58 Reencarnación de un espíritu selecto

  Al ser escogido un Espíritu, llamado para ir a reencarnar en un planeta de expiación, se da cuenta a todos los Espíritus del espacio Astral que aquel ser habita. Entonces se reúnen todos y, en preces y plegarias al Padre, le piden le sea concedida toda la sabiduría y virtudes para luchar contra todas las tentaciones y martirios que pueda encontrar. Se le rodea de un Amor y se le despide prestándole toda la claridad que necesita, para su peregrinación en aquel destierro. Cuánta claridad. Todos se ofrecen a ser sus guías protectores y se prometen mutua ayuda, y así, aquel Espíritu, deja aquel recinto de Luz y de Amor para ir a esparcirlo por el planeta bajo que se le ha confiado su misión.

  Si en vuestro mundo comprendierais la gran obra de estos hermanos, sí alcanzarais a comprender todo el Amor de que ha sido rodeado aquel Espíritu antes de su partida, si os hicierais cargo del inmenso sacrificio que supone dejar aquellos espacios Astrales todo Amor, Paz y Caridad, para reencarnar, exponiéndose a retroceder por causa de su materia, no miraríais con indiferencia la obra de esos hermanos terrenales que, con abnegación sin límites van esparciendo la Paz, el Amor y la Caridad en donde se encuentran, sin mirar si son diferentes razas o religiones y así van sembrando, como las aves que cruzan los espacios sin saber sobre qué latitudes se encuentran. Para estas aves de Amor, Paz y Caridad, todo el planeta es suyo, por cuanto su misión no tiene fronteras, como no la tienen los hermanos desencarnados sembradores.

  Los hermanos que pasan, han pasado y pasarán por el planeta Tierra comportándose como seres superiores espirituales, son muy humildes, y precisamente en su humildad está toda su fuerza. Tanto es así, que hemos visto prosternarse ante ellos a grandes poderosos de la Tierra que no se humillan ante nada. ¿Qué tendrá la modestia y la humildad, que cuando se practican con fe, tienen tan grande atracción? Pues sencillamente, son las más hermosas virtudes, y tienen la fragancia de las humildes violetas, y estos hermanos iluminados por la Luz Divina, tienen tanta fuerza en su modestia y humildad, que aunque sucumban en su misión, de aquel martirio nacen infinidad de flores perfumadas por el arrepentimiento, marchando hacia la comprensión y el amor. Así sucedió con mis discípulos, que todo su bagaje era su humildad y modestia. Imítales hermano, y verás florecer a tu alrededor otras plantas de bondad y amor, y así irás ensanchando el hermoso ejercito espiritual terrenal, y tú te dirigirás seguro, hacia esos soles del Padre Creador, y en tu humildad y modestia serás más fuerte que todos los poderosos de la Tierra. La Paz os dejan estos hermanos.