32 Satélites de la gran obra del Padre

  Sí, los planetas tienen satélites, o son satélites de otros mundos. Estos satélites giran alrededor de esa gran Obra, como giran las mariposas alrededor de un foco de luz: Al levantar la vista hacia lo que vosotros llamáis cielo, en noches claras, os asombra el espectáculo tan hermosísimo que se os ha dado contemplar, y alguna vez os quedáis extasiados ante tanta grandeza. Aquellos luceritos que parpadean sin cesar en el firmamento, os hablan de la gran Obra y del Poder del Creador: Si eres ateo, también te conmoverá semejante maravilla y aunque niegues la Obra de Dios, su hermosura no puedes negarla: Tú, hermano espiritual, sabes perfectamente que desde esos luceros, mundos superiores, otros hermanos te contemplan con Amor y siguen el curso de tu purificación, y la evolución de los mundos, su desarrollo y también su retraso. Por eso, estos Espíritus ascendidos se aprestan siempre, cuando ven que un planeta se ha estacionado, a darle adelanto, y venturosos se ofrecen a reencarnar, pues ellos que ya han gustado de las hermosuras de los mundos superiores que habitan, están ansiosos que los mundos bajos recobren pronto su adelantamiento, y los seres Sabiduría. Cuanto Amor ponen en querer instruiros y en querer que pronto lleguéis a esos mundos de Luz eterna.

  Contempla con amor los astros y extasíate en la inmensidad de toda esa celestial maravilla, la Obra de tu Creador, con muchísimo respeto, con muchísimo amor y con muchísima confianza, como una herencia que más tarde o más temprano tienes que gozar; y entonces comprenderás tu pequeñez delante de tu Dios. Pero también tienes que sentirte grande, porque esas maravillas estelares, tu Padre las creó para tu eterna gloria: Medita que desde esos luceros te miran muchísimos hermanos elevados, tal vez familiares queridos, que con el pensamiento fijo en ti quisieran llevarte a gozar de los reinos del Padre, y ansiosos desean que tú comprendas el camino de perfección para reunirse contigo: Acercaos al foco de la Luz de los Soles del Padre, convertíos en satélites de esos soles y veréis que Luz y Sabiduría se os comunica.

  Reflexiona hermano querido, y piensa cuantas oportunidades te da el Padre para que seas un astro de primera magnitud en los cielos espirituales. Los luceros que brillan en los espacios os da una idea de la magnitud de la grandeza de la Obra de la Creación: astros de esplendorosa Luz son los hermanos de gran elevación que los recorren, y si con fe procuras unir tus hilos fluídicos con los de ellos, la afinidad la experimentarás prontamente; que la pureza en todos tus actos bastará para que seas prontamente convertido, de satélite, en astro de primera magnitud. La blanca paloma de la Paz vendrá entonces, con su inmaculada pureza hacia ti.

  Hermano que lees, ayuda a la obra de esos hermanos que te quieren enseñar, lee y medita las obras altamente espirituales que para vuestro adelantamiento se os radian, y sobre todo, procura sacar provecho y Sabiduría de ellas, y así de ese modo, ayudarás a los hermanos Superiores que reencarnan para tu adelanto y el del mundo que habitas. Pide cuando contemples la hermosura de la bóveda estrellada del cielo, que tú dices, que desde aquellos luceros te contemplen con Amor, Paz y Caridad, ya que el Padre, en su Infinita Misericordia os los concede como guías.