17 Esclareciendo la realidad de la esencia

  Esclareciendo la realidad de la esencia interna, por su manifestación externa de ley: Si iniciamos la investigación en el bien entendido, de que la verdad es todo cuanto existe en el infinito existir, y que la realidad del Hecho y sus consecuencias, es base de investigación sin menoscabo de tal realidad, no es aventurado el indagar sobre la esencia de las cosas y su significado, sin caer en dogmatismos de fe u otros. Por lo cual, bien podemos iniciar tal investigación con la siguiente pregunta:

  ¿Cómo podemos demostrar, que toda vitalidad, sea esta humana, animal o vegetal, es una realidad como esencia en desarrollo? La respuesta en base a nosotros mismos es, que no existe esencia a secas, sino esencia con facultades y atributos, puesto que ella engloba en sí misma, Mente, Voluntad e Inteligencia, puesto que, no hay Mente sin Voluntad, ni Voluntad sin Inteligencia, por lo que, toda unidad esencial vital, contempla en sí misma tales atributos en conjunto necesarios, ejerciéndolos según para lo que ha sido formada y dotada. Siendo preciso para ello el complemento externo como resistencia corporal de experimentación, para efectuar sus procesos de desarrollo:

  Hagamos una comparación: La energía eléctrica, no se puede manifestar si no existe un complemento como receptáculo, que mantenga un vacío donde tal energía se pueda manifestar para dar luz. Pues imaginemos que cualquier vitalidad formada, como esencial, es la energía eléctrica, y su receptáculo de manifestación es el complemento  como cuerpo de unidad, necesario, para que la esencia interna que le da vida internamente, y con cuyos atributos de Mente, Voluntad e inteligencia, pueda ejercer su desarrollo de interno a externo, para dar la esencia de su propia esencia semejante a una semilla, puesto que, tal complemento externo, es la resistencia que necesita, para que la esencia interna pueda efectuar sus procesos:

  Tenemos un ejemplo con el antiguamente llamado hornillo, que utilizaban como fuente de calor para cocinar, que consistía en un alambre enrollado en espiral, insertado en unas canales circulares de arcilla, y al hacer pasar la corriente eléctrica por el alambre, este se encendía poniéndose al rojo para transmitir el calor. Pues a semejanza también con toda vitalidad, como por ejemplo la humana, que necesita la resistencia corporal, donde experimentar todas sus facultades y tendencias opuestas, para tomar conciencia de ellas, y vencer, salvar y efectuar su reivindicación álmica, como portadora de la Luz e inteligencia. Siendo el denominador común a la culminación de todo proceso cumplimentado en lo universal, la Luz manifestada. Por lo cual, toda esencia interna como vitalidad, no es su envoltura corporal a la que da vida, pero sí necesita esta envoltura para manifestarse.

  Y si investigamos el por qué la semilla externamente se puede dividir en dos, es precisamente porque internamente también está formada por dos partes: esencia de materia y esencia vital como germen natural de dotación; luego se parte la esencia interna como unidad dualista, al separarlas, por eso no fructifican por separado: veámoslo con la almendra y el cacahuete como nos dan un ejemplo perfecto de Ley, al estar formadas externamente en su cuerpo de unidad, también en dos partes. A semejanza también ocurre con el humano, pues observando el corazón como órgano vital de movimiento contínuo, aunque esté formado por dos partes equidistantes, no obstante ejercen función diferente, y lo mismo ocurre con el cerebro. La semilla siempre cumple en su estado natural por su esencia inteligente, ejerciendo su voluntad de germinación, cosa que el humano en base a su libre albedrío, haciendo mal uso de el deja mucho que desear.

  Todos podemos reiteradamente comprobar, la Ley de semejanza en la semilla, al dar el igual de su igual. Y la ciencia humana dice que esta actúa según sus genes. Pero el caso es que, aunque la inteligencia correspondiente en la semilla, en su proceso natural, esta, por Ley de semejanza, siempre hace lo mismo, que es el dar el igual de su igual semejante a su igual, si no es que se interfiere en su proceso; pues si esta no puede dar su fruto, o sea no ha podido ejercer el don de vida para lo que ha sido dotada, al no ponerse en su estado de transformación correspondiente, como mente de unidad pensante, su inteligencia cambia el rol, y en vez de dar el igual de su igual, nos da el no igual de su igual con el fenómeno mutante del cuco o la mariposa. Haciéndonos ver por esta vía, que la esencia interna es inteligente, puesto que su voluntad actúa en orden y según el cambio a lo que se la somete.

  Luego es evidente, que no es solamente el gen en sí mismo cuya función está ya predeterminada, sino que es la inteligencia que como esencia interna ejerce su función inteligente, viendo que ella en sí misma es una autonomía, como unidad pensante en su cumplimiento. Por eso mismo, al decir esencia como vitalidad, en unión con su cuerpo de unidad externo, estamos implicando una serie de factores universales, como son Mente, Voluntad e Inteligencia, en orden a su expresión de vida.

Iostako Maraltrix