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Revelaciones filosóficas (11)

¿Has buscado alguna vez, hermano terrenal, al que todo lo puede y todo lo crea? El Gran Cosmos gira bajo SU Sola Voluntad. Examinad, aunque sea por breves momentos, la inmensa Naturaleza. ¿Habéis pensado cómo se van sucediendo los cambios en ella, en los que para nada tomó parte el hombre, como sucede con los cambios atmosféricos, algunas veces devastadores, sin que haya fuerza humana que los pueda impedir? Todo gira bajo la Voluntad de esa Fuerza Creadora, que de no ser por Ella, nada existiría.

Mucho más adelantaría el hombre en su progreso si, en lugar de investigar en las ciencias mortíferas, destructivas de los pueblos y sus habitantes, intentara descubrir lo que a Dios pertenece; en ello hallaría la verdadera Sabiduría para lo constructivo, no para lo destructivo.

Por ser todo lo creado por Dios Obra maestra sin precedentes en su perfección, tiene vida eterna y a EL pertenece la creación infinita. El ser humano es lo primordial en SU creación, y la finalidad de todo lo demás es recrear y cubrir las necesidades del primero. Todo tiene motivo de ser en la gran inmensidad de la creación. El Padre por el Atributo de Amor crea a sus hijos los humanos, para tener con quienes relacionarse; crea el vegetal y animal para que sirvan a los primeros en cuanto puedan necesitar, sin abusar de ello. Así pues, deje de pensar el hombre que procede del animal y vegetal, que no hay tal.

La Sabiduría y el poder Divino no tiene necesidad de experimentar en su creación, como lo hacen los científicos que precisan de sus investigaciones para lograr su objetivo. Todo lo creado por Dios tiene un origen y una finalidad como lo tiene el espíritu humano. Este ha pertenecido siempre al humano. ¿Con qué objeto habría de cambiar de especie con diferentes formas ajenas a la suya? Cuanta equivocación exista es por falta de comprensión con respecto al Padre, por ser todo creación de El.

Todo cuanto al Padre se refiere, lleva una armonía y perfección que el ser desterrado no podrá comprender mientras esté en tinieblas, ya que la comprensión espiritual llega a éste con arreglo a lo ganado con el cumplimiento. Decidme: ¿Habéis hallado algo más perfecto que el cuerpo humano? No. Y que es Obra de Dios queda probado en que, sin la Voluntad Divina, manifestada a través de Sus propias Leyes, no vienen sus hijos a tomar cuerpo, por ser esencia de Su misma Esencia, porque el cuerpo que engendra el hombre (la pareja), ha de estar animado por una vitalidad, y este ser no puede tomar cuerpo sin Su Voluntad.

Nada tan real como el espíritu (humano ser), a pesar de llevar la esencia de materia, que lleva como contrapeso el átomo de esencia divina semejante al Padre, hasta que la forma llegue a iluminarse. Esta es la finalidad para la que toman cuerpo las esencias de vida, hasta conseguir la total pureza que, más o menos tarde llegarán un día a conseguir, puesto que todo lo creado por el Padre sigue un conjunto armónico de ascenso y perfección, como los mundos, que fueron creados para que sus hijos puedan habitarlos, según su estado de desmaterialización. Como hay mundos de ascenso también los hay de descenso, esto es, según el progreso que alcanzan, van elevándose a esferas etéreas, más fluidicas.

Es maravilloso llegar a descubrir y comprender la grandeza Divina, que todo rige con Sabiduría, para que el conjunto Universal marche inalterablemente según SU Voluntad. Pensad por un momento dónde está el origen de todo lo que el hombre produce y tiene a su disposición para el sostén de su cuerpo, empezando por el oxígeno que respira, y tantas otras cosas que, a pesar de estar entre vosotros, no habéis descubierto por no meditar en el primitivo origen de todo cuanto en que toma parte el hombre; al igual que en la naturaleza, que se produce y automanifiesta con toda normalidad, porque la fuerza oculta que le da vida así lo establece.

Además de lo estudiado y descubierto por los sabios materiales, existen en los mares muchas propiedades que desconocen los hombres. Sabido es que con el movimiento de las aguas de los mares se renueva y purifica el oxígeno, y las sales que despiden son en sumo beneficiosas para los cuerpos humanos, aparte de otras muchas cosas aún desconocidas por los investigadores; como éstas, sin embargo, solo serían una curiosidad más que un adelanto, no se revelan.

