24 El síndrome de Down

  ¿Qué nos enseña el llamado síndrome de Down? Todos los fenómenos dados con un carácter de generalidad dentro de lo mundisocial, como es el caso específico del síndrome de Down, ya que este no ha sido promovido ni justificado por la voluntad humana, ni tampoco científicamente se ha dado resolución a tal tipo de fenómeno, puesto que va más allá del normal entendimiento, nos dirige no obstante de forma inevitable, a contemplar la existencia de un organigrama sujeto a Ley, más allá de la mera especulación humana de todo tipo, puesto que tales hechos sociales, están a la vista de todo investigador imparcial, tanto objetiva como subjetivamente; tanto a la luz de los descubrimientos alcanzados, como a la luz de causas para algunos hipotéticas, pero cuando menos los mantienen en una duda inteligente, para dar paso a nuevas expectativas y descubrimientos, que contemplen unos valores de Ley todavía no generalizados.

  Por lo tanto, no tenemos más remedio como principio, que llegar a conclusiones sobre los propios hechos, y estos están ahí  con carácter de generalidad para todos, dentro de su diversidad de formas y manifestaciones, y de donde podemos extraer unas determinadas características psicológicas comunes, que puedan desvelar los porqués de tal cuestión evidenciada: Por eso podemos observar, que tal común característica psicológica, existe en base a una determinada forma de ser, benigna y no bélica; amorosa y tierna. Cosa esta de gran ejemplaridad para la humanidad actual, falta en muchos casos de tales valores espirituales. Por lo que no estaría de más, el pensar que tales seres vinieron a la Tierra con una misión elegida dentro de su proceso evolutivo, de demostrarnos como podemos vivir en paz y concordia, ya que es mucho de lo que ellos recibimos psicológicamente, semejante a los animales de compañía, que para muchos se hacen necesarios para cubrir necesidades afectivas y de soledad, puesto que, tanto unos como otros, son fieles al medio donde se encuentran, sin demostraciones orgullosas y egoístas, tan a flor de piel de los seres humanos llamados normales, aunque no normalizados psicológicamente, como ellos nos demuestran dentro de su normalidad psicológica.

  Tal característica humana del síndrome de Down, lo podríamos tomar como un trasvase de nueva sabia en nuestras relaciones sociales y humanas, sin resentimientos y suspicacias, exentas de lo tuyo y lo mío, que tantos pesares y sufrimientos han causado y causan a la humanidad: Viene a ser, como una interculturalidad espiritual de las almas, en su especto caritativo; como así también a semejanza, existe en el fenómeno de emigración e inmigración de las almas encarnantes de unos países a otros, visto por el lado social humanista, como un medio de integración intercultural, o como polinización de mentes por Ley de reencarnación, y que redunda en la transformación evolutiva de los pueblos.

Iostako Maraltrix