03 LOS EVANGELIOS

  Los evangelios que os relatan mi paso por el planeta Tierra, están llenos de contradicciones, sobre supuestos hechos llevados a cabo, durante mi peregrinación sobre este planeta, y se han arraigado tanto, que con dificultad podrán desarraigarse. No pretendo ir analizando uno a uno todos mis actos, todas mis palabras, pues sería largo y difícil de comprenderme, sólamente te diré que, mi paso por este planeta fue como el de cualquier espíritu reencarnado, y que, durante mis primeros pasos de evangelista, también tuve mis dudas acerca de si verdaderamente, era yo el mandado por el Padre como su profeta, o como el Mesías; por esto me alegraba sobremanera que, los que me rodeaban, me llamaran el enviado de Dios, porque dicho por su boca era, o me parecía ver la confirmación plena de mi personalidad. Lo mismo ocurría cuando el Padre me concedía plenos poderes para realizar algún prodigio; siempre tenía miedo de haber ido demasiado lejos en el cumplimiento de mi deber, por eso, aconsejaba discreción y silencio en divulgarlos, y es que mi espíritu, como el vuestro, estaba ligado a la materia, y esta es refractaria a lo sobrenatural, y ella huye de todo lo que no sea material. Te he hablado así, para que todos los que el Padre os favorece con Dones, no es extraño que muchas veces andéis en dudas, pues la materia, o se siente orgullosa de estas cosas sobrenaturales, velando, o mejor dicho oscureciendo Dones tan altos, o se queda perpleja y duda. ¿Qué hacer entre estos dos caminos? Orad mucho, para que el Padre, en su Infinita Misericordia, fortalezca vuestro espíritu para seguir adelante. Luz y Paz os dejo.