⇐ Mensajes del 31 al 60
Los espíritus seres humanos pueden tener la opción antes de encarnar, de elegir sexo, para tener experiencia de sus dos naturalezas. El sexo es una condición orgánica que distingue machos y hembras. Y el espíritu humano encarnado como desterrado, cuando elige sexo antes de encarnar, va experimentando en sus dos naturalezas de macho y hembra.
Y el género es indicador de un orden y modo de hacer o de expresar. DIOS como Padre-Madre genera, procrea en Su naturaleza, propaga la vida como Principio de Género. Si ponemos un ejemplo figurado, DIOS no tiene sexo pero ostenta el género en el sentido de polaridad complementaria establecida en sí Mismo como Padre Madre.
La inteligencia en sí misma no tiene genero, aunque la inteligencia en el ser humano en el planeta Tierra, adquiere facultades naturales y condición psicológica a través del sexo. Es decir, la inteligencia en el cuerpo se polariza psicológicamente a través del sexo, pero los sexos, cada uno mantiene en sí mismo los dos polos, de positivo y negativo experimental como polaridad, derivado del Principio de Género.
La inteligencia, en su estado integral como sexual en el cuerpo, es hermafrodita. Los hermafroditas no procrean, disfrutan de los dos sexos pero no tienen ninguno más definido sobre el otro, es decir, sexualmente no están polarizados. En la naturaleza se da el caso hermafrodita del caracol, exclusivo, que puede procrear por utilizar los dos sexos, ya que como vitalidad animal no tienen la condición de castigo como desterrados. Por eso se puede definir como una “unidad de sexo dualista”.
A semejanza también, el humano en la primera época de la Tierra, siendo hermafrodita, también era una unidad de sexo dualista, sin posibilidad de procrear, asumiendolo la propia naturaleza; hasta que por la caída se polarizó con los dos polos como sexos separados.
Las facultades psíquicas, psicológicas o espirituales, trascienden el sexo, no están condicionadas por él en ningún caso, ni dependen de influencias planetarias astrológicas. Tenemos el ejemplo de Juana de Arco, que su facultad psíquica trascendía su condición natural de sexo, cosa que según el condicionamiento propio de naturaleza, no era cosa normal, pero por causa de su facultad trascendía su estado.
A partir de la «segunda época de la Tierra» hubo la separación de sexos, que no de género, de los espíritus que como desterrados venían a encarnar; por eso la procreación material, como compensación a los goces sensuales, puesto que los animales si podían disfrutar del sexo para la procreación, por no ser desterrados, ya que cumplían la Ley de naturaleza.
La polaridad de sexos es derivada del Principio de género, que deriva del origen Creador Padre-Madre.
Aquellos seres que encarnados en los mundos de la pluralidad, reúnen los dos sexos, que en la Tierra llamamos hermafroditas, lo podríamos presentar como una UNIDAD de SEXO DUALISTA.
La pareja humana en este mundo, en la «segunda época», dentro del marco de la procreación, como que cada uno ostenta su propio sexo, al unirse forma una UNIDAD DUALISTA de SEXOS.
DIOS, a semejanza, también pasó en SU Eternidad de Vida, por estas dos fases: En principio, como Esencia Eterna en Estado Latente, era una UNIDAD DE ESENCIA DUALISTA, y al efectuar SUS Procesos de Vida de lo increado, pasó con SU Estado de Embrión a ser UNIDAD DUALISTA DE ESENCIA, formándose en dos Polos para dar creación de SU Creación.
Para que haya transformación trinitaria, en este caso y en todos los casos, por Ley, tiene que ser a través de la dualidad manifestada. Luego, el sexo originario en el ser humano en la primera venida, cuando se pobló la Tierra, o primera época, los espíritus encarnantes eran hermafroditas, es decir, tenían los dos sexos unificados, por eso no existía lo tuyo y lo mío porque no existía la procreación como ahora. La polaridad de sexos de varón y hembra se inició en la segunda época para efectuar su regeneración de cumplimiento con la polaridad de sexos; no obstante, como la polaridad de sexos crea lo tuyo y lo mío, es un batallar pasional contra el alma.
H.J.S.P.T.M.D.E.A.C.F.I.N.
El Principio De Compensación Es Derivado Del Equilibrio De Fuerzas, Aplicando El Atributo De Justicia. Por Eso El Espíritu Ser Humano Tuvo El Añadido Al Pasar De Primera A Segunda Época, De Elaborar Con El Sudor De Su Frente I Mente.