valentía, puesto que son los baches en los que se puede caer, estacionarse o sucumbir.

  Examinando causas y efectos en el presente sabréis del pasado. Investigad bien el perfil de las cosas cuando sin buscarlas vienen a vosotros. Todo acontecimiento que se presenta lleva en el ambiente espiritual un proceso, que muchos no se explican por falta de virtud y conocimientos. Hay y seguirá habiendo unas mentes más preparadas que otras para captar ciertos hechos que se suceden, por no tener todos el mismo dominio de la materia.

  Los más sazonados perciben con más facilidad las intuiciones, a las cuales muchas veces no se concede importancia a pesar que se manifiestan con una finalidad de ayuda, para que despertéis, nunca como curiosidad. Por eso, a pesar de haber tantas cosas que maravillaría saber, no se os manifiestan, cuando no os servirían sino de curiosidad. Esto siempre halaga, pero no enseña lo que los instructores y guías se proponen, que es hacer adelantar al desterrado en conocimientos esenciales y entienda lo que debe hacer.

  No hay normas para el que dirige y atento está a vuestro modo de pensar y actuar. En la carrera espiritual no hay que buscar un precedente al manifestarse los hechos no provocados por vosotros, porque quien los dirige no se atiende a fórmula alguna, para que se medite e investigue. He aquí que solo a los más preparados se les da ciertos trabajos y pruebas para que estudien en lo espiritual.

  Los escollos, «pruebas» que hay que saber vencer, están preparadas de antemano por la causa-destino de cada uno; otras veces surgen en la convivencia con vuestros semejantes. No todos saben superarlas por falta de valor y perseverancia; son «estas» para ir acostumbrándose a dominar y educar la materia, y no sea ésta la que domine, sino que haya primordialmente la meditación.

  Es la fuerza de lo elegido y su lógica lo que hace meditar por qué suceden las cosas. Admitid, que lo establecido en la vida de cada uno llega y termina, para empezar otra etapa, unas más agradables otras menos, cambiando para unos la vida más que para otros, porque así lo eligieron en su petición por su libre albedrío. Ello marca rutas tan diferentes entre los hombres que en muchas ocasiones se desorientan por desconocer la maquinaria que da diversidad al tiempo por ellos marcado.