⇐ Mensajes del 61 al 90
La Luz interna, para manifestarse o percibirse en el ser humano, tienen que pasar a través de un tamiz, un filtro, que son los sentidos y el intelecto. Los sentidos son físicos y el intelecto es semimaterial, es como una lámina sutil. Los sentidos captan la información del exterior y la transmiten al intelecto, o la lámina intelectual, para su análisis o razonamiento.
El «velo» que cubre la vista espiritual se desarrolla con los conocimientos esenciales porque son puntos de Luz; y «se rompe» con el desarrollo en el cumplimiento de la Ley Divina como regeneración.
El ser humano en su desarrollo participa de dos soles como centros de Luz, que le alumbran, uno interno con desarrollo a externo; y el externo como Centro de LUZ del Padre que en son caritativo actúa de externo para nuestro interno.
Los seres humanos encarnados son a semejanza de una casa con su inquilino, pero el inquilino necesita la casa para ser en este mundo y poder manifestarse; y la casa no podría existir sin el inquilino. La casa que representa el cuerpo, todas las casas tienen puertas y ventanas a través de las cuales pasa la claridad del Sol de externo a interno, a través de los 5 sentidos físicos. Pero el inquilino que es el espíritu, también lleva su sol para manifestarse de interno a externo.
Los datos elaborados por los sentidos, son sintetizados por el intelecto, y el intelecto y los sentidos trabajan conjuntamente. Pero tarde o tempano debemos desarrollar una serie interna de sentidos para el mundo interior (como son los oídos esenciales). Un mundo no puede existir sin el otro, y no deben ser divididos en dos. Si lo son, no podemos trascender las limitaciones del intelecto que trabaja según el principio de sujeto y objeto; es decir, divide constantemente la Realidad en dos partes, porque la percepción sensorial ordinaria, contiene dos elementos, uno que ve y otro que es visto, porque el intelecto, la personalidad, el yo, etc. Se interpone entre sujeto y objeto.
La percepción sin mediación, que es percepción interna, no solo sirve para ver una cosa individual, sino la totalidad de la Realidad concentrada en el objeto particular “lo que es”. Cuando dependemos solamente del intelecto, la división en sujeto y objeto es inexcusable. Bajo el punto de vista intelectual, uno no puede pensar sin dividirse.
Cuando se forma la unidad de la dualidad, la dualidad pasa a ejercer el trabajo de trinidad, como por ejemplo, en la procreación con el embarazo. Y a semejanza, cuando la chispa de esencia de inteligencia, de dotación, forma el espíritu ser, empieza a ejercer su trabajo de trinidad, que es dar a Luz a través del cuerpo.
H.J.S.P.T.M.D.E.A.C.F.I.N.
Todo Tiene En El Mundo Cósmico, Como Expresión Arquetípica Natural, Su Desenvolvimiento i Desarrollo; Como También Fue Expresado Por El Principio Creador De Todo Aquello Creado, Con Su Diversidad Multiplicidad.