Mensajes filosóficos (10)
Ya dejaron sueltas las riendas del caballo del Apocalipsis y no hay quien lo frene, e irá devastando cuanto a su paso encuentre. Decidme, ¿por qué sucederá así si nadie lo desea? ¿No será que lo que designado está no lo puede detener el hombre? Son los furores contenidos por mucho tiempo, los que el hombre ha ido creando con sus malas pasiones. Cuando se calmen, como volcanes cansados de arrojar lava, la parte física quedará extenuada por haber sido sometida a tales pruebas, y así se realizará la transformación del mundo para que manifieste amor en lugar de rencor y odio, lo que será el término de una fase para empezar otra.
Tiempo ha que la atmósfera se ha ido cargando, sin pensar el hombre que la vicia con sus malas pasiones, cada día más dañinas para el alma, en los actuales momentos que vive el hombre en la Tierra, que yo más bien diría se arrastra por ella, en cuyo cuerpo humano se asfixia el alma, por las actuaciones de orgullo y egoísmo, contaminando la atmósfera. ¿Y quién será el culpable de ello? Lo serán todos los que avivaron el fuego de sus malas pasiones y nocivas costumbres, que ya se están haciendo calcinas.
Medite la humanidad, por qué con tanta antelación están los acontecimientos anunciados, y dolorosos de pasar y contemplar, para que se desarrollen los Hechos que han de transformar la vida del ser humano en la Tierra, lo que se llevará a muchos seres sin haber terminado la misión elegida por ellos y otorgada por el Padre. Ha llegado la hora de hacer un recuento entre los que siguen un camino que bordea al abismo, y de los que van por el buen camino.
Apartad la cizaña del buen grano, para que cuando sucumban muchas materias en las turbulentas fases por las que ha de pasar la Tierra, tengan preparada la morada que han de ocupar, la que a cada uno le corresponda, ya que las Leyes del Padre son siempre justas. Toda criatura está controlada y registrada en su creación. Por eso cuando se han de llevar a cabo ciertas transformaciones, preparados de antemano están quienes lo han de ejecutar.
Siempre que actúan las altas Jerarquías Celestes es para bien de los humanos, aunque no lo parezca, porque ha de pasar el hombre por fuertes pruebas que le ayudarán a regenerarse, como se puede comprobar cuando en zonas pobladas se producen movimientos sísmicos que nada pudo hacer el hombre para evitar pero que inducen a meditar al que los contempló y no sucumbió. ¿Por qué? No hay misterio en ello, pero sí que hace recapacitar al hombre y rebajar el orgullo que arrastra de una a otra encarnación.
Son los tiempos actuales una preparación del conflicto que no tendrá contrincante, si se me permite la expresión. Ya está a punto el toque que ha de dar una orden de ataque en todas las direcciones, donde se estrellarán y sucumbirán muchas pasiones humanas, entre las que no habrá orden ni concierto materialmente. No en cuanto a la dirección Espiritual, que con tiempo está previsto. El humano tratará de rechazarlo pero en su impotencia se verá fracasado, a pesar de detectar los sabios materiales ciertos hechos que se consumarán en la Tierra. Serán pruebas en mucho superiores a sus fuerzas, y muchos sucumbirán en la tragedia.
La transformación ha de verificarse, para que mediante dicho proceso el humano también lo haga y tenga conocimiento de lo esencial, lo real y Divino, por estar en el milenio de la última etapa. Comprended que si lo material quiere su parte, justo es que lo que procede de Dios y pertenece al alma, quiera y reclame la suya con insistencia. Los acontecimientos servirán para que el hombre aminore la carrera de desenfreno que lleva. Será una llamada a la conciencia para que se aplaque el ansia de superioridad y mando hacia lo material.
Acostumbrados los seres humanos a no ayudarse como debieran entre sí, difícil será que penetren en su conciencia cuantas misivas de amor a ellos lleguen, anunciando que no queda mucho tiempo para que en el destierro exista la desunión, el rencor y el odio, para que desistan los deseos de combatir con las armas que inventan los hombres para destruirse ellos mismos. Cuanto más poderío material tengan, menos se acercarán a lo Real y Divino. Son las leyes terrenales a quien dan calor sin comprender las que vienen de Dios, que son las más eficaces para detener al enemigo que con deseos guerreros viene a buscar el choque entre vosotros.
