65 CON LA JUSTICIA DE DIOS

  Con la Justicia de Dios todo queda purificado porque nadie pasa de un mundo a otro sin antes haberlo ganado, por lo cual, no te da lo que no te hayas ganado, pero sí lo que en Justicia te cabe, sea bueno o malo. Cuántos hay que no teniendo la purificación necesaria para pasar a otro mundo, están sometidos a otra encarnación, hasta que por su cumplimiento estén preparados para dejar el destierro. Así que ya sabes que si en esta vida no cumples tendrás que volver a nacer. En la Biblia, lo dice: «En verdad yo te digo que no volverás a Dios, sin volver a nacer».

   Por si no sabes, hermano, tus caminos a seguir desde que fuiste creado hasta que vuelvas al Padre, hay mundos para que los habite el ser humano, de descenso y de ascenso, para que cojas los que quieras, los tienes a tu elección por llevar libre albedrío, y tú has de responder de los que hayas transitado. Los tienes que recorrer según sean tus hechos y el modo de proceder con todos tus hermanos:
   Los de descenso hacen que el espíritu llegue hasta el destierro que es en donde te encuentras y a donde pones a prueba el ser malo o bueno. Los de ascenso son mundos adelantados y cerca de Dios; en esos habitan los que han cumplido, los que han sabido practicar con sus hermanos el amor, la paz y la caridad. El que es dócil y valiente no los recorre todos, pero si se hace orgulloso y desea para él lo que a sus hermanos pertenece, habrá de pasar por todos, hasta que los sufrimientos hayan hecho mella en él, pero si a pesar de ello no quiere reconocer que todos son sus hermanos, habrá de bajar a un mundo (centro de la Tierra) donde las penas son constantes desde que entra hasta que sale. Allí todos van con la misma causa, la de incorregibles, aunque por las penas que pasan, rebajan el orgullo y el egoísmo y se hacen sumisos y humildes por no encontrar allí otra puerta de escape y al salir de allí, lo hacen como piel que estuvo en maceración para que quede bien curtida y prestos a cumplir con humildad.

   Así se amoldan los seres que por este mundo pasan, acatan y cumplen las Leyes de Dios y cuando salen, como si un recuerdo vago pasara ante ellos de lo pasado, son sencillos y la grandeza material no hace efecto en ellos cuando pasan a ocupar el mundo que a ellos se adapta. Es así como van ascendiendo después de su experiencia pasada; a estos hermanos les espera el Padre con los brazos abiertos porque vuelven a El, después de haber sido pródigos. Estas son las experiencias y recorrido del espíritu desde que de Dios sale hasta que vuelve a El otra vez.

   Si son estos que te he mencionado los rebeldes, ahora te diré cómo se desarrolla la vida de los humildes y de los que no fueron orgullosos y egoístas y supieron cumplir el mandato Divino de no dar a sus hermanos lo que para ellos no quisieron. Estos no tuvieron necesidad de bajar al destierro porque no lo merecieron. Estos hermanos hicieron su recorrido con prontitud, porque sus actos fueron de perfeccionamiento, es decir, sacar de ellos todo cuanto es materia y hacer brillar a la chispa divina con el amor que ejercieron con todo cuanto es creación de Dios.

   Todos los mundos que no son destierro, aún sin llegar a las esferas de los puros, todo es armonía, van todos de acuerdo porque sienten para todos el mismo amor, son un mismo pensamiento y siempre siguen con el mismo orden y por ese cumplimiento van ascendiendo; por eso, sólo en la Tierra existen desavenencias por no tener todos el mismo nivel de perfección.

   Las cosas que a Dios pertenecen son claras y sin mixtificaciones; sus Leyes son exactas y con exactitud se cumplen. El es inmutable para con sus hijos y con esta Inmutabilidad nos da libertad para que seamos nosotros los responsables de nuestros actos, por eso, tus ganancias las tendrás bien presentes cuando hayan de juzgarte como las faltas que hayas cometido con tus semejantes. He aquí la inmutabilidad del Padre, pues todo cuanto pasáis solo vuestra es la causa, así que a eso venís, a cancelar cuentas de atrás y en algunos casos hasta las presentes; sois muy responsables y por lo cual, tener cuidado de no apuntar en la hoja del debe y solo os iréis acercando al Padre Celeste. Cuando cometas una falta procura enmendarte para no reincidir, piensa que lo que acabas de hacer te está esperando para que lo pases tú, y así es como irás cogiendo hábito en ti de no dar a tu hermano lo que no te gusta que él te dé a ti.

   Esta es la doctrina que te presento, la que el maestro nos vino a enseñar para que todo este planeta se regenerara. Con pocas palabras nos dijo cómo el ser humano podía llegar a Dios cuando se encontrara libre de materia, y cuántos siglos han pasado desde que Jesús vino entre nosotros, y cuán poco adelanto ha hecho el hombre en lo espiritual. Sólo lo material adelanta, lo que a la materia pertenece, pero lo que pertenece al espíritu va con tanta lentitud que a penas si se mueve, pero las Leyes de Dios rigen desde la creación del humano, aunque poco se han aclarado, por eso el ser humano de este destierro va disgregado, buscando lo que no ha encontrado pero que existe, y que más allá de este mundo de sufrimientos el espíritu que supo cumplir, encuentra la recompensa porque encuentra la paz. Eso es ir con un mismo amor en sí, y un mismo pensamiento entre todos, y es así como pasarás a habitar esos mundos que te han de maravillar.

   Es tu pensamiento, o sea tu mente la que ha de trabajar para examinar cuanto te digo, y cuando esto lo hagas, sepas dirigir tu pensamiento a Dios, despojado de todo cuanto es materia y solo así podrás sacar y comprender cuanto te expongo, para que lo estudies bien y quede en tu mente grabado y en el momento oportuno saques buen provecho de ello, que ese es mi deseo por el amor que siento hacia mis hermanos.

 VES HACIENDO ESE CUMPLIMIENTO CADA DIA MAS HASTA QUE EN TI SEA UNA NECESIDAD, PORQUE EN ELLO YA SENTIRAS UNA FELICIDAD.