16 Mensaje 5

  Vais buscando un algo más que no acertáis a explicaros, abrigando en la mente lo que no se llega a comprender, por ser esencia que dimana de lo Divino, contraria al ambiente material que con más o menos intensidad vivís. Sabréis algo con el tiempo, cuando tal vez por vuestra madurez material ya no sea lo corporal lo que esté en su esplendor y podáis sacar de la mente el obstáculo que impide hallar la respuesta a vuestro sueño indescifrable.

   Hay que buscar para hallar, pero cuando se sabe lo que se desea. No despreciéis el programa que os han destinado a representar; cuando lo halléis, representadlo como artistas consumados, puesto que con ello va el bienestar al llegar a la estación postrera. Ello depende de cómo se haya representado tal papel en el escenario de la vida terrenal en que actualmente os desenvolvéis, y que pasa aceleradamente, dejando patentizado para el futuro este presente.

   Anima deseos el hombre que no sabe definir con exactitud, y en la mayor de las veces le son contrariados porque desea realizar lo que no tiene programado. Son estos hombres como juguetes del destino, ya que por haber cedido su voluntad de acción (libre albedrío) al guía que lo dirige, éste les induce a hacer lo que cree más conveniente para su progreso, para que mediten y no se hagan orgullosos. En estas circunstancias, los humanos no realizan siempre su deseo, por ir controlando sus actos otro pensamiento superior al suyo, que dirige sus pasos con acierto. Por eso, su voluntad y deseo se ven contrariados en muchas ocasiones, como si fuesen autómatas en busca de lo que les ha de hacer fracasar. He aquí por qué en una misma empresa unos se hacen ricos materialmente y otros fracasan.

   Por lo tanto, no juzguéis todos los casos por un igual, pues entre éstos hay mucha diversidad. Por este motivo no siempre se puede realizar lo que otros hacen, al ser diferentes las causas que les obligaros a encarnar en las circunstancias que lo hicieron y el deseo de cancelarlas. He aquí por qué a temprana edad empieza el sufrimiento en algunos seres sin haber hecho nada para merecerlo. Con frecuencia se ven infancias felices y vejez con dolor y penas, y por el contrario, principios de la vida humana en deplorable estado pero que se serenan antes de llegar a la edad madura, como tormenta que serena el firmamento cuando ha pasado.

   Sabed que no es sólo en la infancia cuando acompaña el ángel guardián al hombre, sino durante toda la existencia, por serle más útil, si cabe, en su mayoría de edad, tiempo propicio para hacer mal uso del libre albedrío, que el Padre da a todos sus hijos cuando los dota de saber e inteligencia. ¡Inmensa ayuda la que presta el guía que con acierto dirige a su protegido! Nada pasa desapercibido bajo su control; por eso, cuando no se quiere oír su aviso que repercute en la conciencia de cada uno, vienen las adversidades, para que se medite qué es lo que las produce.

   No hay quien moldee el hierro sin antes soportar el calor de la fragua, ya que por fuerte que sea éste, cambiará su forma al golpe del martillo. Así los sufrimientos van curtiendo al hombre sin que los pueda eludir. El dolor por medio de la adversidad es esa fragua que consigue transformar al fuerte y orgulloso en blando y humilde. Así los guías protectores moldean al espíritu, mas para eso han de tener atribuciones de sus protegidos.

   Es costoso ir hacia adelante en perfección si no se sabe desprender de las ligaduras de la materia, por falta de fe y valor. La fe es la que da fuerza para romper las ligaduras. La fe sin obras, sin la caridad, nada es, y ésta tiene dos fases distintas, que las une al Amor: una ayudar a la supervivencia del cuerpo y, otra, para la regeneración del espíritu. Cuando esto se va cumpliendo, en lugar de egoísmo ya predomina el Amor, el que lleva a los hombres a prestar ayuda a sus semejantes, poniéndose en lugar y circunstancias de ellos. No basta llamarse cristiano, sino cumplir lo que el Cristo enseñó. El amó sin inmutarse ante el agravio inferido, no se preocupó de los bienes materiales por ser éstos temporales, pero sí aconsejó los espirituales, los que acompañan al alma después de la muerte del cuerpo. Enseñó a orar en todo momento y lugar elevando el pensamiento a Dios, no enseñó a que lo hicieses a los ídolos sino a lo Natural, a la fuente pura, al Sol Central Casa Paterna.

   Natural es todo cuanto pertenece al Creador de toda vitalidad por no haber en ello mixtificación. Elevad vuestro pensamiento a EL cuando queráis recibir de Su Esencia. ¿No es verdad que cuando se desea obtener un agua pura se acude al manantial, en lugar de cogerla de los arroyos? ¿Por qué, pues, no hacer lo mismo con los pensamientos elevándolos al manantial de Amor, donde no hay contaminación, como por ejemplo el astro que más brilla, la potencia de cuyos rayos luminosos os impiden ver lo que existe en su centro, por no estar preparados para resistir la potencia de Su Luz con los ojos materiales? Y el que consigue contemplarlo con los ojos del alma, ya no se entretiene en adorar ídolos o imágenes materiales porque sabe que nada son. Id en busca del contacto Divino, donde moran los que fueron hombres virtuosos que pasaron por la Tierra, llamados santos, y os será más fácil ser oídos si estáis limpios de conciencia, exentos de pasión y rencor, para obtener respuesta a la petición deseada y justa, que a todos llega si se pone voluntad para hacer germinar el verdadero Amor y con él la verdadera Sabiduría que os será reservada. Hasta entonces id con un sentimiento limpio en todo acto de convivencia con vuestros semejantes, puesto que en todos veréis la imagen de Dios.