48 Sobre la Salvación y los apóstoles

   Para tener una idea clara y complementaria de la Salvación, bueno sería el estudio sobre aquellos que estuvieron con Jesús y los apóstoles, y cual fue el beneficio obtenido por ello. Pues si estos no hubieran seguido predicando el mensaje doctrinal transmitido por Jesús, no hubieran cumplimentado su salvación. Pues, aunque se haga gran apología de que las obras no nos salvan, bien es verdad que, como dijo Pablo, que si no hubiera obra, vana era la fe puesta.

   Luego la Gracia, sin el cumplimiento de la Ley del Padre que es Amor, no es por sí sola justificante de salvación, que solamente se culmina con la Regeneración de la “substancia”, expresada como el “aguijón de la muerte”. Puesto que la Gracia no nos libra del aguijón, pues este es el trabajo de regeneración que debe efectuar el alma humana, el disolver el peso que nos retiene en este mundo de destierro, y eso solamente se culmina a través de la obra. ¿No hubo un discípulo que le cortó la oreja a un supuesto agresor? Pues claro está que en ese momento no podía dársele por salvado; hacía falta el trabajo a efectuar. Por eso mismo, la Gracia solamente es un regalo, que nos exime de causas negativas pasadas, convertidas en “substancia como aguijón de la muerte”, y efecto de dolor y sufrimiento. Pero no nos exime de la regeneración, que es el disolver tal “materia sutil” acumulada en otras existencias, e incluso es esta, al faltar a la Ley del Padre con nuestras acciones contaminadas por el orgullo, egoísmo y vanidad: Siendo tal acumulación de materia el denominado aguijón de la muerte, puesto que mientras exista existirá muerte, es decir, el venir por Ley de reencarnación hasta su disolución “Donde está ¡oh! muerte tu aguijón, ¡oh! sepulcro tu victoria”.

   Por eso, aunque esto dicho sobre la materia acumulada no sea creído, por la interpretación efectuada de los textos llamados sagrados en su conjunto, ya que esto va unido indisolublemente a las Leyes creadas por el Padre para el gobierno de la creación con su naturaleza, como son establecidas para el ser humano, la Ley de encarnación y de Causa-Efecto. Pues como bien se dijo: Con la misma vara que medimos seremos medidos. Y no olvidemos que si la Ley de Justicia Divina del Padre (IRA) es Inmutable, sin diferencias ni preferencias, justa era la regeneración desarrollada también por Jesús, al dejar el cuerpo en la cruz, aunque en este caso la tal regeneración se traducía en potencia lumínica, puesto que ya era iluminado cuando vino a la Tierra. Pues como Mesías del mundo, su trabajo no quedará completado hasta que el planeta Tierra en su conjunto esté ya regenerado, al haber apartado la cizaña como aguijón, del buen grano, asociado a los que hayan seguido el camino de salvación, en sus fases de Fe-Ley-Gracia y Regeneración. 

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