54 Dos métodos y sus conclusiones

  El Metodo científico: Aquí están los hechos: ¿Qué conclusiones podemos extraer de ellos?

  El Método creacionista (revelado): Aquí están las conclusiones: ¿Qué hechos podemos encontrar para respaldarlas?

  Si iniciamos la investigación sobre el binomio de creación, como la ciencia del Espíritu con su diseño inteligente, y evolución, defendida por el método de investigación científico como única alternativa, podemos llegar a la conclusión dentro del orden natural de las cosas, de que no pueden disociarse, puesto que la creación como hecho universal en transformación, y la evolución como consecuencia y conclusión son complementarias. Si bien todavía existen no pocas mentes investigadoras, de querer marcar las diferencias, puesto que quedando anclados en una de las dos posiciones como tesis y antítesis, no visualizan que cada una de las dos posiciones establecen los mismos parámetros entre dos puntos, siendo estos, los hechos y las conclusiones, aunque posicionados en forma diferente.

   El método de investigación de la ciencia humana, está basado en la observancia de los hechos y su comprobación, sacando después sus conclusiones. Luego el veredicto sobre los hechos hace el método científico:
  Y la ciencia espiritual o del Espíritu, puesto que ya tiene los resultados, a través de las sucesivas revelaciones en todo el proceso histórico de la humanidad, aunque algunas puedan haber sido manipuladas o mal interpretadas en su transcribir. Digamos que la ciencia Espiritual, la ciencia de los mundos, del organigrama cósmico, tiene su punto de revelación, por lo que se parte de la revelación del Espíritu de Verdad, que por supuesto debe de ser comprobada. Y aunque la revelación en sí misma no tiene método, este deriva cuando al investigar sobre los procesos de vida cósmica, que se inicia con las conclusiones reveladas, concordando en su investigación con los reflejos de Ley de semejanza en lo originado universal: Dice la revelación, como un ejemplo, que «El Reino de DIOS es semejante a una semilla». Luego a través de la semilla con sus procesos, se encuentra el método para el descubrir tal Principio de Creación, al ser este tambíen a semejanza de una semilla. Por eso se le puede denominar método creacionista, que va desde los resultados revelados como conclusiones, hacia los hechos como reflejo.

   La ciencia del hombre utiliza la razón y la ciencia espiritual da los resultados, puesto que no está iniciada como principio en la razón humana, pero que a su vez necesita de los hechos reflejos para que la razón humana entre en el juego de las concordancias, como premisa imprescindible, y se pueda ver con claridad de que las dos ciencias como complementarias forman una unidad (1) dualista (2), de transformación trinitaria (3); puesto que lo espiritual actuando en la mente humana la conduce hacia la verdad. Cosa que el materialismo humano decanta el descubrimiento científico hacia el enriquecimiento material, en cuanto debería de ser en bien general, como así rige en la ciencia del Espíritu de Verdad.

  Veamos algunos hechos como reflejo, y busquemos puntos de conjunción entre creencias y sistemas filosóficos como planteamientos de macro-visión. Siendo el principal criterio como conjunción de unión, en que se acepta por ambas partes de que somos creados a imagen y semejanza de un Principio Creador. Por lo cual, podemos partir de un criterio visualizado como Ley de creación, o sea como Ley de Analogía:

  Así pues, veamos una de las definiciones más generalizadas como extendidas, que se inicia en las mismas Escrituras con el dicho trinitario de que «el ser humano es un conjunto de cuerpo, espíritu y alma». Y puesto que el cuerpo es pasajero, nos quedamos con una polaridad de dos esencias como tendencias o fuerzas, o sea, el espíritu como esencia de materia, y el alma como luz, vida e inteligencia, en la formación del llamado espíritu-ser humano. Siendo el alma la que ostenta la dotación de semejanza. Esto concuerda también con el dicho de que «el Reino de DIOS es semejante a una semilla», y esta, como hecho científico existencial, puesto que siempre fructifica de interno a externo, como así también mantiene una polaridad, vista y comprendida en muchas de las semillas. Por lo cual, tenemos una dualidad en el espíritu-ser humano como resultado y fundamento inicial, y una dualidad en la semilla como hecho científico comprobado.

  Observemos otra concordancia: Según la ciencia del Espíritu, es un hecho espiritual de que el espíritu-ser humano, por causa de su caída o descenso, ha ido acumulando agregados de esencia de materia noleculosa fluídica que envuelven al alma, que son las siete (7) capas como velos del alma. Siendo tales capas o velos los que nos han hecho descender al plano denso del planeta Tierra, considerado «mundo del rebelde» al cumplimiento de la Ley Divina, llamado también «mundo de destierro»: Este septenario como velos del alma, concuerda con la piel humana, puesto que esta está formada también como semejanza por siete capas como hecho científico comprobado.

