56 Mensaje 16-B

  Cuando los hombres saben cambiar los goces de la materia por los espirituales, es porque están bien asidos a la tabla de salvación y van contra la corriente que arrastra al ser humano a los vicios y pasiones. Estos hermanos, cuyo progreso pasa desapercibido para el vulgo, son considerados por algunos, excéntricos y faltos de equilibrio, porque tratan de ilustrar a sus hermanos hacia el conocimiento Espiritual para el bien y adelanto del ser desterrado. Por consiguiente, no menospreciéis a estos genios que saben separarse de la contaminación humana y conseguir su objetivo, verdadero apostolado de enseñanza. El que así se comporta disfruta de dos glorias, la terrestre y la que le concede el Padre como hijo pródigo que supo hacer una proeza al conseguir dominar sus pasiones materiales, no olvidando la misión que tenía que cumplir.

  Los grandes investigadores que se interesan por el desarrollo de la parte esencial son poco comprendidos por los que sólo a la materia dan importancia, y pasan desapercibidos por incomprendidos. Por esto tratan de fenómenos a estas divinas enseñanzas, de las que algunos desaprensivos e ignorantes han hecho mal uso, tergiversándolas. A pesar de todo, la verdad no puede estar por más tiempo oculta: el mismo progreso de la Tierra invita a sus habitantes a buscarla.

  La ignorancia empobrece al hombre y el saber lo enriquece; con el saber material fácil es enorgullecerse, pero con el espiritual, si se comprende y practica bien, se hace uno grande y humilde, puesto que cuanto más sabe más comprende lo mucho que le falta por saber. Si se tienen deseos de hallar la verdad y no imponer su criterio, se obtendrá ésta cuando menos se espere. Así como no se puede poner fechas para recibir un obsequio, lo ganado con el propio esfuerzo se puede disfrutar en fecha deseada.

  Los que emplean el saber en ayuda de sus semejantes, exentos de egoísmo, les acompañan los beneficios que este les aporta, así como les divide espiritualmente de los egoístas, quienes sólo trabajaron en beneficio propio, disfrutándolo un corto tiempo, el que eligieron para hacer un mejor uso del que hicieron. Dad, pues, a Dios y al César lo que a cada cual pertenece, atendiendo las necesidades del cuerpo y las del alma, y el saber espiritual se unirá al material en la parte que os corresponda.

  A la vera de los acontecimientos, manifestad el saber adquirido a los que faltos estén de él. Afanaos en hacer buena siembra y no dudad que el presente dejará marcado el futuro. Mostrad al mundo el éxito alcanzado por la regeneración, no hablando de amor si no lo sentís, porque no sembraréis vuestra propia semilla. Nada se ve y oye espiritualmente que no haya llegado su hora. Es con la madurez de comprensión, por el cumplimiento, como se pueden expresar con claridad los conocimientos adquiridos, haciendo la siembra de la propia semilla.

  Son los sembradores de la Nueva Era los que están preparados para su divulgación. No seáis perezosos, puesto que tenéis una ayuda sin límites. Un tanto delicado os será transmitir esta Caridad, pero estad atentos para recibir la ayuda de los Superiores, sin vanagloriaros del saber obtenido, porque el saber espiritual no tiene límite ni fronteras por ser infinito.

  Es el tributo que el médium escribiente va pagando, y al mismo tiempo recibiendo por el trabajo realizado, lo que le maravilla al descubrir cuanto hasta el presente era para él una incógnita. ¡Maravilloso trabajo realizado!, han de exclamar, el que proporcionó tan jugoso manjar. Al no existir mediumnidad que tenga comunicación satisfactoria o contacto con lo Divino mientras le domine la pasión y el orgullo, o recibir con limpieza todo cuanto es desconocido, en visión y comprensión. Por eso, a veces se hace una especie de amonestación por medio de la «Videncia», que en cualquier momento hace falta, como toque de alerta para esmerarse:

    La «Videncia» es un cuadro fluídico, que se presenta como simbolismo, a los que perciben como facultad, y a todos en general cuando el cuerpo descansa, en los llamados vulgarmente sueños. Cosa que muchos no se aperciben de ello, al no prestar atención, por no estar acostumbrados a la meditación espiritual. Se debe no obstante aclarar que no todos los sueños son «Videncias», sino aquellos que son presentados como trabajo descifratorio, para que el ser humano se acostumbre a la meditación y discernimiento de lo que va viviendo, y pueda ver a través de «ella» cual es el estado espiritual en que se encuentra, o bien el camino que debe tomar su propia vida para su mejoramiento o regeneración. Constituyen asimismo «Videncia» las premoniciones que por tal conducto se perciba.