59 MIRA HERMANO LO QUE TE ESPERA

  Mira hermano lo que te espera, para cuando hayas sabido cumplir con ese amor fraternal con todos sin excepción, que es, porque ya sentirás ese verdadero amor. Qué poco que lo comprendéis, si no sabéis demostrarlo. Sois como las aves que cuando han salido del nido se olvidan de el; a vosotros os recuerdan la encomienda estos hermanos que os guían, e inmediatamente la olvidáis a pesar de tener el aviso con tanta constancia. Cuán recargados que vais y no sabéis daros cuenta, y todo por no dejaros guiar; manda la materia en la mayor de las veces y obrando a vuestro gusto y semejanza poco adelantaréis.

   Despierta ser humano, que eres un vaivén entre pasiones y vicios, date prisa de cumplir la misión que aquí trajiste, que fue la de rebajar el orgullo, egoísmo y vanidad que debe eliminar todo espíritu desterrado. No mires solo para el cuerpo, piensa que tienes dentro de ti esa vitalidad que anhela volar hacia Dios cuando de él se separe y cuanta importancia que a este le dais. Y tú, alma, que es quien le da la vida y le da el saber, y que, aprisionada estás en ese cuerpo lleno de vicios, no te dejes arrastrar, sé valiente para inducir al espíritu a practicar el amor, paz y caridad, que es la parte que a ti te corresponde. ¡Oh, materia terrenal, que corto es tu paso por la Tierra! Y cuanta presunción como tienes si no sabes siquiera por ti valerte y en cambio tu alma es eterna y la tendencia de ella es acercarse a Dios a donde está la dicha; ayúdala a que pueda elevarse cuando deje tu cuerpo que no vienes aquí a ensalzarlo, sino a purificar tu espíritu.

   ¿A dónde lleváis vuestro pensamiento cuando queréis acercaros a Dios? Ha de ser por amor, porque El es Amor y si así lo practicáis cuanto adelantaríais si el pensamiento estuviera siempre en el bien hacer a todos en general; si así no lo alcanzáis es por no saber desprenderos del rencor y apasionamiento. Mientras estéis dominados por estas pasiones, no coordinaréis con verdadero acierto y la comprensión espiritual nunca puede ser clara. Hay una onda de la clarividencia y están las ondas materiales; cuando se da cabida a unas y a otras, no hay limpieza y por eso no se recibe; no sabéis desprenderos en un todo y tantas maravillas que se os presentarían.

   El que sabe comportarse justamente, con esa libertad de acción y de conciencia, este tiene a su alcance tanto como se gana, por vivir entre esa claridad que es propia de él, es decir, que el espíritu se emancipa en el preciso momento. Esta es la Justicia de Dios de dar lo que cada cual se gana. Por eso se ve claramente, que cuando un espíritu encarnado no sigue el camino que se ha trazado anteriormente, por esa desviación no recibe nada más que lo que se ganó.

   Dios siendo Justicia, no nos da ni nos quita y a pesar de saber que las ganancias son en nosotros en el momento, cuando os tira lo carnal no sabéis hacer un desprendimiento de todo lo que no os sirve, para regenerar vuestro espíritu o vitalidad. Cada cual va individualizado en su trabajo, puesto que el trabajo cada uno ha de hacer el suyo, y siempre será un espejo para los demás el obrar acertadamente. Dios es Amor y para acercarnos a El ha de ser por ese mismo Amor.

   Tiene el humano una misión que ha de llevar a cabo y es la de regenerarse. El tiempo que le queda está tocando a su fin, por pasar el planeta por el sexto cataclismo, porque la Ley de Justicia así lo ha decretado y todas las Leyes de Dios se cumplen con fidelidad; por eso te avisamos con tanta insistencia para que te mejores, no te importe el humillarte cuando no lleves razón y así darás lección y otros puedan imitarte. La humildad es anestesia, es firmeza y principio para dar paso al amor, que es el que tiene que imperar en todo el planeta Tierra cuando esté regenerado y esto tiene que llegar en un tiempo no lejano.

   Ya ves qué bonito es cumplir las Leyes Celestiales. ¿Has pensado alguna vez en esa orden que a todos nos da el Padre Creador? Es amarnos y ayudarnos y sabernos respetar, para que reine la paz; os encontráis desterrados por no saber hacer germinar en vosotros esos deseos de ser todos para uno y uno para todos. El mundo ha llegado a esa madurez de progreso y vosotros vais muy atrasados para entrar en esa madurez, porque en vosotros no hay más deseo de querer saber qué vendrá después de lo que se llama muerte. Pensad que esta vida es pasajera y que viene otra después, que será más buena o mala, según los méritos que hagas.

   Hay máximas de grandes filósofos que dijeron: «Tal harás tal encontrarás», que es como decirte, escucha siempre la voz de la conciencia y ella te dirá si ese tal que haces te gustaría que te lo hicieran a ti. Esta es la base para pasar a esa morada que os espera si sabéis cumplir ese precepto de «amaros los unos a los otros», como Jesús nos enseñó.

   Piensa bien en el contenido de esta lección, y comprenderás que la grandeza de Dios, es para crear algo más que un mundo de destierro. También has de meditar por qué lo fuiste y cual es la falta que has cometido para venir desterrado; fuiste orgulloso en creerte más que los demás, fuiste egoísta y quisiste la parte que a tu hermano pertenecía. ¿Son estas las faltas que sigues cometiendo? Esto te pregunto, ¡da tu respuesta! y procura enmendarte para que puedas ocupar esa feliz morada, cuando llegue lo que llamáis muerte del cuerpo, pero no del alma, porque esta prevalece y por toda una eternidad.