11 A los seres que pueblan la Tierra

 Seres que pobláis la Tierra, espíritus que os queréis acercar a mí, que queréis recibir y escuchar nuevamente al Maestro, acercaos a oir mi palabra, y es esta: He dicho, amaos los unos a los otros, y ahora os digo: cumplir, que pronto vendrá el Dios de los ejércitos, y sobre la Tierra se abrirán hondos surcos, en los cuales se sepultarán las ambiciones de los hombres. El poder de las tinieblas quiere medir sus armas con el poder de la Luz, y para eso hay que preparar los espíritus para esta lucha que se avecina. Yo vengo nuevamente ante vosotros para instruiros y deciros: hermanos, unificaros, y que la palabra Amor os una a todos, y, ¡ay del espíritu solitario que lo coja desprevenido!, que el poder de las tinieblas caerá sobre él.

  Espíritus de tinieblas pueblan el Universo. Pobres espíritus, que rebeldes a la dulce llamada, la han despreciado una y otra vez. Son espíritus rencorosos, y envidiosos de la Luz de los demás y blafeman contra su Dios, y dicen que es un Dios sin entrañas que permite sus tormentos. Pobres hermanos, andan ciegos y no ven, que solamente su maldad les impide, después de varias reencarnaciones, acercarse al SOL de Justicia. Les enseñaron que con dinero se compra todo, incluso un cielo, y cuando han dejado la materia, ven con horror que no han comprado ningún cielo, al contrario, que aquel dinero mal adquirido, les hunde en una eterna noche. Y entonces se revuelven contra su Dios, como si les quitara algo que ellos creían haber comprado. Y como fieras salvajes acorraladas se revuelven contra todo lo que encuentran a su alcance, sembrando el odio y todas las malas pasiones. Cuidado hermanos, no déis nunca ocasión de que penetre en vosotros el espíritu de tinieblas. Pedid a vuestros guías que hagan una barrera de Luz a vuestro alrededor, que velen noche y día en vuestros hogares. Pedid y se os dará. Así os lo prometió en nombre del Padre la blanca paloma de la Paz.

  Espíritu, embriágate de Amor, y así, una coraza de Luz se hará a tu alrededor y serás valiente en la lucha. Hermanos, vuestro Mesías viene a prepararos e instruiros para ser valientes: Con serenidad y con atención y amor lee la presente obra. Júzgala como quieras, pero estoy seguro que sus bellas enseñanzas se irán adentrando en tu corazón, y la Luz se hará en tu cerebro. Leela despacio, sin prisas y medítala, No es nada nuevo de lo que hace veinte siglos os vine a enseñar, pero era necesario volviera en Espíritu, para recordaros nuevamente vuestra obligación y también la verdadera Ley que rige en toda la Creación, para que no volviérais en un mundo en donde la Ley del Padre, tan falseada y acomodada a cada secta, a cada religión, a cada pueblo, se ha ido transmitiendo sin conservar la esencia pura de la Ley que rige en todos los mundos. Medítala y pide ayuda a tus hermanos guías para entenderla en toda su grandeza, y pon cuidado para no falsear sus Enseñanzas y que son tan propicios los terrenales. Bebe la verdadera Ley en esas purísimas fuentes que manan de mi obra y no olvides, que el Padre en un acto de SU Infinita Misericordia, os manda otra vez a vuestros Mesías, para recordaros la obligación que tenéis de instruiros y de progresar.

  Recibe con amor esta obra, como yo tu Maestro viene a dártela, y recuerda siempre que a tu lado estaré hasta la consumación de los siglos