No habrá combate posible si desarmado se va del arma homicida y en su lugar se pone el estandarte que acredite la verdadera Doctrina de Amor que hace ver al mundo la verdad, que existe un tiempo infinito, para seguir viviendo cuando deje el alma la materia. Es cuando muchos verán la equivocación que llevaron.
Como experiencia servirán los «acontecimientos» para los no afectados, al ver cómo se extinguen los cuerpos y cuánto a estos pertenece, sin quedar residuos de su opulencia. Son «empujes hacia el progreso», que ha de alcanzar el mundo Tierra, para que con la experiencia del dolor, surjan en las mentes nuevos modos de pensar. Alegraos de que así sea, porque al dejar el cuerpo se operará en el espíritu una transformación, como la que se operará en el mundo Tierra, ya que está pasando por el «sexto y último cataclismo».
Del Sol naciente saldrán unas irradiaciones que curarán muchas heridas para que dejen de sangrar; otras lo seguirán haciendo, hasta el completo exterminio de las materias que no deseen ir en busca del bálsamo curativo, porque al sanar el espíritu sana el cuerpo.
Lo establecido por Dios nadie lo podrá evitar, lo que gran parte de la humanidad desconoce pero que lo irá presintiendo a medida que se vayan generalizando los acontecimientos por los que habrá de pasar. Alcanzarán más a unos que a otros, por ir regidos por una fuerza superior que les hará seguir como corderillos, ya sea para salvaguardarse ya sea para sucumbir en la tragedia, que el humano será impotente para detener. Muchos clamarán al Cielo, pero no serán escuchados, del mismo modo que ellos antes no oyeron a sus hermanos necesitados. Por eso no os extrañe que luego opere en ellos la Justicia Divina, haciéndoles pasar por cuanto hicieron pasar.
Progresivamente se irán desarrollando las cosas y costumbres. La causa de esa evolución dará motivos de meditación y análisis, por surgir en los pueblos más desarrollados normas que sirven para que otros más atrasados se acojan a ellas y dar más adelanto a la región o nación, sin que muchos lo lleguen a comprender. Todo ello no es más ni menos que el cumplimiento de lo decretado por el Ser Supremo. Todo se irá realizando al ritmo que requiere, por eso, el que sea observador se percatará de esa evolución por la que está pasando el mundo Tierra, lo cual traerá el resurgimiento del verdadero Cristianismo.
Algunos no acatarán con agrado esa transformación que ya es visible entre los hombres, por creerla demasiado reformista y liberal; pero si el ser humano pudiese retroceder unos cuantos siglos, ¡cuántas escenas deplorables realizadas contemplaría: Escenas de dolor causadas por dirigentes déspotas; racismos y esclavitudes impuestos por el poderío material y el orgullo! Pero eso pertenece al pasado, y el presente sólo hay que encauzarlo, arrancando cada uno de sí esos gérmenes nocivos que le dominaron y que tantas existencias han costado a los seres que hoy pueblan la Tierra, y aún hace presa el dolor de la causa retrospectiva.
Compungidos aún de las tiranías de aquellos tiempos, contemplan las almas, cuando libres de cuerpo se hallan, su pasado en el que dieron muestras de un orgullo implacable para con los humildes. Con esto se comprenderá que todos los actos están presentes, y el progreso del hombre ha de ir aboliendo toda tiranía. El progreso es evolución para el alma y esta llega cuando los hombres van en armonía, amando a sus hermanos como quisieran ser amados.
La fuerza de la expiación hace humildes a los hombres, para que piensen en sus hermanos que tienen falta de su ayuda, y sientan el fuego del Amor, como lo hacen con el amor carnal que por él son capaces de vencerlo todo. ¡Cuán equivocado va el ser humano que sólo en él piensa creyendo que se basta a sí mismo por acompañarle ciertos bienes materiales, sin pensar que en el mejor momento de su vida puede perderlo todo, y el espíritu sufrir las consecuencias de el desenfreno ambicioso! He aquí la bien empleada frase: Los ricos materiales de hoy serán los pobres de mañana si sólo viven para sí y sus riquezas sin pensar en los demás. No así cuando estas son Espirituales, conseguidas con el buen trato hacia sus semejantes, que acompañan siempre a las almas, hallándose en la hoja del haber del Libro de la Vida.