  Cuando en la Naturaleza se extingue un árbol o planta, queda la raíz o la semilla que hace se reproduzca de nuevo, y crece con más o menos lozanía según el medio en que lo hace. Esto mismo sucede con el humano cuya vida, según se desarrolle, sirve de progreso para el alma, la cual sigue viviendo eternamente, por ser el Amor del Padre, para toda su creación, creativo no destructivo, siempre atento a que sus hijos vuelvan a El conscientes del significado de su vida. Estos son esencia de Su  Esencia, y para El y en torno a El gira toda la gran máquina del Universo infinito, para que se mejore el ser humano. Con este motivo toma cuerpo el espíritu en la Tierra, donde se sufre la causa de un pasado, y en donde se volverá a cancelar este presente si no se modera.

Como transcurre la vida, así se van desarrollando las vitalidades. La trayectoria del espíritu en la Tierra, es olvidada al nacer; por eso permite el Padre se recuerde de nuevo, por medio de los médiums que captan fielmente las instrucciones enviadas por hermanos de Luz, y os ayudan a que sepáis por qué se halla el ser humano en el destierro. Es como haceros presente el pasado de vuestro propio ser, el que toma tantos cuerpos como le son necesarios para su perfección, es decir para abrillantar la esencia de materia de que fue creado, la que da forma al hombre, a cuya esencia de materia ilumina la chispa divina llamada alma, vida e inteligencia. En lucha constante están estas dos esencias. ¿Por qué esta lucha? os preguntaréis. Porque cada una de ellas se inclina a su tendencia: Lucha el Alma sin tregua para volver a su origen, como cual hijo pródigo, para volver al Lado del Padre; y el espíritu tiene tendencias materiales hacia las que se inclina, hasta no haberse englobado en Luz con el Alma.

Son en principio dos polos opuestos, que se manifiestan haciendo en algunos momentos dudar al hombre ignorante, que no sabe hacia cual inclinarse. Cuando con injusticia actúa éste es indicio de que dominó la materia, con el desagrado del alma; y si, a pesar de tener el apoyo de su guía que no le deja y controla sus pasos, domina la parte material, es cuando va descendiendo la vitalidad o ser por la escala de los mundos de descenso hasta llegar a la Tierra, como último mundo de descenso o destierro, por haber hecho a sus semejantes lo que no quiso le hiciesen a él. Actúa, en otras palabras, la fuerza orgullosa y egoísta, y con ello se va cargando de imperfecciones, que le hacen descender hasta el destierro para pagar la pena del Talión o Ley de Causa-Efecto, o sea pagar la deuda contraída ; estas deudas, o deberes que tiene contraídos el espíritu ante la Ley del Creador, hacen diferenciar unos de otros en las escalas sociales y en las penalidades por las que pasáis.

Anteponed al deseo de los gustos materiales el amor hacia los hombres, que si bien para vosotros son en su mayoría desconocidos todos pertenecen esencialmente a un mismo Origen. Por lo tanto, cuanto más os distanciéis de ellos más lo haréis de ese Principio. ¿Y qué podréis ver y comprender de El, mientras no os unáis con amor sincero? Nada. Esta es la causa de que una inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra no puedan dar testimonio del Creador, cuyos Atributos manifiesta para con sus hijos, a quienes encomienda que los practiquen, por ser el medio que tiene el alma de acercarse a la Casa Paterna.

Entereza requiere la práctica de los Atributos mencionados, pero no temáis, que los buenos actos que realicéis con vuestros semejantes no se habrán desvirtuado: los tendréis presentes ante vosotros en el día del Juicio por el que toda alma pasa. En tal Juzgado no hay defensores de vuestra propia causa. Cada uno recoge aquello que sembró, y con la misma dosis de amor que sembró irá recogiendo. Esta es la razón de que en algunos momentos se rebelen algunos seres, abatidos por los sufrimientos y contrariedades que no puedan evitar por ser efectos de su propia causa.

