70 Sobre el hecho existencial natural

  Todo hecho existencial natural, está sujeto al orden natural de las cosas, que dimana de su propia Ley de vida. Por lo cual, la existencia de tales hechos, no debe de ser soslayado en nuestro desarrollo mental de conocimiento y reconocimiento de sí mismo, puesto que la mente, como herramienta perfecta, no toma partido, sino que es la voluntad humana con sus condicionamientos o no, la que establece el orden de trabajo experimental en la mente, en base al libre albedrío con el que nos desenvolvemos, y con el que adjetivamos nuestros pensamientos y acciones por mediación de la voluntad. En el bien entendido en todo punto, que el desconocimiento de la Ley en su orden natural, no exime de su cumplimiento. Es decir, que el que ignorantemente actúa, ignorantemente tiene sus justas consecuencias, para conocimiento y reconocimiento del sí mismo.

  Según esto, no estaría de más el apuntar algunos hechos existenciales inamovibles, como es la naturaleza sexual, con sus naturales y muchas veces inesperadas consecuencias de Ley en su orden establecido como unidad de pareja macho-hembra, donde queda establecida la semilla reproductora en su estado de transformación fructificante. Y que no podemos soslayar, si queremos ser fieles a una honesta transformación regeneradora, sin excusas y justificaciones.

  Otro hecho existencial a tener en cuenta, como ya implícitamente apuntamos en orden de Ley, es que la naturaleza en la que estamos inmersos, es la que nos merecemos según nuestro orden existencial evolutivo, por lo que también, en Ley y justicia, debemos de asumir y acatar, sin más preámbulo justificativo, aunque nos pese, por haber tergiversado la armonía con su entorno natural o de naturaleza: Es decir, todo lo relacionado con el orden natural de las cosas, como el comer, el beber, el evacuar etc., debiendo ser puestos en su justa medida dentro del buen uso.

  Un hecho importantísimo a tener en cuenta, es la relación de convivencia con el entorno mental diverso que nos rodea, pues es ahí precisamente donde está la resultante final en nuestro proceso evolutivo, en como encajamos tales hechos de relación en la convivencia con la diversidad, y donde se generan y entran en juego, los dogmas, las creencias y los ideales. Y todo ello, en la sensación de ambición y expansión de nuestras propias ideas sean cuales fueren, sin que hayan exclusiones, condenaciones, y expulsiones añadidas por nuestro egocéntrico soberano.

  Existe como base experimental en orden de Ley, lo que nos establece la naturaleza como proceso, y es, que todo da la esencia de su propia esencia hasta su máxima potencia, como axioma experimental y denominador común en todo lo manifestado de naturaleza, tanto esencial como física. Por lo que tenemos por la parte científica experimental, el hecho de la energía nuclear, que nos muestra y demuestra la última circunstancia evolutiva, como exponente axiomático y resolutivo experimental, que es la Luz, manifestada en potencia, y donde no puede existir en su propio seno la “oscuridad”, aunque por “esta” sea envuelta. De aquí vienen también todos los hechos o fenómenos propios del Aura humana en su desarrollo, a semejanza también de los procesos mentales, que son los que en definitiva nos dan la resultante lumínica como axioma existencial de desarrollo psicofísico.

Iostako Maraltrix