62 ESTAS COMO SI FUESES DE BARRO

  Estás como si fueses de barro que no te sensibilizas y has de sentir contacto. Para que recibas ese fluido de lo elevado, no has de estar con tu pensamiento en lo material sino siempre elevado; procura buscar la imagen de Dios (Sol) y deja que venga a ti ese bálsamo que regenera al humano, que lo hace sensible al contacto Divino, y es así como cogerás la onda que te transmite el mensaje. Es posible cogerlo con una imagen real con el pensamiento elevado y limpio, pero cuán grande ha de ser la elevación para tal fin y con exacto pensamiento. ¿Cómo es que no siempre que te propones captar de lo Divino viene a ti la misma sensibilidad? Busca causa y la encontrarás escudriñando tu estado actual, y cuales pensamientos han sido los que pasaron por tu mente, y cual es la predisposición que posees, para mandarlo con fuerza hacia ese punto, que tu pensamiento quiere hacerse con esa imagen de lo Divino; y qué consolador es para el hombre en los momentos que encuentra baches en su vida, tener a donde recurrir; es precisamente cuando sufre y quiere mitigar su dolor, cuando recurre a la plegaria, y si en verdad busca con deseos de ver la imagen real, y no distrae el pensamiento en una imagen material, es cuando va con fuerza el pensamiento a buscar la imagen  real que le ha de dar el consuelo. 1ª Corintios c. 8 v. 4; Juan c. 4 v. 24; Mateo c. 6 v. 6.

   Así como no todos estáis al mismo alcance de saber en lo material, tampoco lo estáis en el saber de las cosas de Dios y las que pertenecen a Su elevación; y no porque pertenezcan a tal elevación son espíritus elevados como El, sino que han llegado a la misma pureza por ser ya el mismo pensamiento y ser inmutables como lo es El, es decir, a su imagen y semejanza, pero aunque estás muy distante de ello, puedes llegar un día a serlo, que Dios para todos sus hijos es visible; para todos los que sean merecedores por haber sabido cumplir el mandato Divino. He aquí el por qué al humano le hace falta nacer y volver a nacer para ir regenerándose y acercándose a El (ver Juan c.3 v. 3 y 7).

   No seas de los que creen que a Dios se le puede ver por practicar una determinada religión, no hermano, son los hechos los que te facilitarán el progreso, y con este la elevación suficiente para estar al Lado de Dios, por eso dijo Jesús, sólo amando a tus semejantes serás salvado. Y religión verdadera no hay más que una, con la que podéis adorar a Dios, lo enseñado por el Maestro en práctica y de palabra; en la práctica lo enseñó con la mayor sencillez y para ello no necesitó recintos lujosos, oraba en todo lugar, en la soledad, en el monte y a donde le era necesario, e ir en busca de la verdadera imagen de Dios. Nos enseñó a orar con el pensamiento, solo una oración fue hecha por él «El Padrenuestro», pero no dijo que viniera su reino a nosotros, sino que hemos de ir todos sus hijos a su reino, más tarde o temprano, cuando sea la voluntad de cada uno. Estas fueron sus enseñanzas, porque sabía que con ello había bastante si se practicaba para conseguir la regeneración del espíritu que del Padre sale y a El ha de volver a su imagen y semejanza, en potencia de su propia esencia.

   No te molestes de seguir tradiciones que el excelso maestro no las enseñó, pero sí debes hacer cuanto él dijo y enseñó y estarás en estado de pureza y es entonces que podrás llevar sin obstáculo el pensamiento a Dios para captar de lo Divino; es cuando tus penas y contrariedades no te pesarán porque te irás desprendiendo de lo material que es lo que tiene al alma pegada a la Tierra y no puede elevarse como quisiera. Todo cuanto os rodea es creación de Dios y como tal lo has de respetar, esta es la finalidad del espíritu desde que sale de Dios hasta que vuelve otra vez a El.

   Procura no estacionarte, es el camino que te has trazado y no lo andará nadie por ti ni cobrará las ganancias que supiste hacer, ni cargará con tus culpas. El progreso del espíritu es individual y ten en cuenta que nadie te ayudará a cumplirlo como no sea aconsejándote a que cumplas el mandato Divino, que te menciono, de respeto y amor con tus semejantes.

   Esta lección, como otras cuantas te presento, estúdiala bien y cuando lo hagas, eleva tu pensamiento como si quisieras ver la imagen de ese Gran Todo y recibirás fuerzas para mejor comprensión del significado de lo que estás leyendo. Esto es todo, y ahora, óyeme bien, no busques perlas a donde solo hay cieno, búscalas en donde trabajan con ellas y te será más fácil hallarlas. Si eres buen pensador, comprenderás cuál es el significado de lo expresado. Toma cuanto te digo como bálsamo para tu espíritu, en ti van dos tendencias: una a las cosas de Dios y otra a las del cuerpo; a la primera me refiero, que inspira al alma que es la parte que te inclinará a lo Divino y salvarte de seguir siendo desterrado cuando tu cuerpo dejes.