31 PLANTEAMIENTO EXISTENCIAL

  El ser humano actualmente en este plano de vida terráqueo, es un ente gravitatorio dentro del contexto universal correspondiente, como micro chispa de esencia-Luz en el Gran Macrocosmos, porque a semejanza del átomo, en su génesis constitucional y psicofísica está sujeto a las mismas Leyes y fenómenos que rigen en el Macrocosmos. Y así como en la creación existen dos movimientos indispensables establecidos como Ley, para el desarrollo evolutivo, como son: expansión y contracción, materialización y desmaterialización, también en  el ser humano existen como participante del Gran Todo, con sus derivados en el orden psicofísico según desarrollo, como pueden ser acción humana y síntesis meditativa al respecto, con su actividad y reposo intermitente, etc.

  El ser humano en su egocentrismo, por una parte desea solucionar sus problemas psicológicos existenciales, y por la otra se niega a recabar sobre las Leyes que le rigen, como de su origen existencial, porque esto le haría tener un orden en su deambular con sus ansias de libertad inconsciente en el entorno social en que vive. Y eso le lleva en muchos casos, a rechazar postulados Universales y Leyes que rigen en su propia vida.

  La clave está, en el seguimiento del ORDEN NATURAL DE LAS COSAS dentro del ORDEN CÓSMICO de Amor y Sabiduría. Para ello es necesario formar el equilibrio entre los dos Eternos conceptos y realidades. O sea, entre el Origen Creador y lo creado, o entre lo Absoluto como Esencia del Gran Todo, y lo relativo como creación, pero tocante y sonante en nuestra realidad existencial.

  Sabido es que el orden es regeneración y esto es un hueso duro de roer para el ego. Pues la armonía psicofísica solamente es plausible estando en armonía con el Orden Cósmico, que es tanto interno como externo. Y si ese orden contempla los dos opuestos  como fuerzas complementarias de expansión-contracción o centrífuga y centrípeta en mutuo equilibrio, el  ser humano a semejanza también tiene que formar el equilibrio de los opuestos como tendencias existentes en sí mismo, o sea, orgullo, egoísmo y vanidad, y amor paz y caridad, como fuerzas en lucha, hasta que ese equilibrio se vaya polarizando hacia la Luz, como denominador común resultante de todo orden evolutivo.

  Aunque exista una visión Panteísta de la vida de que todos somos Uno, que no es discutible, pues está dentro del Trinium, también es verdad que como seres o vitalidades individuales en desarrollo, con nuestras acciones generamos de forma unísona nuestra propia ley de causa, en base a la Ley inmutable de Causa-Efecto: y de ello derivan por Justicia la multiplicidad de diferencias y situaciones ya generadas desde la cuna. Es decir, somos al mismo tiempo individuales por toda la eternidad, e individuos no divisibles por llevar todos, la mente del Padre u Origen Creador en nuestra alma.

  Esta dualidad de comprensión y visión no integrada, es la que genera toda clase de malos entendidos, entre la visión Panteísta de que todos somos Uno, y la visión Deísta como individualidades creadas a imagen y semejanza de un Principio Creador: Siendo las dos visiones justas dentro de la  Trinidad Creadora (aunque  no sea tal Trinidad como lo pinta la comprensión humana, en base a la imagen Bíblica). Por lo cual, lo que falta en la mayoría de los casos es la  comprensión integral dualista de estos dos aspectos de la Trinidad Creadora, puesto que con ella podemos comprender que siendo partes de Un  Todo indivisible, al mismo tiempo también, somos creados a imagen y semejanza de un Principio Creador y Padre. Por lo cual, la individualidad como entes existenciales no se pierde nunca.

  El ser humano encarnado en la Tierra, pasó por los demás mundos de descenso antes de venir a ella. ¿Por qué descendió si no es una obligación el paso por todos los mundos? Porque quiso apurar la copa al máximo.
   La Ley o mandato implícito en la Luz del alma que es Amor, como arquetipo existencial  de creación establecido, es la conciencia natural:  A la cual no se le dió cumplimiento por dejarse arrastrar por la parte opuesta como tendencia materializadora, aunque al mismo tiempo complementaria para que exista roce, lucha y autoconciencia. Pues la desmaterialización generada con el cumplimiento de la Ley de Amor, y su consecuente desprendimiento, regeneración y potenciación, nos lleva a la generación de Luz como denominador común macro-micro cósmico.

  La Ley de Gravedad existe en todos los planos de desarrollo. Y esto es la explicación científica del descenso del espíritu-ser humano por la pluralidad de mundos, puesto que la Ley de gravedad solamente actúa sobre el peso, y las acciones contaminadas generan agregados de esencia de materia que son peso; pero nunca la Ley de gravedad actúa sobre la Luz. No obstante, si la Luz interna del alma está recubierta de capas de materia llamadas los velos del alma, el binomio Ley de gravedad y Causa-Efecto actuarán sobre tales agregados de materia sutil haciéndola descender. He aquí el por qué el ser humano está encarnado en este mundo, repitiendo sus existencias como reencarnaciones.
   Los astronautas, que anulan la Ley de gravedad por medios científicos en cuanto a la materia corpórea se refiere, no por eso anulan la Ley de gravedad que actúa sobre la parte esencial moleculosa, que es la que nos retiene en este mundo llamado destierro.

Iostako Maraltrix