63 Aunque te has de llegar a fundir

  AUNQUE TE HAS DE LLEGAR A FUNDIR EN LOS BRAZOS DEL PADRE

  Aunque por breves momentos te has de llegar a fundir en los brazos del Padre Creador, antes de llegar a tal fin has de saber cumplir lo que el Padre encomienda a todos sus hijos al salir de Su lado, hasta llegar a la máxima perfección. Cuando la materia de la que es formado el espíritu, desaparece, por haber cumplido las Leyes de Dios, se torna esencia como lo es el alma y deja de haber ese forcejeo entre alma y espíritu, por ser los dos ya un mismo pensamiento.

   El espíritu es esencia que procede de la materia etérea y el alma es esencia que procede de la esencia; hay mucho que saber sobre ello; procede de lo imperfecto y de lo perfecto, o sea, de lo imperfecto perfecto, y de lo perfecto imperfecto, todo y siendo perfecto; y a esa perfección en desarrollo habéis de llegar, antes de poder hacer la unión que realizan los espíritus puros. Cuando esto sea, ya estarás en condiciones de acercarte al Padre y abrazarte a El, aunque para eso, has de hacer una transformación total, y el orgullo, egoísmo y vanidad lo has de sustituir por amor, paz y caridad para todos en general sin distinción, puesto que hemos de llegar a imagen y semejanza de DIOS, el PADRE, que es la segunda semejanza, puesto que la primera es, cuando el espíritu-ser-humano al ser creado, inicia su recorrido por la pluralidad de mundos, para obtener el desarrollo de su perfección, ya que el PADRE a todos sus hijos ama por igual.

   Ya ves, hermano mío, que el acercarte a Dios no es tan fácil como crees, pues esa dicha transformación cuesta de hacer cuando no hay voluntad para desprenderse de las cosas de la materia, que en parte están tan arraigadas en el humano, por ignorar la realidad, por eso vengo diciéndote en otras lecciones, que procures menos riquezas para el cuerpo y más para el espíritu, que este es el que se ha de acercar a Dios en un tiempo más o menos corto, según sea tu voluntad, ya que para obrar bien, para amar a tus semejantes, nadie te pone trabas. Las barreras que puedan existir entre el hacer bien o mal las pones tú, y como las Leyes de Dios son perfectas y todo rige con exactitud, da a cada uno libertad para que cumpla cuando quiera, pero todos han de obrar por separado para que cada cual, dé cuentas de sus actos sin culpar a nadie.

   Cada uno es sembrador de la cosecha que ha de ser su ganancia, de aquí viene que cada cual tiene su anotación en la hoja del debe o haber por separado; nadie paga lo que debe otro porque Dios ve las conciencias no las palabras, que estas no cuentan. Ya ves como rigen SUS Leyes y esto te dará ánimos para seguir adelante y saber que tus ganancias las tienes bien guardadas, pues nadie se puede apoderar de ellas como sucede en la Tierra. Yendo y viniendo purificas tu espíritu, no de otra manera puedes pagar tus anteriores travesuras. ¿Qué concepto tienes tú de la Justicia de Dios y del Amor que por sus hijos siente? Si pensaras un poco en el lugar que puede ocupar el alma de tus seres queridos, llegarías a la conclusión por ti mismo, que debe haber un espacio a donde cobijarse esa vitalidad que ya no le pertenece seguir entre vosotros. ¿Cómo y a donde te la imaginas? Porque tú sigues haciendo ciertos formulismos para ayudarla, y demuestras que te acuerdas de ella; en cambio, te asusta cuando te hablan de las cosas de los espíritus, sin pensar que dentro de ti llevas uno y que para Dios es el que cuenta por pertenecer éste a su creación y no a la materia que coges en la Tierra.

   ¿Cómo te imaginas a Dios, acaso no es Espíritu también? ¿Cómo puedes atribuirle carne siendo Esencia? A Dios hay que adorarle en Espíritu y en verdad: y cuán interesante y consolador es el saber el transitorio de los espíritus y a dónde moran y sus graduaciones y éstas se ganan cumpliendo, amando a nuestros semejantes.

   Cada espíritu ocupa el mundo que en Justicia le cabe porque los mundos también son más o menos progresados. A cuántos han de maravillar estas lecciones por creer que no hay más mundo que la Tierra, en el que puede habitar el ser humano, y es porque no comprendéis la grandeza de Dios, porque poco os acercáis a El con el pensamiento, con deseos de saber de esa Potencia Creadora de todo el universo y de todo lo creado. La ignorancia hacia las cosas de Dios os tiene invadidos, estáis siguiendo lo que de otros aprendisteis, por eso vivís en un círculo limitado en todo cuanto al saber de Dios se refiere, porque no procuráis indagar la verdad; esta os asusta, o es más cómodo seguir en ese círculo de lo incierto, y en el siglo XXI ya le está reservado algo más al ser humano en lugar de seguir en la ignorancia y en la oscuridad, y han de ver a dónde está la Luz y la verdad.

   Despertad por la meditación que hagáis por vosotros mismos, no esperéis a hacerlo cuando lleguen los acontecimientos, porque será tarde para rectificar.