  Podría investigarse el alma aunque quizás haga falta algo más de imaginación, pues como guía vital a través de su conciencia, por estar o ser la conciencia en el alma, lanzáramos la pregunta: ¿dónde reside el alma humana en el cuerpo? Aunque esta se puede reflejar como sensación y fluido o sensibilidad a través de todo el cuerpo, existen no obstante dos puntos básicos de expresión: La lámina intelectual o del alma en el cerebro humano, como punto principal de concentración tiene la glándula pineal, y el hipotálamo: Y el otro polo como expresión de amor se sitúa en la cámara secreta del corazón, y que la ciencia ha catalogado como chip o centro nervioso regulador y coordinador, dándole el nombre de módulo sinusal: Y a semejanza de las glándulas de secreción interna, que tienen su correspondencia espiritual como plexos o centros de fuerza y energía sutil, también el centro nervioso regulador del corazón, tiene su contraparte espiritual donde se expresa el sentimiento y el amor como facultad del alma:

  Por eso mismo el amor, aunque no sea para ser pensado sino para ser sentido, en su acción caritativa necesita el polo complementario de la mente. Por eso el ser humano en desarrollo debe de efectuar la inversión de los dos polos como complemento de perfección. Digámoslo como el pensar con el corazón y sentir con la mente para su justo equilibrio: Aquí tenemos también la expresión en forma dual de la facultad del alma: La inteligencia y el amor, como sentimiento reflejo a través de la mente y el corazón. Aunque también es verdad, que por causa de los velos del alma, transformando la conciencia natural, el sentimiento se puede desvirtuar, pero su centro de percepción se mantiene invariable.

  Solamente hemos visualizado estas concordancias en cuanto a conclusiones y hechos, aunque la investigación nos abre un amplio abanico de grandes y maravillosos conocimientos, como síntesis de estas dos expresiones o ciencias: La del Espíritu y la humana, en conjunción por sus reflejos y concordancias. Aunque siendo precisa una mente humana que capte sus reflejos concordantes, su significado y verdad, puesto que, tanto en orden a los tiempos, como a la mayor o menor pureza de la mente en su investigación, nos vemos precisados a efectuar una investigación de síntesis puesto que no partimos de cero dada la diversidad de mensajes efectuados a través del tiempo, para no quedar atrapados en planteamientos que no nos conduzcan de forma libre en la senda del Espíritu, anclándonos solamente en la fe ciega, pero sin la concordancia del conocimiento a través de la lógica y la razón, sustentadora de la Verdad y la Vida.

  Veamos en cuanto a las posibilidades concordantes de ciencia y religión, y sus homólogos, como evolución y diseño inteligente:

  La investigación iniciada en base a una sociobiología, es un puente conciliador entre religión y ciencia: Mientras que la religión como medio de conocimiento dogmático, anclado en ciertas escrituras como una sola revelación, tiene poco o nada que enseñar, sobre evolución sociobiológica sustentada en la selección natural: Pues solamente el concepto de religión, como un aspecto de religamiento sociobiológico y anímico, en constante transformación evolucionada, puede ser al mismo tiempo un medio de religamiento entre evolución (ciencia), y religión o creación como diseño inteligente, como una síntesis teológica en armonía con la selección natural sociobiológica: Y aunque en el reino animal se pueda dar una evolución gradual a través de la selección natural, puesto que no son dotados de libre albedrío, aunque sí del instinto natural según especies, para cumplir su función evolutiva en orden a la naturaleza y el ser humano:

  No obstante en cuanto al ser humano se refiere, pueda existir una asociación o tendencia entre el evolucionismo y el ateismo o la no religión, no necesariamente los evolucionistas tienen que ser ateos, al considerar la evolución, como una faceta complementaria de la misma vida en todos los órdenes; incluyendo el libre albedrío como adjetivo de la voluntad, pero sin confundir el libre albedrío como libertad de elección, con la capacidad inteligente de elección en base al desarrollo del espíritu-ser-humano como ente inteligente. Por lo que, si bien del libre albedrío todos los humanos somos dotados indistintamente, no obstante la capacidad inteligente de elección, varía según el desarrollo de cada cual; aunque teniendo en cuenta siempre, que no podemos dejar de lado un cierto determinismo originado como destino, en su Ley de reencarnación y de Causa-Efecto, como consubstanciales con la ciencia del Espíritu, y sus Leyes inmutables universales y reguladoras.

Iostako Maraltrix