76 Sois los Ángeles guardianes del mundo

  Los que comprenden, acatan y cumplen santamente la Ley Espiritual, son «los ángeles guardianes del planeta Mundo». Por mediación de estos hermanos, los Espíritus clarificados os ayudan, os aconsejan, y os esparcen su Amor, su Paz y su Caridad. Por mediación de «ellos», los Espíritus Celestiales os hacen llegar los mensajes del Padre, y así tenéis conocimiento de las grandes maravillas de la Creación. Son puestos en la Tierra para que podamos establecer contactos con vosotros, y para que recibáis los consuelos de que tan necesitados se hallan los espíritus terrenales. Son los «correos» que establecen contacto con los seres reencarnados y los Espíritus de Luz, y así, los mundos bajos se nutren del Amor que esparcen estos Espíritus altísimos.

  Ayudad a estos «hermanos ángeles sobre la Tierra», no entorpezcáis su misión, pues si muchas veces la Justicia del Padre no se descarga con todo su rigor en estos mundos pecadores, es gracias a la gran misión que fielmente cumplen «estos hermanos reencarnados». Agrupaos a su alrededor y ayudadlos también a esparcir la semilla. No deis motivo a establecer contacto con espíritus de tinieblas.

  Por vuestras obras os conoceréis. Si realmente quieres Luz, todos tus actos, todas tus obras, tienen que estar iluminadas por el Amor a Dios. Si te ves rodeado de tinieblas, es que tus obras no están ajustadas a la Ley de Dios. No culpes a nadie de que los espíritus de oscuridad entorpezcan todos los actos de tu vida terrenal, y así solamente busca explicación a tu manera de vivir. Si no repartes amor y caridad poco Amor y Caridad puedes exigir de tu Padre Celestial. Si tus guías protectores andan apartados de ti no culpes a ellos, busca en tu conciencia y si el pecado no la ha atrofiado y te hace ver lo que es blanco negro, si aún conservas un resto de Luz, verás que no eres digno de que los Espíritus de Luz te acompañen y velen por ti, pues si ellos apenadísimos te siguen de lejos, es porque tú los has apartado con tu conducta indigna. Humíllate delante de la Justicia del Padre, si ya aquí en la Tierra te permite purificarte, con penas, de tu conducta perversa, y pide te rescate de las malas influencias, y que tus guías te amparen y guíen de nuevo.