09 Mensaje 3-B

  El Padre Creador manifiesta SU Atributo de Misericordia, al dar a sus hijos el tiempo necesario para que cumplan el Mandato Divino que reciben cuando salen de Su lado. EL no se mete con nadie, ni castiga ni perdona: es Inmutable contra todo agravio. Sin embargo, como es Justicia, permite que retorne a vosotros la piedra que contra vuestro hermano arrojasteis. Es así como debe comportarse el ser humano, sabiendo que no ha de hacer a sus semejantes lo que para él no quisiera.

  ¡Oh, Misericordia Divina, cuál no es el bien que dispensas a los hombres al concederles un tiempo indefinido para que así puedan regenerarse! El Padre solo encarga a sus hijos cuando salen de SU lado, «Amor, Paz y Caridad», dándoles los medios para «cumplirlos»; por eso el humano es el culpable de practicar lo contrario, lo cual le ha de producir el malestar antes o después. ¿Acaso os es más fácil seguir fórmulas creyéndoos que aquietáis vuestra conciencia? Esto es como cerrar los ojos cuando no se quiere ver las cosas desagradables a pesar de que éstas sigan existiendo, y cuantas pruebas se presentan sin saber por donde ni por qué vienen sin tomar parte en ellas. Mientras no lo resolváis vosotros mismos, no podréis comprender que han existido otras vidas corporales para vuestro espíritu.

  Para mejor comprender os ayudará el mantener fijo el pensamiento en el Padre de Amor, sin pasión ni rencor contra ningún hermano. No dudad que estaréis en disposición de recibir contestación sobre las cosas que tratéis, si hay limpieza de mente para poder dar entrada a esa comprensión que se desea obtener. Si el hombre analiza su presente podrá comprender mejor cuanto pasa, viendo como habla en él su pasado y sabrá también que el futuro hablará de este presente, ya que todo acto realizado queda minuciosamente registrado en el Libro de la Vida, que todo ser humano tiene presente al dejar la existencia; ése es el control que el Padre tiene de sus hijos para que ninguno pueda eximirse de las faltas cometidas.

  No os destruyáis unos a otros, porque lo que un día se destruya lo construirá en otro y en peores condiciones. Pensad que si solo existiese este pequeño intervalo de vida o tiempo que transcurre en el destierro, ¿dónde rectificarían los malos pasos andados, y el por qué de los sufrimientos inevitables, si sólo hubiera este presente? ¿Dónde estaría la Sabiduría y Justicia de Dios en tales casos? Cuando movidos por el rencor se quitan los hombres la vida corporal unos a otros y son recluidos en prisión hasta pagar el delito cometido, ¿acaso creéis que Dios es menos justo que los hombres? Así EL, también dispone de las moradas adecuadas a cada caso o delito.

  Tiene un valor inmenso para el espíritu encarnado en la Tierra, el tiempo de que dispone para desmaterializarse; al no saber por qué vino a ella, no lo aprovecha para cumplir, por apasionarse cada vez más por las cosas materiales. A intervalos de ese tiempo surgen contrariedades, que no se pueden evitar, y se pregunta por qué suceden. Por eso repito una y otra vez que las tendencias materiales no dejan expansionar a las que en sí lleva el alma; esa es la lucha que sostiene esta con la esencia de materia, la que crea vuestra indecisión entre el bien y el mal hacer según el materialismo de cada individuo. De esto depende que sienta con mayor o menor claridad la voz de la conciencia. ¡Cuidado!, que esta es muy suave: hay que estar atentos para cuando se manifiesta, sobre todo a los que poco les importa perjudicar a un semejante si van con ello a satisfacer sus deseos.

  Cuántos hay que tienen pensamientos perversos aunque no los conviertan en obras por no presentarse la ocasión favorable para ello. Su conciencia no está limpia y por consiguiente el nivel no va recto. Este nivel representa las balanzas en donde se ponen y pesan las obras buenas y malas; procurad que las primeras pesen más, único medio de poder elevarse el alma adonde han de darle paso libre a otras esferas.