87 SIGUE FLOR CRECIENDO

   Sigue flor creciendo mientras tengas hojas, que has de dar el fruto que ha de alimentar a muchos comensales, y los ha de dejar con ganas de saciar sus apetencias. Mira si ha de ser dulce la fruta de la planta que tú cuidaste, no importa el tamaño si esta tiene sabor exquisito, porque el que la quiera adquirir, mirará el aroma y dulzor de ella. No dejes nunca de ser cultivador de tales frutos porque si pierdes su sabor ya no interesará el adquirirla y se olvidarán de ella, y este hecho produciría la ruina total del agricultor, que empezó sabiendo cultivar y con deseos de trabajar y terminó olvidándose de regar y se dejó secar las plantas y no hubo más flor que diera el fruto. Triste terminar su vida la de aquel perezoso hortelano que en lugar de hacerse rico con el campo que le prestaron, por dormirse se quedó arruinado y sin sustento para los últimos días de su existencia.

   Este es un caso que puedes aplicar a lo espiritual, que a más de uno le pasa lo que al hortelano, que le dan sabiduría que es el campo, plantan algunas hortalizas, crecen estas, dan sus primeros frutos buenos y dulces, y ya confiado dicho agricultor de que por sí solas irán rindiendo, se hace el vago y se hace orgulloso de tal plantío y cuando quiere recordar, ya están muertas las plantas y con ellas la flor y el fruto que ésta podría haber dado.

   ¿De qué le sirvió a este agricultor de hacerse orgulloso, de tener encauzado su campo, si no supo seguir trabajando en él? Todo quedó muerto y todo lo perdió y así se arruinó dicho agricultor. Así sois vosotros los sembradores del saber espiritual, que se os dan medios para que trabajéis en dicha siembra, pero no os enorgullezcáis de lo que vais haciendo, no os hagáis perezosos, porque cuando os deis cuenta, el campo que os prestaron que son los conocimientos, ya no será vuestro, se lo habrán dado a otro con más voluntad para cultivarlo, y hagan crecer lo que ha de endulzar a las almas que han venido aquí a nutrirse de esta enseñanza. Esta es tu labor, la del hortelano, sin dejarse enorgullecer ni hacer el vago.

   Estos escritos y los sucesivos, que en estado espiritual un hermano os transmite, han de servir para el despertar de la humanidad.

 
               Fin del Tomo, OBRA REGENERADORA PARA TODA LA HUMANIDAD DEL PLANETA TIERRA.       E. Tricas