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Revelaciones filosóficas (4)

Deseosos de obrar bien van progresando los espíritus que bajan al destierro a cumplir la misión de pagar cuanto deben de otras encarnaciones pasadas; no obstante, no lo consiguen siempre, por verse envueltos en el torbellino de las pasiones de la Tierra, y en algunas ocasiones en lugar de cancelar todavía adquieren mas causa. Para estos, triste es al despertar del letargo que sigue a la muerte. Triste situación esta, en que se dan cuenta de todo cuanto poseían en la Tierra, sin haber sabido hacer méritos para llevarse alguna ganancia. Hay en estos un estado errante después de dejar el cuerpo físico hasta que con el tiempo se reconocen y, humildes van a que los juzguen con deseos de cumplir en otra nueva encarnación; en esta no tendrán recuerdo de su pasado por olvidarlo al tomar materia de nuevo, o sea al reencarnar, siendo los menos los que algo recuerdan porque algo presienten.

¡Cuán diferente es el porvenir del espíritu que sabe seguir su propio sendero sin apartarse de el! Para estos ya no hay oscuridad cuando dejan su materia, sino la claridad que supieron ganar con actos de Amor, y con ella su ascenso.

Dejando y tomando encarnaciones se va puliendo el espíritu, conservando su individualidad, hasta alcanzar su máxima pureza. Estos hermanos que habitan en altas esferas, tienen todos el deseo de superación y de ayuda mutua. Fuente de energía y Sabiduría son para hacer funcionar la escala de vuestro progreso.

Los que consiguen salir del destierro ya comprenden y con más facilidad van escalando mundo tras mundo, dejando una estela de inmaculada pureza hasta llegar a Dios. No todos los que lo ven y comprenden son dignos de quedarse a su Lado. Pero tienen un recorrido un tanto largo los desterrados para llegar a tal pureza dentro del Amor, la Paz y la Caridad. 

Lo impuro ya no morará por mucho tiempo en la Tierra, debido a la transformación que se operará en ella. Y las almas que en la Tierra adelanten en el cumplimiento, dejarán las costumbres milenarias y erróneas con asombro de los tradicionalistas, por llevar mas adelanto y preparación para comprender las primitivas enseñanzas cristianas. Necesitarán, no obstante, una dirección inicial para que enfoquen con acierto su vida en la Tierra y puedan comprender como se desarrolla la vida del espíritu, sin atribuir ciertos hechos a la casualidad, a la mala suerte o la fatalidad, sino a otras causas por las cuales pasa el hombre si que medie diferencia alguna por parte de Dios para con todos sus hijos. El en su creación pone el mismo Amor para crearlo todo. 

Son muchos los hechos que, por creerlos de poca importancia, se repiten, a sabiendas de que estáis haciendo lo que no os gustaría que os hicieran, acumulando poco a poco faltas pequeñas que acaban por hacerse grandes y graves. Y nadie crea que por practicar ciertos formulismos las eliminarán, como algunos creen, por desconocer los Atributos que posee el Padre y manifiesta con lo más preciado de su creación, el ser humano.

Todo acto realizado pasa por la Justicia de Dios, y de esta sale la causa que. según su naturaleza, tendrá luego su efecto mas o menos doloroso. Cada suspiro que se arranca a un hermano es una sentencia presente en el día del juicio, sufrimientos retrospectivos para vuestra abatida alma cuando se da cuenta de que sus sentimientos fueron apocados, y ve que los de la materia vencieron en la lucha llevándose la mayor parte. Hasta aquí ha ido el alma en descenso, cautiva en este mundo de expiación. Buscando amplios horizontes en el saber espiritual, se hallan medios eficaces para poder acercarse al Padre, acogiéndoos a Sus Atributos, que os han de dar el saber necesario para comprender la verdad y no caer en los baches que de paso encontréis.

