10 Sobre el Libre albedrío

 El libre albedrío y su comprensión, es un factor de gran importancia, por estar involucrado en todos los actos y facetas en el desarrollo del ser desde que es creado, hasta que decide iniciar su camino de retorno. Pues el libre albedrío que recibe el espíritu desde que sale del Lado de su Creador, es para que cuando quiera vuelva al Lado de EL, pero nunca sin haber cumplido. Es decir, el libre albedrío consiste en cumplir o no la Encomienda Divina de Amor, Paz y Caridad con todos sus hermanos, o sea, más tarde o más temprano.

   El cumplimiento de la Ley de Amor Universal, como Mandato de Amor, Paz y Caridad, comprendido espiritualmente, rige siempre en la conciencia como primer toque, y cumplida según la norma universal de: “No hagas a los demás lo que a ti no te guste que te hagan” “Y haz con todos como quisieras que hiciesen contigo en igualdad de circunstancias”. El hacer y el no hacer, como las dos fases de acción consciente.

   Para tener una idea clara del ejercicio en el libre albedrío, debemos de efectuar su seguimiento desde el origen de creación del espíritu-ser, primeramente; y de sus procesos posteriores efectuados: Abarcando esta faceta dentro de la Libertad y el Orden, el llamado libre albedrío, que se ejercita desde que el ser es creado, pasando por sus procesos de descenso, hasta que inicia su camino de retorno o de ascenso.

  El espíritu-ser humano, es formado y creado de dos complementos vitales (puesto que toda esencia es vital), a saber:
__El espíritu: o complemento vital de esencia de materia o parte moleculosa, con tendencia hacia el orgullo, egoísmo y vanidad.
__El alma: con su Luz , vida e inteligencia, o complemento vital consciente, o esencia vital consciente, o esencia luminosa, con tendencia al amor, paz y caridad.

  Estos dos complementos vitales o esenciales, no mezclados pero sí unidos, son los que forman el espíritu-ser o hijo creado por el Padre. Por eso hay que diferenciar cuando se habla del espíritu como complemento vital, o el espíritu como ser formado con su chispa de esencia de inteligencia o alma.

  Cuando la vitalidad o espíritu es formando y creado sale del Lado de su Creador, está en el espacio cierto tiempo donde completa la unión de la molécula, o esencia de materia primitiva de que es formado, con la chispa de esencia o alma, antes de tomar envoltura (el cuerpo) en mundos primitivos preparados para él.

__El espíritu así creado, en principio es sencillo e ignorante.
__No se reconoce a sí mismo.
__No filosofa.
__Todos deben recorrer la pluralidad de mundos, más o menos, según el cumplimiento de la Ley o Mandato de Amor, Paz y Caridad grabado en su conciencia.
__Siempre tiene el recuerdo del Padre, pero como joven debe pasar bastante tiempo en desarrollo.
__No es responsable de sus acciones, ni menos del cumplimiento del Mandato, hasta cierto tiempo que los hermanos mayores los ilustran:
__Le es forzoso descender a mundos preparados para recibir a los espíritus jóvenes, puesto que la materia de que es formado le hace pesado, para realizar la conversión de sus dos esencias, tendencias o fuerzas, en el ejercicio de su acción y toma de conciencia: La esencia moleculosa, el espíritu, se convierte en orgullo, egoísmo y vanidad. Y la chispa de Luz de que es dotado, el Almase convierte en su acción en amor, paz y caridad. Dicha conversión, en el uso del libre albedrío, los espíritus niños la verifican para tener constancia, conocimiento y reconocimiento de sí mismos en su dualidad de estas dos tendencias, esencias, o fuerzas, hacia el llamado bien y mal hacer:

  Pues su paso por los mundos, en principio lo verifica descendiendo, puesto que el peso de la unión de la chispa de esencia-luz y la molécula, le impide ascender. Debiendo sufrir una serie de «encarnaciones» en diferentes mundos, que en cada una de «ellas» han de obrar bien y caminar siempre hacia su perfección. Si el espíritu-ser cumple en el primer mundo, procura elevarse en categoría, o sea, ascender en la escala de progreso espiritual, y cuando queda libre de la materia (el cuerpo), pasa a tomar encarnación en mundos mas elevados preparados para los espíritus jóvenes por la escala de los mundos de prueba o descenso, pues aún necesita ejercitarse en el cumplimiento de la Ley del Amor.

