21 LA PRESENCIA DE LA CRUZ

  Cuanto te imponen, hermano terrenal, las cruces. Con cuanto malestar y terror las ves venir. Pobre hermano. ¿Y tú te quieres ganar un mundo mejor? ¿Y tú quieres purificarte? Yo no se de otro procedimiento que por la cruz. Yo tuve que cargármela y no pude soslayarla y en aquellos momentos me encontré solo, para que comprendiera que la hora de tener que cargarla es de prueba para el espíritu, para que vea que tiene que cargarla solo sin ayuda ni consuelos: Si algún Espíritu progresado, voluntariamente se presta a reencarnar en planetas de expiación, es en cumplimiento de una misión, y si durante esta acostumbra a pasar grandes sufrimientos, es un ejemplo para los hermanos de aquel planeta y así, además, grande gloria alcanza. Mi ejemplo como Mesías os lo recordará.

  También pueden reencarnar espíritus de elevación para progreso de las artes y de las ciencias y de las industrias; y estos espíritus, aunque no sufren martirios ni muertes crueles, también progresa su espíritu por cuanto dan adelanto a los planetas bajos. Siempre alcanzan mayor encumbramiento los Mesías, por encontrar todos infinidad de martirios, y así son los que se acercan mas a los Soles del Padre: procura acercarte a esos Espíritus, que recibiendo mucha claridad te la comunicarán, y así el destierro te parecerá menos, ya que te iluminará su Sabiduría. Dichoso tú, hermano, si has sabido recibirla con amor y resignación, que tu espíritu pronto volará hacia el reino de eterna Luz que el Padre te ha prometido. Acompaña a la blanca paloma de la Paz en el camino del calvario, anda sin prisas a su lado y al llegar a la cumbre también a ti te dirá: hoy estarás conmigo en el paraíso.

  Solo en los mundos de expiación hay cruces que son los sufrimientos. Es la gran prueba a que se somete a los espíritus que reencarnan en los mundos bajos y tened presente, que las cruces son los escalones para ascender a otros mundos mejores. Se comprende que así sea, pues si un espíritu ya se ha purificado, ya ha cumplido, y por lo tanto ya se le levanta el destierro: ¿Qué las rechazas? ¿Qué no las sufres con resignación y paciencia? Peor para ti que tendrás que volver a pasar por otras pruebas peores. Vuestras reencarnaciones son un tamiz por donde tenéis que iros purificando, y así, las cruces, si las rechazáis ahora las tendréis que pasar más adelante.

  No quieras perder el tiempo. ¿Sabes por ventura si ya este es el último plazo que te se ha dado para permanecer en este planeta? Si así fuera piensa que tendrás que volver atrás, que te se mandará en un mundo en formación, y entonces habrás perdido en este mundo, la oportunidad de elevarte a otros mundos mejores. Si llevas una cruz o varias cruces no te desesperes. Medita las presentes enseñanzas y te sentirás con ánimos para llevarlas con resignación y paciencia, y tal vez con mucho ánimo y valentía. Dichoso tú, si a ese grado de Amor, al Padre has llegado.

  Solamente en las grandes pruebas es cuando vuestro espíritu alcanza la Luz necesaria para acercaros a la Suprema Verdad. En medio de grandes purificaciones, es cuando los espíritus están mas clarividentes y cuando están mas cerda de los Espíritus elevados y aptos por lo tanto, de recibir sus grandes gracias y favores. No sueñes encontrar las Luces Espirituales en medio del bullicio mundano. Las Luces Espirituales huyen de los focos de luz mundanos. En el silencio y en el recogimiento es donde lucen esplendorosas las almas espirituales; el ruido del mundo les espanta y así humildemente se refugian en la soledad de un hogar espiritual para manifestarse y brillar santamente: Si quieres alcanzar la cima de la perfección y por lo tanto que las Luces Espirituales brillen claras y limpias, recógete en silencio en el santuario de tu hogar, y allí invoca a los Espíritus guías que te iluminen y te muestren los esplendores de sus enseñanzas, y no dudes que las manifestaciones espirituales se sucederán, si con fe y limpieza de espíritu lo deseas y te lo mereces.