Alegraos del gran paso que dará la humanidad al pasar de una fase a otra. Es un trabajo constante a tal fin, por lo que se sucederán Hechos para el despertar de una gran parte de la humanidad. Tiempo hace que el que sea observador lo puede prever. Veréis consumarse hechos en los hombres que os sorprenderán y harán que se sorprendan ellos mismos, hechos que a simple vista no se conciben por creerlos desacertados pero que tienen su significado en los actuales momentos de transformación material y espiritual. Por eso, cuanto se desarrolle a vuestro alrededor, motivo de estudio es, mas para comprenderlo es preciso penetrar algo en la verdadera vida del espíritu; ese es nuestro deseo y vuestro beneficio.
No precipitaros, y poco a poco iréis descubriendo el enigma, sabiendo que unos tiempos de borrascas os traerán otros cálidos y en calma. Serán pruebas palpables, que servirán para que los olvidadizos, los que creen en Dios solo a medias o lo hacen obligados por la necesidad, den el paso más largo por ver en toda manifestación, o acontecimiento, que hay una Inteligencia Superior que todo lo dirige, ya que no verán mixtificación en ello sino Hechos reales que harán despertar a muchos dormidos, puesto que tales pruebas sólo se pueden operar por una dirección invisible capaz de llevarlo a cabo.
No serán Hechos de placer, sino que contemplará con pena el más despiadado de los hombres y que poco a poco se irán agravando, porque el orgullo de unos y otros no dejará que se entiendan entre sí. En tales desmanes sucumbirán muchos moradores de la Tierra, hasta que despierten cuantos sobrevivan a la ignorada realidad por la que bajaron al destierro, y obren pacientemente según sea su causa, despojándose de los enemigos que aprisionan al alma. No creáis por eso que una fuerza oculta os amenace, lo que al hombre niño se le hizo creer, dándole el nombre de demonio o Satanás. Hermanos míos, esos tales están dentro de cada hombre que está cargado de orgullo y egoísmo. ¿A quién le puede tener más miedo el humilde y pacífico sino a los que le rodean con opresiones y tentaciones? Sólo el hombre es el causante de todo el mal que pueda llegarle, sin que haya que temer a lo desconocido, sino a lo propio que entre vosotros se encuentra.
En vías de progreso general está el mundo Tierra, por tener todo lo creado por Dios un tiempo establecido para su ascenso, puesto que hay mundos que podrán ocupar todos los cumplidores, o incumplidores, cada cual en el mundo o esfera que le corresponde a su grado de materialización o desmaterialización, y que el espíritu va escalando en su recorrido por la pluralidad de mundos. Todo funciona con regularidad, porque quien ha de operar en ello, tiene en todo momento obediencia al Mandato de la Superioridad.
¡Oh mundo Tierra, tus habitantes aclamarán al Cielo en busca de ayuda, de la que muchos nunca se preocuparon por creerse lo bastante fuertes para dirigirse por sí mismos! El hombre, en manos del destino, no es más que una especie de nube azotada por el viento, que va en la dirección a la que éste sopla. Esto le sucede, en los actuales momentos críticos, a este mundo. ¿Causas? El materialismo descontrolado, sin un resquicio de Luz en la mente que le haga elevar el pensamiento al Creador. Por lo cual, de gran parte del cataclismo es causante el ser humano. Hay una realidad que debe cumplirse, de acercamiento de unos a otros, y piensen los hombres que hay algo más que tienen olvidado.
A pesar de ser un mundo bajo y de expiación, hay en la Tierra seres encarnados progresados, por haber cumplido la misión que trajeron de ayuda a sus hermanos, para que lo decretado por el Ser Supremo se cumpla. Fueron grandes hombres, como los llamáis en la Tierra; unos, tuvieron la misión de recordar el Mandato Divino; otros dieron con sus inventos un gran progreso y adelanto al mundo para comodidad de sus habitantes. ¿No veis en ello reflejada la Bondad del Padre, que permite a esos seres misiones destacadas? Estos van iluminando a los hombres, siempre impulsados por actos de Amor y obediencia a la Ley Divina.
