14 Goces del espíritu

Goces del espíritu desde que cumple la Ley Divina

  Ya dije que al destierro sólo vienen los espíritus rebeldes, puesto que los que cumplen la Ley Divina a su tiempo se elevan siguiendo la Ley del progreso. A los desterrados se les obliga a reencarnar tantas veces cuantas necesiten para sufrir la pena del Talión, mas cuando han traspasado la muralla atmosférica se les permite volver del grado catorce, o sea segundo grado de Luz (si lo piden); desde un grado más elevado ya no se les permite encarnar en el destierro (desde este grado vino Jesús en su última encarnación y vivió poco su materia por haber alcanzado su Espíritu el grado Mayor).

  Desde el momento que el Espíritu encarnado en el mundo Tierra ha podido atravesar la atmósfera medita y comprende lo elevado con gran facilidad y cuanto más se eleva más comprende, porque en sus ratos libres (cuando la materia descansa) toma posesión del grado que gana y estudia en él, llegando al extremo de recordar en materia lo que vio y oyó; pero estos casos solo llegan cuando las materias están dominadas lo bastante para permitir al espíritu practicar la Ley.

  Los espíritus encarnados no pueden llegar al grado Mayor sin dejar la materia; no obstante, como la Ley del progreso es inmutable (como todas las Leyes de la Divinidad) hay materiales que, sabiendo la misión que tienen para beneficio de la humanidad desterrada, piden y se les concede conservar la materia, pero deben pedir también el estacionamiento hasta que hayan cumplido su misión. Así, pues, cuando el hombre cumple la ley de amor y caridad espiritual, con todos los humanos, tanto encarnados como libres, y procura echar de sí la parte material que arrastra desde la creación de su espíritu, éste se purifica, ve y comprende mucho más de lo elevado que muchos espíritus libres y no ha de extrañar al hombre que otros encarnados como él, según vemos en libros, estuvieron envueltos en una aureola luminosa, pues yo solo veo en ello la justicia divina que alcanza lo mismo al libre que al desterrado; y es por lo tanto natural y nada misterioso.

  Cuando esta clase de espíritus dejan su materia y no son prófugos, sino que con todo valor han seguido progresando sin temor a los padecimientos materiales, es tan leve su turbación que, puede decirse, no existe para ellos, pues hay ocasiones en que la materia aún está caliente como vulgarmente se dice, cuando ya ellos están en su verdadera patria, gozando de los beneficios que les esperaban… ¡Oh, cuán grande es su felicidad! ¡Qué distinta de los hombres ignorantes! ¡Para estos todo son penas! ¡Para aquellos todo placeres! Los ignorantes ven que los que fueron sus deudos en materia (y pobres tal vez) pasan y se elevan con la hermosa luz que ellos mismos rehúsan ver, porque les ofende, quieren volar a lo elevado como aquellos y no pueden dar un solo paso del grado que ganaron, y cuando aquellos que fueron sus deudos los llaman, huyen de la luz, y, en general, se ven en el caso (los elevados) de ocultarla para que no huyan de ellos.

  Los ignorantes piensan solo en las cosas materiales y les preocupa el odio a unos, las riquezas materiales a otros, etc., etc., los que se elevan aprecian tan poco cuanto en la Tierra existe que si ellos pudieran hacer que nosotros nos eleváramos como ellos nos ayudarían a salir de nuestras materias instantáneamente; pero han leído ya en el gran libro y han visto lo que nos falta para llegar a ser libres en verdad, y hacen por nosotros lo que nuestros guías protectores les permiten; solo un pesar tienen, el de haber dejado en el destierro a hermanos que no quisieron seguirles por la senda del amor y caridad que ellos siguieron (1).

  Los espíritus elevados han de encarnarse por grande que sea su elevación, en el mundo que conocemos con el nombre de Venus, siquiera sea para tomar posesión momentánea de la materia aquella, esto en caso de haber ganado mucho; mas si sólo llegaron allí, deben permanecer hasta que, practicando caridad con los ignorantes desterrados, asciendan. Su categoría es de instructores, desde que pasaron del grado 14 ya indicado; y obedientes siempre a los mayores en elevación, o sea guías protectores (en cuanto a los desterrados), mas se les permite ser (guías protectores) de los espíritus jóvenes, con los cuales se practican a ser pulimentadores, pero no se les permite hacer uso de los artefactos por cuenta propia.