  Las cruces son vuestras condecoraciones espirituales. Son los escudos nobiliarios de la patria Celestial durante vuestra peregrinación por los mundos bajos. ¿Te has hecho acreedor ya de recibir alguna condecoración? Dichoso tú, si nunca has rechazado esas condecoraciones que se te conceden por tus sufrimientos. Qué hermoso espíritu te presentarás delante de la Justicia Divina. Tómalas con amor; súfrelas con paciencia; es como si emprendieras un largo viaje lleno de incomodidades y molestias, pero que las tienes que sufrir porque al final te espera un sinfín de comodidades.

  Espíritu terrenal: que siempre tengas presente que estás de viaje, que siempre estás en ruta hacia tu verdadera patria y que si tú no te espabilas nadie te solucionará la partida, nadie podrá evitarte las molestias de ese viaje, porque nadie puede hacerlo por ti. Cuando te llamen hay que partir, y tu solo. Piensa que tienes que presentarte a tu Rey y hay que presentarte limpio, y ostentando todas las condecoraciones de que te hayas hecho merecedor. Qué tristeza si tienes que presentarte sin ninguna de ellas y con el ropaje sucio del pecado. Reflexiona y medita, y si aun en tu pecho no te han prendido los sufrimientos, espéralos con amor y ten paciencia cuando lleguen. Agárrate a esa oportunidad como el náufrago a la última tabla que queda del naufragio y así, las cruces las recibirás resignadamente, humildemente, santamente, y no las mirarás con horror sino que aun darás gracias al Padre por darte oportunidad de ganarte, de ser merecedor de aquel reino que te tiene prometido.

  También hay categorías en las purificaciones, pues no padece lo mismo un ser que otro, dentro de la misma purificación. Así por ejemplo, un rey, un grande en la Tierra que de momento se le quite todo, padece la purificación, es mas grande que uno que de nacimiento ya se enfrenta con la falta de recursos. Un ser que nace completamente sano y que a la mitad de su vida se le quite la vista, o se quede paralítico, es más purificación que uno que ya lo sea de nacimiento. Y estas purificaciones que se verifican en el esplendor de los años juveniles, son de alto grado espiritual si se reciben resignadamente, santamente. Son muy variadas las purificaciones de alto grado, y así vemos a una madre, abandonar el mundo, joven, al dar vida a un ser y deja a otros en plena infancia. Como aquellos que en plena juventud saben abandonar comodidades, familia, lujos, para humildemente consagrarse al santo deber del cuidado de pobres y enfermos huérfanos. Todo son purificaciones de alto grado. Lo es el pobrecito que en humilde cabaña y hogar habita, y aún tiene caridad para socorrer y amparar a otros desgraciados, todo hecho por amor al Padre, santamente, humildemente.

  Es un espectáculo edificante el contemplar a un hermano desterrado que con valentía y resignación, por amor al Padre, sabe cargar con las cruces que para su purificación le han cargado. Serás incluso feliz, si meditando estas enseñanzas que te doy sabes comprenderlas y practicarlas, porque ello acaecerá cuando tu espíritu ya se habrá sabido desprender de las ataduras de la materia, y aunque cargado de cruces, la Paz y la Luz interior te acompañarán siempre; habrás roto las tinieblas, y el verdadero camino tus guías te lo presentarán claro, brillante; llevarás tu cruz y no la sentirá tu espíritu, porque cuanto más desmaterializada se halla una materia, más resplandeciente se halla el espíritu, porque acompañado se halla por muchísimos Espíritus de Luz. El Padre, como compensación y aliento para esos espíritus que con gran paciencia saben soportar resignadamente, santamente el crisol de purificaciones, vuelca Sus alientos, sus más preciados consuelos Espirituales.

  Almas, que por los planetas de destierro, con tantos padecimientos, vuestro destello de Luz adquiere tal magnificencia que, desde los espacios, con un sol os confundimos. Almas santificadas y unidas por los sufrimientos con vuestro maestro, alegraos que la hora de la redención se os acerca. No vaciles, sé valiente en medio de tus cruces y comprende la enseñanza presente, que el Maestro te acompaña en medio de otros Espíritus de Luz, si con valentía sabes llevar tus purificaciones, hermano desterrado.