33 Ley; Fe y Gracia

  La dicotomía existente en cuanto a la Ley y la Fe, de los que evangelizan en base a textos de las escrituras bíblicas, sobrevalorando la Fe más que la Ley, como algunos predican, caen en la tabla resbaladiza de vivir del evangelio de Cristo, de balde, puesto que lo duro es el cumplimiento de la Ley, teniendo Fe en la Justicia Divina.
  ¿Por qué las religiones formadas por los hombres, hacen hincapié en la Fe, con su consabida Gracia, por encima de la “Ley del Padre”, y no ponen al mismo nivel los postulados de la Ley? como son: “Con la misma vara que midas serás medido” “La fe sin obras es muerta” “ganarás el pan con el sudor de la frente”. Pues el hacer apología de la Fe sobre la “Ley” no es jugar limpio, ya que la Fe como facultad del Alma que es, está ligada a la Ley como un todo, por ser indisociables. Siendo la Ley promulgada por Jesu-Cristo, la que nos recomienda cumplir con los postulados como Ley de DIOS:

Mateo 7: 12     22: 37, 40

  Mateo 7: 12  Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la Ley y los profetas.

  Mateo 22: 37 Y Jesús les dijo: Amarás al señor tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma, y de toda tu mente.

   Aquí nos habla del corazón, el Alma y la mente: Del corazón, por haber en el corazón el habitáculo de la esencia de dotación y semejanza-Luz o Alma, como mente, para entrar en meditación que es el lenguaje del Alma, y reconocimiento de la verdad que en nuestro interior también la llevamos. Por lo cual, tenemos que empezar amándonos primeramente a nosotros mismos espiritualmente, pues al ser creados y dotados  de una chispa de esencia de inteligencia, como semejanza-Luz del Padre, y conciencia natural, amándonos en esencia y en conciencia, amamos también al Padre cumpliendo Su Ley de amor y Justicia. Y como quiera que, la esencia vital de dotación y semejanza, también la tiene nuestro hermano, amando a nuestro hermano también amamos al Padre.

  Mateo 22: 40  De estos mandamientos depende toda la Ley y los profetas. Y confirmado en Juan 14: 15 que dice: “Si me amáis guardad mis mandamientos.

  Veamos: Jesús dice: Yo soy el camino que lleva al Padre (Juan 14: 15)
   Cosa normal esta, pues siendo El la puerta como Regentador Espiritual del mundo, todos los que habiendo realizado su naturaleza, pueden decir, “Donde esta oh muerte tu aguijón, oh sepulcro tu victoria”, pasan antes por la puerta cuando van hacia el Padre. Por lo que Jesús no cumplió por nosotros, sino que nos enseñó a cumplir; y habiendo cumplido la Ley del Padre, por estar el Padre en El DIJO: “El Padre y yo somos una sola cosa”, al dejar el cuerpo pasó a ser Cristo, que quiere decir, hijo de iluminación. Juan 17: 3 “Esta es la vida eterna: que te conozcan a TI (el Padre), el solo DIOS verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado.

  Efesios 2: 8,9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la Fe; y esto no de vosotros, pues es don de DIOS. No por obras, para que nadie se gloríe.

  Todo lo concerniente a DIOS, el PADRE, es LEY, puesto que EL no se equivoca. Por lo cual, DIOS es la LEY. Aunque la Ley no exime la Gracia y la Gracia no exime la Ley, puesto que las dos están dentro de SU Atributo de Amor y Justicia.
   Si bien la Gracia es por la Ley, no la Ley por la Gracia, por estar la Gracia sujeta a la Ley. Digamos que la Gracia es un regalo dentro de la Ley, por la cual Jesús potenció a los apóstoles al estar estos dentro de la Ley del Padre. 
 
La Ley del Padre como inmutable, es justa al cien por cien, por eso viene aquello de: “Con la misma vara que midas serás medido” “el que a hierro mata a hierro muere”, por eso es Ley de Causa-Efecto. Y la Gracia, es semejante a un regalo. Cuando la Fe, como facultad del Alma, despierta en el cuerpo como materia, la salvación de la Gracia como caritativa, nos rescata del mundo de la ignorancia, concediéndonos un momento de lucidez para el despertar a la vida espiritual, poniéndonos en el cumplimiento de la Ley del Padre, para que la verdad nos haga libres, y nos libremos del aguijón de la muerte, con su orgullo, egoísmo y vanidad, y sus vicios y pasiones, pues de tal carga nos tenemos que librar nosotros, con el cumplimiento de la Ley del Padre de Amor, Paz y Caridad como encomienda.
 
No obstante, en cuanto a la Gracia se refiere, aquí entran también los dones del espíritu, pues estos son herramientas en las manos de los que tienen que despertar, o bien ya despertaron. Estos dones no son solo por obras, mas sí por gracia son dispuestos, para que los hijos de DIOS, despierten, o bien hagan las obras que DIOS quiere, en el cumplimiento de SU Ley.

  Y en Romanos 5: 1 Justificados por la Fe, tenemos paz para con DIOS  por medio de nuestro señor Jesucristo.  Cosa que en otra parte se nos enseña que no llamemos a nadie señor, pues solamente es el Padre, y Cristo el mediador, como hijo de iluminación, y Regentador Espiritual del Mundo.

Iostako Maraltrix