48 De las flores sacarás el perfume…

   De las flores sacarás el perfume que tú quieras, según vayas escogiendo aquellas que más te gusten. Qué fragancia que despiden las que son espirituales, es de finura y gusto exquisito trabajar con ellas. Para que podáis sacar la esencia que a cada uno le guste, tenéis que saber hacer el trabajo que corresponde a tal fin, y si procuras cogerlas con toda su lozanía, sacarás más rendimiento a este trabajo que es de artesanía, y por eso mismo es muy bien pagado, porque con esta esencia se embriaga él y reparte a los demás. El que trabaja entre flores se le distingue por su buen olor y no habrá nadie que no le guste.

   Son las flores agradables por su color y su aroma, son siempre muy apreciadas para el que sabe estimarlas. Ellas nos hablan callando de todas las cosas bellas, pero ha de ser muy exquisito el que trate de entenderlas.

   Ellas os hablan con elocuencia, y os dicen las cosas que existen en ese más allá, de esas cosas bellas, y que pocos han pensado siquiera que existieran por no saber entenderlas, y que lo podéis saber, si sabéis comprenderlas; pero, ¿Habéis meditado y tratado de entenderlas? Sabe el que se lo propone, sabe el que procura saber, y si estáis desterrados debéis saber por qué lo estáis.

   Si deseos tenéis de saber, las flores os contestarán, ¿y a quién no le gusta entenderlas? Ellas os hablan a los hombres, de tantas cosas como existen en los mundos que habéis de llegar un día para acercaros a Dios, y esa será la más grande belleza. No dejéis que se marchiten esas flores que os hablan de lo Divino, del presente, y lo que podréis contemplar cuando dejéis vuestra materia.

   Ellas os hablarán el porqué la dejáis queriéndola tanto y también lo harán de vuestra alma, que no la escuchas, cuando os inclináis a las cosas fatuas, y ellas os aconsejan a las cosas bellas, que tengáis fe en querer saber el lenguaje de esas flores que os hablan del alma, y os dejarán ver cuanto podéis saber si deseos tenéis de quererlas comprender.

   Si de paso por el mundo sabes llevarte una flor que tú hayas cultivado, cuánto habrás ganado. Como tuya será siempre te acompañará y perfumará el ambiente por donde quiera que pases, ¿y quién será el que tu presencia desdeñe con el aroma que desprenda la flor que tú supiste ganarte? No te amilanes por tus contrariedades, sigue regando la planta que te ha de dar la flor que ha de perfumarte. Llévalo a buen término, que la flor que ganarás te acompañará hasta que llegues al Padre y que podrás presentarle.