Uno de ellos fue Jesús, que hasta el final llevó su cruz, y le sucedieron otros con sus mismas enseñanzas, para que con su ayuda le fuese más fácil al ser humano regenerarse. Sin embargo, el orgullo y egoísmo de algunos hombres taparon la luz que otros extendieron. Por esto, la mayor caridad que puede hacérsele al ser humano es la espiritual, enseñándole a saber quién es, por qué vino al destierro y a dónde irá cuando deje inerte la materia.
Elegidos son los espíritus que bajan a cumplir grandes misiones para dar al mundo el adelanto que por Ley de Justicia le corresponde. Un punto apenas visible desde el espacio infinito es el globo Tierra, que muchos consideran como extensión completa en la creación, por no tener noción de lo que es la Potencia creadora, ni saber que pueden llegar a poseer más Esencia en su esencia.
Todo cuanto sucede en el Universo no tiene mixtificación: es claro para que todos puedan descubrir por sí solos lo que puede haber de verdad en ello. Lo que se halla fuera de la Tierra hay que verlo con los ojos del alma, por medio de la práctica de las Leyes Divinas, que es como se alcanza la verdadera Sabiduría. Por lo tanto, todo ser humano puede llegar a ver y comprender al Padre Dios y SU Creación, según sea el grado de perfección que haya ganado, ya que el Creador es Justicia Infinita para lo más preciado de Su creación, que es el humano, y así pueda éste llegar a poseer esa Sabiduría que le hará feliz una eternidad.
Solo la práctica del Amor crea la unión entre los hombres, y este hará que puedan ver con claridad lo que hasta el presente fueron misterios. Dios es Uno y una su Doctrina, la que dejó entre los terrenales nuestro hermano Jesús, con las estrictas palabras y los más visibles ejemplos, practicando lo que predicaba.
Alabad el Amor que el Padre siente por sus hijos, permitiendo que Su Ley Divina se predique una vez más sobre la Tierra a través de fieles sembradores, conocedores de Su Doctrina, que la divulgan por todas partes de la Tierra, y se cumpla aquello de: «Adiós mundo por mil años, que a dos mil no llegarás, que la verdad pura y clara se vuelva a predicar»: palabras evangélicas que se han de consumar en Hechos en los actuales momentos, por Voluntad Divina, superior a la fe de los que traten de detenerla.
Alegraos de que así sea: Dios no hace diferencias con sus hijos. Por eso dijo el Maestro: El que quiera que me siga. Voy a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios; porque EL es la Vida. Vengan a mí los limpios de corazón que les daré el maná que les hará subir a Dios. Sólo es mi deseo ayudaros a comprender la Doctrina con la que el enviado de Dios enseñó a la humanidad de la Tierra. El dijo: Ama a tu prójimo como a ti mismo, que en ello amas al Padre que está en el Cielo. Esto es la Religión en verdad, y el que la practica llega a ver en Esencia al Padre Dios. Por eso no os conforméis, diciendo: No hago mal a nadie. No basta no hacer daño ni ser neutral como Pilatos. Debéis hacer brillar vuestras obras, pero si no sois ni fríos ni calientes seréis como un árbol infecundo que no dio su fruto para engrandecer la Obra de Dios llena de Amor, y al amparo de SU Justicia.
¡Oh, Justicia Divina, cómo te manifiestas entre los que saben vencer las adversidades! A pesar de costarles trabajo, siguen adelante, porque al que mucho valor tiene más se le ayuda; como al perezoso, que si poca voluntad tiene, para nada se le debe dar fuerzas. ¡Cómo se recuerdan con deleite los hechos de hermanos que vinieron con misiones de dar enseñanza, y fueron elogiados por el valor que tuvieron!