Mientras el hombre se sienta la ofensa o la infiera a sus semejantes no está preparado para pasar a esferas de Luz, y habrá de morar en un mundo bajo donde puede hacer uso con jactancia del orgullo, egoísmo y vanidad, elementos que impiden el progreso de los seres. Pero, ¿qué puede hacer el hombre que de fe de su cumplimiento? Acercarse a su hermano con deseos de ayudarlo y también dispensarlo cuando esté obcecado y le infiera ofensas, puesto que por estar en demasía materializado no comprende que es su hermano. Tratadlo, pues, como tal si queréis estar preparados para comparecer dignamente ante quien toma buena cuenta de los hechos realizados en el transcurso de vuestra presente existencia.

Cuando la conciencia repele, hay algo que os advierte que aquel que juzgáis un contrincante es hijo de Dios como vosotros mismos y, por lo tanto, hermano vuestro. Por eso, cuando veáis una falta o un mal proceder en vuestros hermanos, procurad ver en el a vuestro doble; tal vez, estaréis viendo vuestros propios defectos, que retienen al espíritu en la Tierra. Por esto juega un papel tan importante lo material en el desenvolvimiento espiritual. Los que consiguieron mas grados de elevación estando encarnados, fueron los grandes reformistas que trabajaron en favor de la humanidad. han sido vidas ejemplares que se les conoció por su trabajo y forma de hacerlo.

Todo cuanto no sea ganado por uno mismo no le sirve para su ascenso. Y , si no decid: ¿vale en la Tierra el saber de uno para que se examine otro? No, pues en la vida de los espíritus sucede los mismo y con más exactitud, por ser estas Leyes dirigidas por Dios. Sólo el hombre es falible en cuanto a la Justicia.

Como halagada es la materia en la Tierra, cuando es hermosa, así es el espíritu cuando al dejar el cuerpo pasa a ocupar un mundo superior, por haber sabido hacer buen uso de su libertad de acción, tratando y ayudando a sus semejantes como quiso ser ayudado  y tratado. A modo de bienvenida les manifiestan el Amor los hermanos que allí habitan, porque comprenden el valor que tiene haber sabido hacerse digno de dejar el mundo Tierra con sus pasiones. Cuando se ha llegado a tal comprensión, se sabe en verdad la importancia que tiene todo cuanto procede de la Divinidad. Entonces se puede penetrar en esferas donde los halagos son muestras de Amor que les prodigan los hermanos que esperan a los desterrados que han cumplido, para ayudarlos y darles el abrazo que por tal proeza merecen.

Comprended que la materialización que el espíritu lleva en sí, no es otra cosa que orgullo, egoísmo, rencor, pasión, y sus ramificaciones que no le dejan coordinar y ver con claridad donde se halla la verdad y hacer juicio exacto de las cosas. He aquí por qué los jueces de la Tierra no pueden juzgar en las causas en que intervienen sus familiares, porque harían un mal juicio. En cuanto a las Leyes Divinas no existe equivocación, sino perfección y exacta Justicia. Ajustaos vosotros a Ella y tendréis la satisfacción de no ser engañados, ni corrompidos por la lisonja, y comprenderéis mejor la pequeñez que existe en las mentes ofuscadas e ignorantes con respecto a los conocimientos de las Leyes de Dios, hasta el punto de no darles oídos. ¿Por qué sucede todo esto? Por falta de unos sólidos principios que sean la base de una verdad sin equivocación ni posible ofuscación.

El principal obstáculo con que tropieza el hombre en la Tierra, es ignorar por qué fue desterrado y de dónde procede el principio fundamental de su inteligencia y, al mismo tiempo, la finalidad que tiene mientras transmigre por la Tierra. Hermanos míos, la vida del espíritu, tanto en estado libre como encarnado, es natural y justa en todas sus fases para la comprensión del hombre que con buena voluntad quiera saber de ella y desee guiarse a sí mismo por el camino del bien.