  Una vez el espíritu-ser, ha pasado su época preliminar de la niñez, y habiendo verificado la conversión de sus dos esencias (espíritu y alma), con el ejercicio de su libre albedrío para tomar la responsabilidad total ante la Ley , el espíritu-ser ya preparado con todos los elementos fluídicos que forman el periespíritu (que es la envoltura semimaterial fluídica necesaria para poder tomar los sucesivos cuerpos físicos por la Ley de Encarnación, por ser el nexo de unión entre el espíritu y el cuerpo), habiendo ya efectuado sus procesos preparatorios establecidos por la Ley, adquiere (simbólicamente hablando), la mayoría de edad, por el reconocimiento en práctica de sus dos esencias, tendencias o fuerzas, como complementos vitales. Si continúan rebeldes al cumplimiento de la Ley como Mandato o Encomienda Divina, de Amor, Paz y Caridad, descienden a otro mundo más inferior y así sucesivamente van marchando por la pluralidad de mundos de descenso hasta llegar al destierro, planeta Tierra, o mundo del rebelde, máximo punto de materialización.

   El libre albedrío sin pacto y con pacto:

  El libre albedrío que recibe el espíritu cuando sale del Lado de su Creador es para que cuando quiera vuelva al Lado de EL, pero nunca sin haber cumplido: Pero como quiera que el orgullo, egoísmo y vanidad, halagan tanto a la materia, les domina tanto a muchos, que no pueden sufrir el Amor, Paz y Caridad. Los guías protectores que con el permiso del Padre se han encargado de la custodia y dirección de sus protegidos, no pueden usar “los artefactos que son sus medios de trabajo” (esencias de materia), o sea sus conocimientos contra la voluntad de sus protegidos, por conservar estos su libre albedrío que recibieron del Creador. Por el contrario, cuando les aconsejan seguir la Encomienda, y los protegidos, despreciando sus consejos, se empeñan en no seguirla, entonces emplean «sus conocimientos» para complacerlos en un todo, porque saben que por este medio no le roban el libre albedrío, pero les proporcionan los medios para que su desengaño sea mayor, pues al orgulloso le dan para que tenga más orgullo como al egoísta para que aumente su egoísmo. Aunque parezca esto una contradicción no es tal, pues su objetivo no es que nos materialicemos más, sino acelerar el proceso ayudando a sus protegidos en la satisfacción de sus ansias materiales, para que más pronto sufran los desengaños y se puedan reconocer en sus errores (sin pacto).

  Los espíritus que contraen pacto con su guía protector antes de encarnarse, (o sea que les ceden el ejercicio de su libre albedrío por haber renunciando a él, para que sus guías los dirijan como crean conveniente), son contrariados (generalmente) en todas sus empresas materiales que no les conduzcan por el Amor universal de la humanidad, y si alguna vez se les ve florecer en ellas por algún corto tiempo, es para darles nuevos desengaños y pruebas para ver su valor, así como que comprendan que hay algo que no es material y les obligue a meditar; otros muchos sufren enfermedades más o menos penosas, según lo creen necesario para llegar al fin que se proponen; y cuando por estos medios no lo consiguen, destruyen la materia para que vuelvan a reencarnar después de haber estudiado el espíritu cierto tiempo en el plano espiritual.

  Aunque el libre albedrío el espíritu lo ejerza, antes de reencarnar, para decidir por cuales pruebas o vicisitudes desea pasar, según sean las causas contraídas ante la Ley, los que tienen mucha carga negativa, por los agregados de esencia de materia adquiridos a través del tiempo y el espacio por medio de las reencarnaciones, normalmente eligen el desprendimiento de una sola parte, aconsejados siempre por los hermanos caritativos. Pero hay casos, en que el espíritu antes de reencarnar, se cree valiente y desea efectuar un gran desprendimiento, y eligen tanta carga, que una vez encarnados, no pueden resistir tanta amargura, desolación y sufrimiento que tal causa les provoca, dándose el caso de que algunos llegan al suicidio, y sin haber podido averiguar cual era su causa originaria de tales pruebas.

  Cada vida es diferente, como así las causas contraídas, como los pactos, decisiones, elecciones, facultades y misiones. Por eso no se pueden poner normas fijas como no sean las Leyes inmutables que todos deben de acatar. Según sean los hechos de cada cual, cada uno debe de estudiarse a sí mismo para saber como tiene la cuerda que le amarra.

  Los espíritus en general usan su libre albedrío para elegir el lugar o nación, como la familia donde deben de reencarnar. Y los que hacen pacto dejan todas sus cuestiones a la dirección de su guía protector. Pues el nacer en un lugar u otro, en unas condiciones u otras, ya esto es una gran diferencia para su purificación. Los espíritus que llevan ya un cierto adelanto, con o sin misión, casi todos vienen con pacto contraído. Como actualmente podemos ver ya con muchos espíritus que vienen a reencarnar. Por eso cada vez más vienen superdotados, y que en sus primeros pasos, dadas las condiciones sociales aún existentes, necesitan ser orientados dentro de la Ley y su cumplimiento.

Iostako Maraltrix