  Encarnados en mundos superiores (1) pueden dejar la materia cuando les conviene para hacer caridad a algún hermano, como nosotros la dejamos de estudiar, pero no pueden dejarla cuando le da forma y vida ni emplearse ni custodiar a otros, pues en tales casos otros libres suplen su falta. Allí las formas materiales no son tan bellas como en el destierro, el sexo no se conoce, todos conservan y usan los dos, no existen los padecimientos morales ni materiales ni la procreación material. Al salir del destierro todo son goces. Las formas materiales son de corta talla, pero de más grueso, disminuyendo aquella cada vez que encarnan en otros mundos más elevados hasta llegar a englobarse, pues hay formas de encarnados que si los vieran muchos de los materiales desterrados no quisieran llegar a tales mundos, y por mucho que los médiums videntes digan que ven formas extrañas no dudo de su veracidad.

  En cuanto a la vida material es como la nuestra; disfrutan del vegetal y animal para alimentarse; pero son menos groseros los alimentos cuanto más elevado es el mundo que habitan; las comodidades son grandes, el caballo, por ejemplo, en Venus ya posee dos alas como nuestras aves, y obediente a cuanto los humanos materiales puedan necesitar, pues además de las dos alas como nuestras aves, y obediente a cuanto los humanos materiales puedan necesitar, pues además de las dos alas que extiende para comodidad del viajero, conserva las cuatro patas y hace uso de ellas cuando le conviene como en la tierra, Nuestros avestruces, con la misma forma que los conocemos, imitan al caballo, sirviendo a los pequeñuelos, y, en fin, todas las especies que en la tierra tenemos se hallan allí sumisas al humano, y este conserva las formas que ya conocemos, mas las que le convienen para mayor comodidad. Los únicos trabajos en que debe ocuparse el humano son la meditación y la práctica de la encomienda divina, pues aunque comprendan los espíritus, procuran estudiar por sí mismos para adelantar más en su carrera; no se conoce el egoísmo, pues si alguno conoce algún medio lo da a cuantos se lo piden. Si dejando a Venus pasamos a Juno, hallaremos gran diferencia en todo, pero mucho mayor la hallamos si pasamos a Vesta, en donde ya el humano posee dos alas, y de ellas hace uso como en la Tierra nuestras águilas, con lo cual queda dicho que los goces materiales son tan grandes que el hombre no los puede imaginar.

  Esto es todo lo que puedo decir a los materiales de cuanto me ha sido dado ver (como material) de fuera del destierro; me mandan reservar lo demás hasta que cada cual haya comprendido lo que pueda, de tantos misterios como nos han contado del infierno, purgatorio y limbo.

  Vistos los instructores, he de hablar de los Mayores, pero antes debo hablar de los grados. Aunque para los espíritus hay solo dos clases, Superiores e Inferiores, nosotros, que no tenemos su elevación y habiendo de clasificarlo todo para que nuestra inteligencia lo comprenda, hemos de dividir en cinco clases los espíritus que os he dado a conocer y que forma la escala espiritual desde el destierro hasta el Padre, en este orden: 1º Ignorantes o ciegos; 2º Prófugos; 3º Instructores; 4º Mayores; 5º Superiores. A las dos primeras hacemos caridad y la recibimos de las tres últimas.

  Nos dicen también que calculemos 18 grados desde la Tierra a Venus, distribuidos en esta forma: 11 de tinieblas, 5 de luz y 2 intermedios; los 11 primeros los hallamos antes de pasar la atmósfera terráquea, los intermedios son los de 12 y 13, el 12 parte oscura que los espíritus ven la luz y no la pueden alcanzar (esto es el purgatorio católico), y el 13 que goza de luz, pero limitada, puesto que no pueden estar a la vista del Padre constantemente como los del 14 en adelante (2) Los espíritus del 13 son pocos los que no vienen a reencarnar, pues su atraso les obliga a pedirlo y si alguno se queda es sirviendo a otros hermanos que les han concedido gracia, como confiarles parte de su misión, etcétera; ya dijimos que pasando del 14 no es posible volver a encarnarse; menos lo será del 15 en adelante.

 __ (1) Toda la pluralidad es tierra como en este mundo en que nos hallamos, en cada uno de ellos, al entrar el espíritu, se envuelve en sustancia propia del mismo.

__ (2) Hallándose el grado 13 en el confín de la atmósfera, y como la Tierra da vueltas continuamente, no siempre los espíritus del grado 13 están en presencia del sol como los del 14 en adelante; recibiendo los espíritus la luz del sol, que es el mundo regido por el gran Regentador Universal (Dios), ha convenido señalar esos dos grados intermedios.