Al hombre que comprende la Ley de Dios le es más fácil regenerarse porque, penetrando más en lo infinito, tiene un concepto del Amor por todo lo por Dios creado y la grandeza de su creación. Amparado por las Leyes Divinas tiene la oportunidad de llegar a ver y comprender al Creador. Muchos hay que desconocen como operan estas Leyes, por ser de abnegación el seguirlas. Los hay que empiezan y se acobardan retrocediendo con facilidad, por dar expansión a los placeres materiales, y en ocasiones en un cortísimo tiempo, por terminar su existencia.

La reencarnación en el mundo Tierra se termina para los seres que no hayan obtenido cierta graduación de Luz, y tendrán que pasar a otro punto de peor estar, donde todo se resuelve según rebeldía o causa, quedando el espíritu por tiempo indefinido hasta que las penas lo curtan y, por medio del sufrimiento, se despoje del orgullo y del egoísmo, haciendo brillar la Luz que en otras encarnaciones tapó. Cuando llega a ese grado de purificación, sale de allí porque la Justicia y Amor del Padre así lo ha decretado, dando a sus hijos lo que van ganando.

Pensad en el padre material, el cual, a pesar de amar a sus hijos, les impone correctivos para que se enmienden cuando son pequeñuelos y puedan ser otro día hombres de bien. Sienten pena cuando por desobedientes se ausentan de la casa paterna, pero los acoge por el amor que nunca dejó de tenerles cuando arrepentidos vuelven a ella. Este es también el caso del Padre Espiritual (Dios) que espera que todos sus hijos arrepentidos del incumplimiento de Sus Leyes, se hagan humildes y cancelen cuanto deben, medio infalible para que el espíritu pueda acercarse poco a poco al punto de Origen (Casa Paterna).

En todas las esferas sociales puede el espíritu coronarse de éxitos cumpliendo el Mandato Divino, así como debe cumplir las Leyes terrenales todo hombre de bien o buen ciudadano. Es por medio de las vidas corpóreas cómo se redime la vitalidad que anima vuestro cuerpo, y manifiesta sus sentimientos hacia sus hermanos, el amor o el odio, la nobleza o la hipocresía, el orgullo o la humildad. Con los elementos contradictorios ha de luchar el hombre de bien, para llevar a buen término lo que ha venido a representar en su propia vida. Como separáis de vuestro lado a un amigo por creerlo falso e infiel, así separad e vosotros los elementos contradictorios que tan corrosivos son, de lo contrario nunca seréis felices ni en la Tierra ni fuera de ella, por no haber penitencia sin antes haber castigo, y este cada uno es quien se lo crea abrigando en sí mismo las malas tendenvcias.

Tanto lo bueno como lo malo están presentes cuando el espíritu llega a dar cuentas de su pasado. ¡Cuántos son los que bajan avergonzados la vista dándose cuenta de su delincuencia! Con el pecho al descubierto van, donde penetran las miradas como si fuesen balas, de otros hermanos que cumplieron ya, para indagar dónde tuvieron la conciencia, para llegar tan desprovistos de bienes espirituales. Otros, satisfechos de ese pasado, miran serenamente las proezas que supieron hacer, tratando a sus semejantes como verdaderos hermanos. Mientras los vencidos son los que tienen que pasar las humillaciones que les esperan, para empezar otra batalla en otra nueva existencia, poniendo a prueba su valor y poder alcanzar la victoria del Amor, la batalla que ha de sostener el alma con sus adversarios, el orgullo, el egoísmo y la vanidad; y cuando estos son vencidos por el amor, la paz y la caridad, salen triunfantes de la Tierra.

Todos los mundo siguen su progreso, y con el su ascenso, como lo va haciendo la Tierra. Han pasado los siglos y el humano que habita en ella sigue sin corregirse; es en ciertos momentos inhumano por defender las riquezas materiales, sin reparar en que otros seres humanos van al suicidio, para ganar ellos su objetivo, la gloria terrestre de ser el fuerte. Pero, con todo esto, también terminará su existencia, o encarnación, y estarán cargados del equipaje que llevaron en la Tierra, sin haber procurado adquirir lo que luego les daría gloria al dejar la existencia. Entra entonces el espíritu en un período de sorpresas.

