64 DEJAD QUE VENGA EL BALSAMO

  DEJAD QUE VENGA EL BÁLSAMO HACIA VOSOTROS

Dejad, hermanos de la Tierra, que venga el bálsamo hacia vosotros y cure vuestras heridas que son hechas por no creer al hermano que os dirige por los mundos del sistema planetario; unos por ser inconscientes, otros por no saber tolerar y el tiempo que os queda es muy pequeño, ya lo tenéis encima y no estáis al abrigo de las tempestades y no tendréis tiempo de reaccionar a esa llamada de urgencia para despertar; por qué no te enmiendas en tu modo de pensar y luego de obrar; sois rebeldes y con obcecación tal, que mientras no hagáis nada para poder recibir el bálsamo del amor, no estaréis al abrigo de la actual perturbación que os invade, y mientras este fenómeno opere en vosotros os quitará la visualidad de lo que hay más allá. Esto es vuestro gran peligro y estáis muy tranquilos, sin saber que pronto os habrán de juzgar.

   ¡Oh, humanidad….! Qué triste situación la vuestra, que no llegaréis a beber el agua del manantial del Padre en muchas encarnaciones y alguna de dolor, por no querer dejar el orgullo que os invade todo vuestro ser; y a pesar de saber que mientras en vosotros more no adelantaréis un paso para dejar la obcecación, que os repito, no os deja ver las cosas del color que son; es por lo tanto vuestra rebeldía la que opera en vosotros y el golpe que luego recibáis será elegido por vosotros, por ser desobedientes.

   Dicta tu mente unas normas que no las has de escuchar, porque son las que tu espíritu no las debe de aceptar, por ser contrarias a su progreso, y esto es cuanto ha de rechazar, pero la parte tosca le anima a que lo acepte y entonces tú crees que esto es lo bueno, lo sincero, y no es más que tu imaginación la que recoge la onda propicia a ello. Es tu saber cortísimo por no dejar salir de tu mente lo que no es limpieza, sino una especie de incienso que te confunde por estar pegado a la tradición acomodaticia de tus pasiones, y estás creando todo cuanto no es esencial, sino esencia de materia y en extremo densa, la que en sí envuelve al espíritu o lleva de materia, y con esta no pretendas sacar de ti la nube que empaña tu comprensión, ya que a través de ella solo ves lo que acomoda a tu materia, por lo tanto, se ve más claro o más turbio según sea la densidad y oscuridad de ella. Esto es cuanto te separa de la verdad y por eso la rechazas. No te alejes del amor verdadero que no alcanzarás nunca la verdadera comprensión con certeza sino la acomodaticia a tu estado de impureza, por tanto, no te hace falta que te esfuerces en seguir la doctrina verdadera, si no lo haces con toda la pureza de ejemplaridad, porque serás lo mismo que un ateo que solo hace servir las normas que le dicta su cuerpo.

   Quieras o no has de pasar el camino que te elegiste, y aunque uno solo conduzca al Padre, tendrás que pasar el tuyo, y a su debido tiempo cogerte fuertemente al cable para no desviarte. Este ha de ser quien ha de iluminar tu inteligencia si lo quieres escuchar, este ha de darte ánimos para seguir por él. Ya ves hermano mío, la Caridad que te hace el Padre para que tomes ejemplo y sepas ayudar a tu hermano, como El te lo hace a ti. ¿Qué sería el ser desterrado sin la Misericordia de Dios, para que te pudieses limpiar en cada existencia un poco? ¿Qué sería de ti sin la ayuda que te presta el hermano Ángel guía protector, que te dirige estés en estado libre o encarnado? En los dos tiempos da instrucción y con ella te guía. Sepas ser generoso acatando las órdenes que te da, cuando aunque no te guste, te hace cambiar el camino porque quiere inducirte hacia el bien a pesar de tu terquedad, y esto es así cuando le das potestad para dirigirte cediéndole el libre albedrío antes de encarnar.
   Esto, si lo quieres escuchar, cuanto bien te haría, pero no olvides que por desobediente te encuentras aquí, y tu propósito fue antes de encarnar acatar órdenes de tu director. Una empresa material sin dirección, ¿qué sería? el desconcierto la llevaría a la quiebra, y lo espiritual lo tienes que acatar porque este no puede ir a la deriva; y es la limpieza de la materia que arrastra tu espíritu, por estar este llamado a acercarte a Dios en un tiempo más o menos corto; esto eres tú quien lo ha de decir, porque para eso tienes libre albedrío, para que fuesen tuyos los méritos de lo que hiciste a favor o en contra.

   Recoge las migajas de este pan tan suculento porque no tiene desperdicio, para nutrir a los humanos que, a pesar de querer ser cristianos solo son unos apasionados, y es lo que les ha de impedir conocer a Dios mientras no cambie su proceder de ceder amor en lugar de pasión, y dar humildad en lugar de rencor. Hermano mío, estudia bien esta lección que te conviene sacar de ella buena instrucción.