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ES EL AMOR A TU HERMANO EL QUE TE HA DE REGENERAR

  Es el amor a tu hermano el que te ha de regenerar porque este produce armonía y es el que ha de dar a tu espíritu la tan deseada felicidad. ¿Quieres saber cómo lo conseguirás?, meditando sobre tu pasado, lo que has hecho y si te ha dado la felicidad completa. Mira como la carne envejece y todo lo que te ha hecho luchar se te está escapando de tus manos, ya no lo puedes retener, y si no hay actos de amor en ese pasado nada tienes para que tu espíritu se pueda llevar, todo lo dejarás aquí. ¿No te dan pena los desheredados que carecen de lo más indispensable?, ¿has pensado en su sufrimiento cuando ven el buen vivir de sus hermanos, y ellos se tienen que conformar con verlo?, piensa que esto lo sufren pasajeramente. Pero el espíritu desheredado porque ha estado seco de ese amor, le espera lo mismo, contemplar cómo su hermano disfruta de la ganancia que supo adquirir cuando en materia estuvo y supo dominar el orgullo, el egoísmo y ayudar a su hermano desheredado de bienes materiales porque se apiadó de él. Esto es un acto de amor, esto es la ganancia que te hará vivir en ese más allá con holgura y entre las almas cumplidoras del mandato Divino. Por eso yo te digo, no te afanes sólo por los bienes materiales, sepas adquirir los que te han de servir siempre, los que tu espíritu presentará cuando te llamen a dar cuentas, no quieras ser un espíritu desheredado por no saber dominar las tendencias, orgullo, pasión, rencor y todo cuanto sólo a la materia halagan.

  Yo te pregunto: ¿Qué sois cuando dejáis este cuerpo que tanto adoráis? Sois la imagen de Dios, un pequeñísimo átomo comparado con EL, y que brilla más o menos según sus obras. Si sabes que aquí estás desterrado y pasas sufrimientos que tú no te has buscado, piensa en donde está la causa. Si Dios es Amor, Paz, Caridad, Bondad, Misericordia, te preguntarás cómo consiente esto. Y yo te digo: pero también es Justicia, por eso vienes aquí desterrado a pagar todo cuanto hiciste en otros mundos que no son destierro. Dios no te castiga, te castigas tú con tu modo de obrar con tus semejantes, y si no dime, ¿dónde crees tú que se regenera el ser humano que se porta mal con sus semejantes?, pagando la pena del «Talión» yendo y viniendo a encarnar en la Tierra, y no sale de aquí hasta que no consigue ponerse a la altura en perfección de otros hermanos que pasan habitar otros mundos elevados de más progreso, y solo por el cumplimiento consigue el espíritu ir escalando los mundos de la pluralidad hasta llegar a DIOS, por su máxima semejanza en potencia. Esta es la vida del espíritu, la carne o el cuerpo sólo le sirve para que este se mejore, se limpie de imperfecciones.

    Lee con calma para que saques la esencia de su contenido y puedas andar el camino que te falta antes de acercarte a DIOS.