Mientras progresa el espíritu, va representando la comedia que ha de llegar a ser su misma existencia, por ir alcanzando puntos que han de convertirse en galones, y luego en estrellas, ganados en las pruebas que va superando entre sus semejantes. No todo artista llega a alcanzar el éxito en su carrera. En el gran teatro de la vida entra cada uno a desempeñar el que el mismo eligiera. Si sabe desempeñarlo con éxito vivirá en la opulencia; de lo contrario, será mediocre en dicha representación, por falta de voluntad y entrenamiento. No os acobardéis, que no hay atajo sin trabajo, y el que sabe andarlo consigue sus éxitos.

Se ponen ejemplos materiales para que se comprenda mejor lo espiritual. No todos desempeñan un mismo trabajo, y en cambio cada uno es su propio artista, tendiendo a su alcance los medios suficientes para que una representación de tal magnitud como es la propia vida, sea coronada por los éxitos. Cumplid con valentía para conseguir la gloria al final de la representación, y el poderlo hacer con más o menos entereza, depende de cómo desempeñéis vuestro propio papel ya que cada uno puede llegar a la cima representado el suyo.

Siempre intuye la conciencia, si se la quiere escuchar. Ella es la que indica el papel que debe representar cada uno, ayudándose unos a otros, dominando las pasiones. En cualquier esfera social en que se desenvuelva el ser humano, puede colmarse de gloria en la presente existencia, si sabe llevar a cabo con éxito la representación en la comedia de la vida.

Como reglas perfectamente cumplidas dejan los espíritus las imperfecciones, dejando una estela de Luz por donde pasan. Al correr del tiempo son recordados, por sus virtudes y actos en consonancia. Y para hacer más honor a ese recuerdo se les hace la efigie de su figura por el bien que hicieron en favor y progreso del mundo Tierra y sus moradores. Estos hombres tuvieron una misión que cumplir y no regatearon tiempo ni trabajo hasta conseguir su propósito. Pero si bien lo meditáis, veréis que su vida fue de entrega para llevar adelante su labor, encauzados al bien y progreso del planeta, sin hacer alardes de su proeza, sino que más bien simbolizaron la sencillez. Se les distingue con facilidad entre los materiales porque se van desprendiendo de las miserias humanas. De estos hermanos es la gloria ya en la Tierra, y cuando dejan su cuerpo pueden traspasar fronteras por tener libre circulación más allá de la Tierra.

Un emblema que brilla como el Sol ganan los espíritus que saben cumplir hasta el final la misión que eligieron; es la Luz que el Padre otorga como premio a su labor y obediencia, y acarician su presente con Amor por estar a la vista del Padre. Cuanto más se pulimenta un metal más brillo adquiere; así le sucede al espíritu que se va puliendo a medida que separa de sí las tendencias materiales.

Por eso, hay que comprender que en su recorrido por los mundos de descenso, el espíritu se va cargando cada vez más de materia, como agregados de esencia de materia. Es como si a los metales, por no limpiarlos se les agregara más tosca, por tener todo su principio. Tal sucede con la vitalidad que nos ocupa, que al unirse las dos partes o complementos vitales, la opaca, que es el espíritu, formado de esencia de materia (molécula elemental), le resta brillo al alma, que es la esencia vital, la vida y la inteligencia del hombre. Sucede algo así como en la química, que al poner uno o más cuerpos para sacar un medicamento, con el trabajo se va uniendo hasta ser uno solo. Sabéis de cuantas partes se componen, pero a una sola se reduce al ser completada la preparación.

A pesar de estar unidas estas dos esencias (espíritu y alma), como complementos vitales, son en principio dos tendencias diferentes, cada una de las cuales reclama lo que es suyo. Es por lo que existe en el hombre esa lucha entre el bien y el mal hasta no haya vencido la esencia vital o alma, pues si el ser fuese creado solamente de esencia pura, no tendría con quien luchar y no habría mérito alguno. Es decir, son un conjunto de esencias que necesariamente se han de unir tarde o temprano en un mismo pensamiento. 

