32 Mensaje 9-A

  Hay espíritus que al ver tanta causa en él, antes de reencarnar, hace concesión de su libre albedrío al «guía» que se encarga de conducirlo en la vida que de nuevo empieza. «Este», a pesar del Amor que siente por su protegido, se ve en la necesidad de contrariarlo en más de una ocasión, para llevarlo por el camino del bien cuando se desvía del sendero que eligió, y que olvidó en el momento de nacer. ¡Cuán diferente le es esto para el espíritu que conserva el libre albedrío, que recibe al ser creado, y a pesar de haber prometido cumplir la Encomienda, se olvida de ella y toma con facilidad un camino más placentero materialmente, pero más equivocado espiritualmente por las pasiones y el orgullo que hicieron presa en él! ¡Con cuánto egoísmo desarrollan la vida estos seres que sólo piensan en ellos mismos, acumulando «bienes materiales»; siempre insatisfechos de «estos» llegan al ocaso de la vida terrena sin haberse preocupado del fruto de su vitalidad, que anima y da vida a su cuerpo, el que tal vez esté en vísperas de no ser nada!

   El que cede su libertad de acción o libre albedrío a su ángel guía, le es más fácil entrar en meditación, por medio de la contrariedad a que es sometido para seguir el camino de la humildad y acatamiento de las Leyes del Padre; por esto, el humano, al planteársele dificultades en sus deseos materialistas, le es un freno. Medite y busque por consiguiente cuanto puede haber de verdad en lo que hasta el presente fue para él dudoso e incomprensible, es decir lo que suele llamarse fenómenos, sin comprender que los fenómenos sólo existen en los que por su mal proceder con sus hermanos no pueden comprender y ver con claridad.

   ¡Cuánta sorpresa aguarda a los egoístas que, ciegos por las pasiones y bienes materiales, sólo pensaron en ellos, tratando a sus hermanos con inferioridad! Estos seres al dejar el cuerpo van a oscuras, nada vislumbran a su alrededor, y siguen por algún tiempo con la misma oscuridad que llevaban, cuando estaban en materia.

   Hay hermanos en la Tierra, que al no saber soportar tanta contrariedad como se les presentan llegan hasta el suicidio, creyendo que así terminará su sufrimiento. Triste equivocación sufren los hombres que así se comportan, por no saber que en el espacio que circunda la Tierra no solo existe lo bueno sino también el desengaño, por haber hecho su voluntad pero no lo que debieron: Entonces ven que no supieron afrontar las contrariedades y tienen que volver a nacer para seguir andando el camino que antes no transitaron, y vencer cuantos obstáculos hallaron en él y no vencieron.

   Al paso del tiempo deja marcado el espíritu encarnado su valor o cobardía, y sobre todo cuando su camino es en demasía escabroso, sucumbe por falta de fortaleza y fe. La fe es esperanza, y la esperanza da ánimos al caminante para que siga adelante sin desfallecer, hasta alcanzar la meta que él mismo se señaló. Fruto de la cobardía es el repetir tantas veces la reencarnación. Por eso, el espíritu antes de reencarnar se muestra valiente para elegir lo que desea pasar, y lo que más le va a ayudar a hacer su progreso, cuya elección le es respetada por toda la Jerarquía Celeste incluso por el mismo Padre, para que sea responsable de sus actos haciendo su representación en el gran teatro de la vida.

   Cuando se realizan con dolor esas representaciones, dan lugar a quedar abatidos y humillados por cierto tiempo. Depende de la parte de materia que se arrastre, y éstas son causas que no se pueden detener. ¿Por qué? Porque, a pesar de creeros potentes y fuertes, sólo sois juguetes de vuestra causa-destino. ¡Cuánto da que pensar esto a los fracasados, sin hallar respuesta a ello, habiendo una causa a tales efectos!

   Si sois de aquellos a quienes intimidan las adversidades, coged fuerzas para enfocar la vida distintamente conformándoos a seguir el camino que tenga cada uno elegido, camino que siempre es el del cumplimiento, aunque contrario a vuestro deseo venga y no os agrade, pues ahí está el bálsamo para curar el dolor. Allí hallaréis a quien ama de verdad, quien consuela y da valor para seguir adelante, unas veces con flores y otras con espinas, pero siempre entre las espinas el ángel guía intercala alguna que otra flor y cojáis ánimos para cumplir la misión elegida. El que lo hace entre flores también encuentra alguna que otra espina, por haber entre las flores alguna rosa con pinchos en su tallo; mas el que se resiste a pasarlo ha de volver otra vez, y en lugar de elegir un camino con flores, elegirá el que sólo tenga espinas perdiendo con ello todo placer en la Tierra. Estos son los que con facilidad descubren la verdadera vida del espíritu, porque cansados de sufrir buscan el bálsamo a su dolor y lo hallan, al saber que si ahora sufren les queda una eternidad de gloria para disfrutarla, si cumplen hasta el final.