A cuantos genios moralistas vinieron a la Tierra en todo tiempo a enseñar la verdadera Doctrina, les costó abrir brecha en las mentes por la mucha ignorancia y materialización, la más difícil de educar en el ambiente espiritual. No así a los iniciados, que buscan los conocimientos espirituales hasta que los hallan. Es la llama Divina que les introduce a la divulgación del Cristianismo, y si son fieles a la Idea Cristiana, son mentes que con justa clarividencia dan conocimientos vistos y oídos por ellos.
A los moradores de la Tierra en el presente ciclo de la Nueva Era les está destinado penetrar en los conocimientos del alma, que por diferentes medios llegan a ellos, por estarle reservado al siglo XXI una transformación total que poco a poco se irá sucediendo. Algunos acontecimientos se registrarán sucesivamente por diferentes puntos, y darán motivo al hombre más despiadado e inmoral para que medite sobre el porvenir y futuro de su propio ser, sin el cual nada sería el hombre.
No tomad cuanto os menciono como profecía, sino como cosa que decretada está. Todos cuantos intervienen en los Hechos que han de consumarse tienen su puesto asignado; solo esperan una orden celeste para la gran transformación y el mundo Tierra llegue al ascenso que le corresponde, y sus moradores, buena parte de los cuales están estacionados, o aletargados, sin preocuparse de saber cual será el traspaso de su vida corporal a la espiritual. Así como materialmente al cambiar de hogar, antes de ocupar el nuevo os interesáis por saber el bienestar que se va a disfrutar con tal cambio, ¿os interesáis por el cambio que le espera a vuestro espíritu cuando deje la morada actual, y si la que pase habitar será o no confortable?
Como hay diversidad de opiniones sobre este caso, yo os diré, saliendo al paso de ellas, que hay en cada uno un alma o espíritu, dígase como se quiera, ya que es un conjunto de espíritu y alma, que forman el ser, es indispensable para animar un cuerpo dándole vida y movimiento. Cuando la vitalidad, se separa del cuerpo por no servirle más, este queda inerte, pero la vitalidad necesita su morada, como lo hace el ser humano en la Tierra. ¿Ha pensado el hombre cual será ésta? Al que no se preocupe de ello, le sorprenderá el cambio, cuando llegue ese momento, sin saber cual es su estado. Esto le sucede al espíritu que lleva desorientación y solo vagó entre las cosas materiales, sin preocuparse de las espirituales.
A conocer causas y efectos de la próxima vida os invito. No hay un solo hermano en estado espiritual que al tomar nueva encarnación no desee cumplir las Leyes Divinas y rectificar su pasado equivocado. ¡Cuántos son los que sucumben a tales deseos y se evapora un lapso de tiempo o existencia a tal fin destinado, para acercarse a Dios, que es la finalidad que persigue todo lo por EL creado, la perfección en su clase! Obediencia, hermanos míos, para que todos sin excepción hagáis un trabajo de perfeccionamiento, y vuestro debe sea cada día menos y el haber más, y el renacimiento a la vida espiritual sea triunfal.
SI LA PALABRA NO RESPONDE AL EJEMPLO NO PIERDAS EL TIEMPO.
PREFERIBLE SERÁ NO PEDIR SI NO SABÉIS DAR VOSOTROS, PORQUE DIFÍCILMENTE VENDRÁ A VOSOTROS LO QUE PEDÍS.
PROCURAD CUANDO VAYÁIS EN BUSCA DE UNA PETICIÓN, QUE DE ANTEMANO OS ACOMPAÑEN LAS PROMESAS DE AMOR.
Mandad al cielo las quejas,
si no sois bien comprendidos,
y examinad en vuestro interno
el retorno de esas quejas.
No seáis ingratos nunca
cuando deseéis saber,
que para saber decir,
hay primero que aprender.
Y el aprendizaje, hermanos,
hay que saberlo ganar,
por medio del bien hacer
sabiendo amar y respetar,
la opinión de los demás.
Que como hijos pródigos
sabrán un día comprender,
cómo hay que proceder
para retornar al Padre.
Esta misiva que os dejo
que sirva a la humanidad
para dejar el orgullo,
y que su puesto lo ocupe
el Amor y Caridad.
Es cuanto os recomienda un hermano,
que os Ama de verdad.