09 Conserva tus facultades mentales

  Vuestras mentes están obscuras hermano, vuestras mentes necesitan un baño de espiritualidad. Vosotros limpiáis vuestras materias, pues por humilde que sea vuestra posición social, hay que presentaros limpios. ¿Y vuestro cerebro? Es muy importante esa limpieza, pues de nada os serviría asistir a reuniones de saber Espiritual, a templos del Señor Espirituales, si vuestro cerebro no está limpio; de ahí que muchísimos salen tal como han entrado o a lo mejor, peor de lo que han entrado, pues si han comprendido alguna cosa la han comprendido mal y al quererla explicar a otros, no se parece en nada a las enseñanzas que los hermanos Espirituales vinieron a dar, y de aquí vienen todas esas confusiones, que luego se originan dentro de la Ley Espiritual. Con mis enseñanzas durante mi paso por la Tierra ha pasado lo mismo, que cada templo las enseña y practica por su cuenta. Limpiad vuestro cerebro, y así recibiréis las enseñanzas y las divulgaréis limpias y puras, tal como se os vienen a dar.

  Oración, elevación del pensamiento hacia el SOL Central, hacia la fuente de la Sabiduría. Pedid con fé, y se os dará de la fuente pura el agua que purifique vuestras mentes, vuestros cerebros, y así tendréis Luz bastante para comprender con claridad todas las enseñanzas y no comprenderlas torcidamente, originando con ello confusión en los espíritus que quieren estudiar y comprender la Ley Espiritual.

  No, no manches tu pensamiento con cosas impuras, con malas acciones, con bajezas terrenales; vuestro pensamiento siempre tiene que estar dispuesto para entablar comunicación con los seres elevados, y si esos seres no lo encuentran puro, ¿cómo podréis recibir plénamente los frutos espirituales? Vuestro espíritu, aunque huya de las impurezas terrenales, no puede sustraerse plenamente a las miserias de la materia, y así tiene que sostener dura lucha con ella, para poder establecer con fruto alianzas con Espíritus purificados y progresados. En cambio, si vuestros actos y sobretodo vuestros pensamientos son conformes con el espíritu de progreso que todos lleváis, entonces, siempre y en todo momento podemos establecer la cadena de espiritualidad para adelanto vuestro.

  Consérvate sin rencores ni prejuicios falsos respecto a tus hermanos. No quieras erigirte en juez de sus actos sean buenos o sean malos. No olvides nunca que tu deber es esparcir la caridad y sentir caridad y amor para todos. Si alguien cae o ya ha caído, dá gracias al Padre por darte valentía para no hacerlo tú, y si está a tu alcance y medios, ayúdales a estos pobres hermanos a salir del mal camino en que se han extraviado. Disculpa con amor sus pecados, que muchas veces son cometidos o por la ignorancia o por los medios o ambiente en que viven. El Padre, soberano Juez, todo esto lo tendrá en cuenta y si EL lo disculpa en parte, ¿vas tú a ser más severo con estos pobres hermanos que vuestro Creador?

  Conserva siempre tus facultades mentales libres, para que nunca aniden en ellas los gusanos de las malas pasiones, ya que embotadas estas no destilarán más que veneno, y ¡ay de una mala lengua, que ella escupe todo el fuego abrasador de los infiernos! Huye si por desgracia das con un ser de esta categoría, y hazle comprender antes que su maldad y veneno, no le llevará a Dios a sentir Misericordia de sus pecados, ya que él no la tiene para los demás.

  La mirada de Dios te contempla hermano amado. Espíritu en materia eres tú ahora y la mirada de Dios te contempla desde el mismo instante que te creó. EL nos tiene en Su Pensamiento y este Pensamiento lo abarca todo, lo contempla todo. Procura grabarte esa enseñanza y verás como te comportas mejor. Sí, tu Padre contempla todos tus actos, buenos y malos, y así no le puedes engañar. Ese Padre que con tanto Amor creó Sus reinos de Luz para recoger a sus hijos buenos y cumplidores de SU Ley, se entristece al contemplar la maldad de los que se mofan de Ella.

  Sigue el camino de Luz que te presentan tus guías, con el deseo sincero de que la mirada y el Pensamiento de tu Padre Celestial, tenga por hacerte digno de llamarte hijo Suyo. No te apartes de Su lado, no corras tras las pasiones mundanas, no dejes en el desamparo al hermano necesitado, que sea tu corazón un horno de Amor a tu Dios, para que en todo momento, seas digno de que el Dios de Amor te tenga en Su gran Pensamiento.

  No manchéis vuestros pensamientos, porque estáis en peligro de establecer contacto con espíritus de tinieblas que os pueden hacer retroceder. Auyentar cualquier mal pensamiento y pedid fuerzas para que la Luz radíe en todo instante en vuestro cerebro.