⇐ Trabajos convivenciales con las iglesias
El Mandato del Maestro del Cielo fue: «Ama al prójimo como a ti mismo» Luego, para saber cada cual de si mismo, es preciso saber cual es nuestro Origen; Obligación como Mandato implícito en nuestra alma; y Destino. Y así poder amarnos a nosotros mismos de forma correcta, para amar también de forma correcta a nuestro prójimo según Ley. Por eso Jesús dijo «Yo soy la Ley, el que no está conmigo no está con mi Padre.
Por tanto, este «como a ti mismo» es fundamental, puesto que no hay nadie que desee algo malo o desagradable para sí mismo. Esta «premisa» a comprender en esencia, es ciencia, puesto que el «si mismo» no deja de ser también el «prójimo más próximo» en nosotros mismos, sujeto a Ley Causa-Efecto, por ser la esencia de inteligencia, como dotación de Luz vida e inteligencia que nos dió la Vida-DIOS, como fundamento de nuestra creación en desarrollo. Al ser creados con dos tendencias opuestas complementarias, de orgullo, egoismo y vanidad, y amor, paz y caridad, que es trabajo y aprendizaje, como ciencia del bien y del mal.
Por eso es preciso, para bien amarse uno a sí mismo, como fundamento de cumplimiento, conocer los fundamentos de nuestra creación y sus procesos sujetos a Ley de materialización y desmaterialización, que da el resultado de nuestros actos con nuestro prójimo.
Una vez comprendido, «quienes somos» como seres en estado de perfeccionamiento espiritual; «de donde vino nuestra alma o vitalidad»; «por qué nos han traido aquí»; que ha de practicar y desarrollar para salir del destierro; y adonde debe marchar; visto en sus tres fases como Origen; Obligación y Destino. Cumpliendo el Mandato de «ser perfectos como nuestro Padre es Perfecto», con SUS Atributos de Amor, Paz, Caridad, Bondad, Misericordia, Justicia, e Inmutabilidad. Que sus hijos los tienen como semilla de semejanza a desarrollar en sí mismos, para fructificar; pues conociéndonos a nosotros mismos, tendremos la premisa de salvación, como síntesis justa y completa. Y nos ahorraremos un sinfin de tinta, con los cuentos de los demás, al tener el fundamento de haber realizado una sintesis de vida fructificante, de interno a externo semejante a una semilla.
El Deismo y Cristianismo debe ser ecuánime y científico, con el Mandato como Ley de DIOS y de Cristo: «Si me amáis cumplir mis mandatos». Eso es menos locura emocional de predicación agradable, cargando la tinta con el perdón y condenación, sin más escudriñar en los efectos y causas de nuestros actos, para vivir la vida en DIOS, en este plano del tiempo y el espacio, como espíritus desterrados, por la carga y peso, aunque juntos con el Regentador Espiritual del Mundo, como Puerta para ir al Padre.
En suma, estamos en DIOS como Totalidad, puesto que «En EL somos, estamos y tenemos el ser», para ir a la Casa del Padre como Centro de LUZ de Luces, no sin antes haber amado al prójimo como DIOS quiere con Sus Leyes y Atributos, como dioses para ser Dioses y poder remontarnos en ascenso hacia DIOS, al SOL de Justicia que es nuestra Casa Paterna.
La Vida es DIOS. DIOS es la Unidad. Y la Unidad es la Vida en sí misma manifestada, como diversidad multiplicidad, en SU Naturaleza y Universo.
⇐ Trabajos convivenciales con las iglesias
| iostako maraltrix |
|