El espíritu, después de recorrer la pluralidad de mundos vuelve triunfante y resplandeciente de Luz al Padre Creador, habiendo sabido engrandecer el alma en sí, al inducir a su espíritu hacia el Amor con todos, convirtiéndose en Esencia semejante a Dios, por haber cumplido SUS Atributos de Amor, Paz y Caridad.

Todo cuanto sale de la Gran Sabiduría es creado con Amor tal que en la Tierra no tiene comparación exacta; todo prevalece según las Leyes por EL establecidas, y siendo el humano la obra más preciada por el Creador, no puede llegar jamás a la nada. Por eso viene aquello: el cuerpo muere en su forma, el alma vive eternamente. Esto posiblemente no os inmute a algunos porque diréis: esto ya lo tengo sabido de que el alma o espíritu prevalece, pero yo pregunto: ¿También sabéis lo que habéis de hacer para buscarle una morada confortable cuando se desprenda de su materia, como se busca la morada del cuerpo?

Muchos sostienen que existe un dudoso porvenir para el espíritu cuando muere el cuerpo; otros sostienen que es la gloria eterna, sin saber que hay que hacer méritos para ganarla, por ignorar cuanto en realidad existe con certeza; y otros, afirman positivamente cuanto existe, por haber traído misiones con Dones espirituales que les permiten ver algo de lo que se desarrolla fuera de la atmósfera terráquea y todo cuanto existe, sin que se le pueda atribuir misterioso o antinatural. ¿Por qué sucede esto? Porque el Padre permite a sus hijos que se han hecho dignos de ello, que puedan dar testimonio de que existen muchas y bellas cosas, y rompan la incredulidad.

La carrera espiritual no se termina nunca, va siempre más lejos que la vida en el mundo en que se habita, y para poder ir ascendiendo ha de acompañar al ser el cumplimiento de las Leyes establecidas por Dios, de lo contrario, en dicha carrera se estacionaría y no llegaría al final de cada etapa; pero por esas Leyes da un tiempo indefinido para cumplirlas. No demorarlo y sabed convertirlo en progreso, pues sólo con esa finalidad se baja a la Tierra.

Todo cuanto se refiere a lo Espiritual es costoso de cumplir, pero bello y curioso de ver e investigar. Sed fuertes para seguir cumpliendo y tendréis la recompensa. Esta es la razón de que, todo cuanto cuesta vale. Estimulaos para alcanzar Sabiduría y poder soportar resignadamente el futuro, dando el sentido que cada cosa tiene.

  Dominaréis el ambiente fluídicamente dominándoos antes vosotros mismos, para poder oír o percibir cada uno cuanto ha de manifestar a su punto. Anteponed los sentimientos de Amor a la palabra, que en la mayor de las veces es vana por no ir acompañada de la savia que le da vida. Para eso atizad la llama de la fe, que es la que ayuda a cultivar la inmutabilidad, que hace falta para no romper la armonía tan preciada en los momentos de transición por los que ha de pasar la Tierra.

NUNCA UNA OSCURA CONCIENCIA PUEDE DAR IDEAS CLARAS.

AUNQUE SEA DE PASO, NO DEJES QUE ANIDE EN TI MALAS PASIONES, QUE TE SERA DIFÍCIL DE QUITAR LO QUE TOME CUERPO EN TI.

El que sabe desprenderse
de las pasiones de la Tierra,
sabe también dispensar,
a los que siguen con ellas;
por esto bueno es saber,
cómo separarse de ellas.

Quien amor y voluntad tiene,
y lo practica en la Tierra,
este sabe desprenderse,
de todo cuanto es materia,
y así dejará la Tierra,
por otras altas esferas.

Así es el hombre en la Tierra,
que toma y deja materia,
hasta hacerse insensible,
a cuantas ofensas reciba,
que van pasando los hombres,
por su paso en esta Tierra.

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