23 ERES UNA FLOR

  Sí, hermano terrenal, eres una flor perfumadísima cuando el Padre te crea. Flor iluminada por los rayos de los Soles del Creador y perfumada con los aromas Celestiales. ¿Por qué la dejas que se mustie, que pierda su perfume, que pierda su brillo? ¿Por qué dejas que poco a poco pierda su hermosísimo color, hasta convertirla muchas veces en una cosa oscura, oscurísima? Pobre flor celestial, pobre flor iluminada y tan hermosa en sus primeros albores. Cómo te pisan, cómo te escarnecen, cómo te ensucian. Habías sido creada para dar Luz y perfume a los mundos y ahora ya no hueles. Reflexiona y medita qué has hecho de esta flor, y si manchada con el lodo terrenal yace oscura, reanímala, aviva sus perdidos colores, cuídala con amor como si cuidaras a un hijito enfermo, y verás que milagro se opera en ella, como vuelven sus primitivos colores, su brillante Luz. Cuida la flor espiritual que el Padre te dio, y preséntate a SU presencia cuando dejes la materia, con esa flor tan hermosa como se te dio, para que puedas con otras flores hermosas, ir a uno de los hermosísimos jardines Celestiales que son los espacios de gran progreso. Allí te espera todo un jardín perfumado con todas “las virtudes”, pues aquellas flores fragantísimas son el compendio de “todas”, ya que han sabido alcanzarlas con Amor, Paz y Caridad que son los Atributos del Padre.

  Un jardín cerrado, cercado por espesa verja tiene que ser tu alma. Cuidado hermano, que este jardín, cuantas más virtudes florezcan en él más envidia causará. Tenlo siempre guardado, cerrado para que ningún gusano, ninguna ave de rapiña pueda penetrar en él. Cada día arranca alguna mala hierba para que no prive, para que no reste sabia a estas flores espirituales, y así poco a poco, aprenderás a ser un buen jardinero de todas las virtudes y cuando dejes la materia, podrás ir a cultivar otras, en otros jardines de más elevación: Cuídalas con amor esas flores de paz, amor y caridad que has plantado, para que los Espíritus guías puedan venir cada día a regarlas con su presencia, con sus enseñanzas, con su ayuda espiritual. No dejes mustiarlas, al contrario, pide al Padre que las haga cada día florecer y verás qué hermoso jardín cultivas.

  Como bandadas de bellísimas mariposas de rutilantes colores, así se presentan los Espíritus guías a ayudar a cultivar esos jardines espirituales de los hermanos terrenales. Cada uno de ellos viene: uno, con una semilla, otro con su aroma, otro con su rocío, otro con su Luz y así van puliendo aquel jardín y así va floreciendo espiritualmente. Cuanto Amor ponen todos en su misión, cómo se maravillan ante la hermosura de su obra, y cuanto más florece, más esencias espirituales le derraman. Si vosotros hermanos terrenales que consagrados en esparcir la Paz y la Caridad y el Amor, y que llegados a un grado en perfección sabéis desprenderos de todo cuanto os ofrece el mundo, os maravillaría las ayudas espirituales que recibiríais. Porque habéis de entender, que cuanto más os vayáis desprendiendo de las cosas terrenales, más guías se os presentan para ayudaros y guardaros contra las embestidas de los espíritus del mal.

  Lucha espíritu terrenal, que aunque estés aprisionado en una materia, no me cansaré de repetirte que tienes obligación de luchar y de saber vencer a la materia pecadora, y ten entendido, que si te hundes en el fango terrenal, los Espíritus guías irán apartándose para que ese fango no los ensucie, y tal vez cuando veas llegar la hora de dejar el Planeta, ellos se encontrarán lejos de ti y entonces te encontrarás solo en aquellos tristes y críticos momentos, rodeado solamente de espíritus oscuros que acecharán la presa para hundirla en la oscuridad: Pobre hermano solo, pobre espíritu que no ha querido cultivar el hermoso jardín y han tenido que alejarse las bandadas de mariposas que lo embellecían. Medita esta enseñanza. Te lo ruega la blanca Paloma de la Paz.