Perdura en el hombre su primer origen, que no lo abandona en cuanto a la esencia que recibe del Padre al ser creado, pero al recorrer los mundos siempre de descenso, cada vez más materializados, como le ha sucedido al ser que puebla la Tierra, se va cargando de una substancia cada vez más densa. Esta substancia que va adquiriendo, envuelve progresivamente la esencia de Luz, y por consiguiente se hace menos apto para comprender las cosas de Dios. Corintios 2:14 El hombre animalizado no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura y no las puede entender porque se han de examinar espiritualmente.

Recordad que la fe y voluntad mueven montañas: moved ese deseo de acercamiento a lo Divino, para que el fuego del Amor no se apague. Así como maduran los frutos con la ayuda del calor del Sol, también maduran las mentes con las adversidades y el dolor. Se parece a un enfermo material que tiene sus ojos tapados y no puede divisar con claridad las cosas, pero al quedar libre de vendajes, poco a poco va recobrando su estado normal. ¿Cómo, pues, vislumbrar la Luz Divina si la vista interna no puede soportar esa Pureza? A pesar de ser la Tierra un mundo bajo, los rayos solares hacen fructificar con su Luz todo cuanto irradian.

¡Cuánto Amor y protección demuestra el Padre para con sus hijos con este Divino resplandor! Todo sonríe cuando se percibe esa ayuda protectora, al hallarse seguros con ella. Al irradiar el Sol sus rayos de Luz, muestra la naturaleza su agradecimiento al nutrirse de ellos. Examinad la influencia que ejerce en vosotros el astro Solar, y cuando lo hayáis comprendido esperaréis pacientemente poder ver las muchas maravillas que existen en el Universo. Cuanto más os relacionéis con ellas menos os conmoverán, por estar más acostumbrados a tales bellezas, al ir descubriendo lo que hasta ese momento fueron misterios. Id dejando las imperfecciones poco a poco, y por ese mismo orden os iréis acostumbrando a resistir la Luz cada vez más intensa; alcanzando más felicidad por llevar en sí más luminosidad, y por tal merecimiento más recibiréis.

Contemplad de cerca los movimientos estéticos que mueve a vuestro alrededor vuestro propio eje, el cual si gira bien se dejará conducir por otro más potente, el que hace girar a todo el Universo. Este es el que alimenta a esta gran urbe, que extrajo su esencia en pequeñas partículas de la inagotable Esencia del Padre, hasta convertirla a SU semejanza, por medio de ir trabajando con la práctica del Amor: medio de que dispone todo humano para hacer esa transformación de pequeño a mayor.

Sabed desechar, por medio de vuestra propia Luz, las ondas perturbadoras que os rodean como pensamientos o fluidos materializados. Negándoos a ellas os abriréis paso, sin olvidar no obstante que esta Luz se va alcanzando muy despacio, por ganarse con el bien que se hace en favor de los hermanos que como vosotros están desterrados. Gracias podrá dar el que llegue a la estación postrera, si todo lo actuado se hizo de conformidad con el mandato del Padre. No sucederá así a los que en ellos todo fue ficticio y vano en lugar de natural y sano. Por eso, sed sinceros, aunque os cueste trabajo defender tal naturalidad, como lo es la esencia de Luz que recibisteis del Padre.

Estudiad estas lecciones y procurad comprenderlas en su verdadero sentido. No las rechacéis, porque lo que sabéis y dais por bueno también tuvo un principio en vosotros que ignorabais. Esto es cuanto no hay que olvidar si queréis un día no lejano contemplar la LUZ del Padre.

¡Espérame!, vengo a TI,
¡oh, Padre Justo y Divino!,
que ya me voy desprendiendo
del orgullo y egoísmo,
y así voy dejando la carga
que me trajo hasta el destierro;
que es lo que me hará acercar,
a TU Morada, Padre mío;
que es también la de tus hijos,
que saben dispensar,
y amar a sus hermanos,
porque no se ofenden ya,
como lo hicieron antaño,
al sentirse contrariados
y no saber superarlo.

Yo imploro Padre mío,
a tu gran Misericordia,
que te pueda comprender,
y así pueda volver pronto,
al Reino de TU Morada.

EL MEJOR ALTAR PARA ADORAR A DIOS ES EL CORAZÓN DEL HOMBRE VIRTUOSO, Y SU MEJOR CULTO UNA MORALIDAD INTACHABLE, SABIENDO AMAR Y RESPETAR A SUS HERMANOS.

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