⇐ Mensajes del 91 al 120
El Bien y el Mal a nivel moral está dentro de la Bondad o Malicia efectuada en nuestros actos con el prójimo, por lo que el cumplimiento moral se establece como Ley y Mandato a resolver en base a nuestro libre albedrío, con la Ley de Causa-Efecto como resultante.
Y en cuanto a la visión Universal, el Mal existe en el Cosmos como una Energía opuesta al Bien. Se dice que Armagedón, dirigente del Mal, tiene sus correspondientes jefes y ejército en muchos mundos que nosotros desconocemos. Existen muchas estrellas negras.
A ciertos niveles, la gente tiene el concepto equivocado del Bien y del Mal; tanto lo uno como lo otro están fuera de la comprensión actual humana de la Tierra.
DIOS ES EL BIEN como ATRIBUTO DE AMOR, pero DIOS ES TAMBIÉN EL MAL porque en sus LEYES CÓSMICAS DE AMOR y LIBERTAD deja a todos los seres del COSMOS a su libre albedrío. DIOS por Sí mismo no es que sea el MAL, pero como es Todo Vida, se hace obvio que como Esencia del Gran Todo esté en Todo. Luego también, con Su Atributo de Inmutabilidad, se diga ser también el MAL sin faltar en ello como Energía, en última instancia.
Una de las armas que esgrime el MAL con más acierto es la de ocultar a los humanos la opción a servir al BIEN.
La Energía del MAL en sí, no tiene favoritismos ni Leyes, tampoco hace distinciones ni de color ni de razas, no busca ni nombre ni apellido, concretos. Lo suyo es corromperlo todo, destruirlo todo, desunirlo todo, corromper conciencias, fomentar odios, quimeras, crímenes, generar desuniones, y su plato fuerte son las guerras, porque alimenta a sus bajas entes de sangre derramada y sufrimiento de los seres heridos.
La sangre derramada y la esperma desperdiciada en tanta apología de vicio y sexo son dos elixires para los promotores y seguidores del MAL.
Tanto la sangre como la esperma son de composición espiritual, no se puede reproducir en laboratorios por más lingotes que tengan.
Lo más valioso y apreciado de cualquier cuerpo físico es la “energía psíquica” que genera. El hombre ignora que hay miles de formas de vida inferiores a la suya que dependen de él. El MAL es un verdadero vampiro absorbiendo “esa energía” de todos los seres que se dejan arrastrar por ellos convirtiéndolos en sus peleles. La Humanidad para el MAL es semejante a una gran plantación de amapolas adormideras produciendo energía alucinógena para ellos.
La ventaja que tiene el BIEN sobre el MAL es que el MAL se descompone por sí mismo, porque rompe toda clase de armonía. No se conoce ningún brujo o Mago que esté clínicamente sano; los seres que él mismo invoca se encargan de destruirlo absorbiendo su propia energía.
El hombre sabio sabe que su energía solo puede emplearla para el bien, regalándola; si cobra por ello, ni es sabio ni sabe.
La llamada Ciencia del Bien y del Mal, se denomina ciencia porque estando sujeta por la Ley inmutable, todas sus consecuencias son matemáticas por Ley de Causa-Efecto.
Cósmicamente hablando, el Bien y el Mal, son fuerzas ciegas que como Ley existen y coexisten en el Universo, propiciando transformación, con la materialización y desmaterialización; desprendimiento; regeneración; toma de conciencia; iluminación y potenciación.
La Ciencia del Bien y del Mal nos enseña la Ley de consecuencias grabado en nuestra conciencia natural y expresada como satisfacción o rechazo según nuestros actos, y reflejado en los estados de conciencia.
H.J.S.P.T.M.D.E.A.C.F.I.N.
El Humano Ser Debe Comprender, Aquello Es Causa De Su Sufrimiento, No Solo Es Creado Por Si Mismo, Sino También Al Mismo Tiempo Es Consecuencia Del Movimiento De Naturaleza Cósmica, No Siempre Comprendido.