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Revelaciones filosóficas 7

Dad al alma lo que no tenga contaminación. El alma ha de ser valiente, para ganar la partida que constantemente disfruta, y cuando lo consiga tendrá el premio a su heroicidad, por haber sabido unificarse con su espíritu en un mismo pensar de Amor. Se trata, pues, de dos diferentes pensamientos que deben unirse en uno solo, y esto da libertad satisfactoria al dejar la materia.

Cuando el alma se reconforta en sus excursiones por el espacio, cuando el cuerpo descansa, por tener una cierta elevación, recibe una dosis de optimismo y se recrea en otras esferas, aunque no siempre recuerda cuanto vio y oyó en ellas, cuando vuelve a la materia o cuerpo físico. Otras veces es avisada de que no sigue el sendero que tiene marcado, por lo que en muchas ocasiones queda deprimida, y lo presiente al volver a la materia. De ello deriva el abatimiento y tristeza, o la alegría y júbilo que, sin saber por qué, a veces se experimenta al empezar un nuevo día: ha tenido en el espacio comunicación con hermanos que están en estado espiritual sin el cuerpo, o bien en estado espiritual siendo encarnados. Estos últimos se desprenden de la materia cuando ésta descansa, y se relacionan unos con otros en espíritu, ya sea por Amor, por simpatía, o para recibir o dar la enseñanza que poseen.

Hay categorías entre los espíritus libres de cuerpo, como también las hay entre los terrenales. Hay espíritus encarnados que ayudan a los que lo necesitan y lo merecen; y también la recibís de hermanos progresados, sean familiares o amigos que ya dejaron la materia. Incluso cuando os ven tan obcecados y equivocados, os ayudan para que comprendáis con más claridad la realidad; pero no siempre consiguen sus deseos estos hermanos, por ser incomprendidos debido a vuestra materialización. Por eso se recomienda no entremezcléis las cosas de Dios con las materiales; que si se cumplen las primeras, las segundas se reciben por añadidura, porque la Justicia del Padre no se hace esperar.

En vuestro ser está un pequeño átomo con el que el Padre dota al espíritu, para que haya en él lucidez de entendimiento y pueda retener en la mente lo que vaya adquiriendo por medio de la meditación. La mente es creadora de pensamientos y, antes de llevarlos a la práctica, se debe hacer una selección; mas para esto hay que frenar los impulsos de la materia.

¡Cuánto añoran las almas, al quedar libres de cuerpo, el tiempo que se evaporó sin haber adelantado en perfección! Saben que han de empezar otra vez de nuevo el camino, del que se extraviaron al dejarse dominar por las pasiones que tanto abundan entre los desterrados, y que procuran éstas placeres temporales pero también duras pruebas que no siempre se saben vencer. Por eso, la Justicia Divina hace descender a las almas a la Tierra, donde se debaten entre el orgullo y las pasiones que no dejan a los hombres coordinar sus ideas, y menos vislumbrar el camino por el que originan los hechos exentos de Amor.

Tened presente que cuando la vitalidad queda libre del cuerpo material, ve y comprende mejor que cuando lo está animando. Y a pesar que algunos ceden su libre albedrío al guía protector para que les fuercen a cumplir, otros, no lo hacen por voluntad propia porque desean conservar el libre albedrío. En cualquier caso, sin embargo, siempre desean cumplir cuando se hallan en estado libre y antes de reencarnar, lo que ellos mismos se eligen para mejor pagar la pena del Talión o Ley de Causa-Efecto. Es misión del alma conseguir iluminar al espíritu para su desarrollo, desprendiéndose de las imperfecciones que restan fuerza al alma para poder elevarse, y pueda el espíritu convertirse en esencia regenerada, que es la que eleva hacia Dios.

Así como se conocen las cosas pertenecientes al cuerpo, conoced también las del alma. Aun los más descreídos, cuando les acucia un dolor o presienten que se acercan los últimos momentos de su existencia, admiten en su interior cuanto habían rechazado referente al alma y tratan de recordar por sentir consuelo con ello. Esto sucede porque el estado de abatimiento resta fuerzas a la materia, y pasa entonces a mandar la parte sensible, que es el alma. Es como si un fracasado en su vida buscara nuevos horizontes, y en ellos se hallara a gusto y feliz, porque recuerda el pasado, lleno de sinsabores, y aquel tiempo en que estuvo divagando sin hallar lo que su alma anhelaba.

Una mente clara es motivo de limpia conciencia, y el que posee tales valores, progresa. Su alma se eleva hacia Dios cuando queda libre del cuerpo, por llegar a EL sólo los valientes y limpios de conciencia, los que saben ayudar a sus hermanos sin ostentación: Sólo el presente material cuenta para algunas mentes ofuscadas, que no comprenden que con ello limitan la grandeza de Dios. Tal situación es para el alma, como la del hombre que trabaja sin sueldo. Luchad para hacer el cumplimiento, y luego vendrá el saber, punto de apoyo para respaldar los hechos, y él os inclinará sin miedo a una futura vida mejor.

Al dejar el destierro las almas con cánticos de gloria, dan muestras de que se van cumplidas; todo es gozo, todo es alabanza al Divino SER. Se remontan traspasando esferas, viendo cada vez con más claridad la Esencia del Amor. Solo sienten que en la Tierra dejan a sus hermanos que no supieron cumplir como ellos, y como Bólidos veloces, van con su Luz y ayuda adonde ordene el Padre.

¡Cuánto estudio hay en el ambiente espiritual que se desconoce, para saber cómo hacen mover a sus protegidos los guías protectores, encargados de dirigirlos y hacerles desistir de todo aquello que no va encaminado al progreso! Es por ello que se les debe gratitud, ya que con vosotros son tolerantes y al mismo tiempo severos, siendo su labor la de ilustraros.

Cuando os viene un bache en la vida, el guía con antelación avisa. Examinad entonces por qué hubo tal aviso y vuestra propia situación, para ver si podéis evitar el tropiezo, lo cual no siempre se consigue por no tener suficiente fe y fortaleza. No siempre avisa de lo desagradable sino también de lo agradable. Prestad atención, ya que siempre es por algo, no por curiosidad sino para fortalecer la fe y saber que no andáis solos. Prestad atención a muchas de las cosas que a pesar de presentirlas no les concedéis importancia por no saber su significado, y luego os arrepentís de haberlas hecho.

El arrepentimiento tiene dos fases: el que no se puede evitar, y el que mantiene expectante al hombre receloso de ser evidenciado por algo que no hizo bien. Es la conciencia la que intranquiliza al hombre cuando hay causa, la parte benigna que en sí lleva el hombre, guía vital que le indica con voz dulce y queda el buen camino a seguir. Si el hombre hace oídos sordos a ella nunca se arrepiente, ni en el presente ni en el futuro. La consecuencia, hermanos míos, revela el presente más o menos brillante que se va realizando; puede ser satisfactorio por inclinarse al Amor, o por el contrario hay una desazón que no le permite ser del todo feliz, por manifestarse en su interior algo que le acusa de los hechos que va realizando. Muchas veces la intuición revela cosas sin haberlas pensado ni visto; si no se hace oídos sordos a ella, maravillan tales revelaciones intuitivas, las cuales suscitan a una reflexión. Los más progresados sí tratan de investigar las causas de tales hechos. No así los más materializados, que lo atribuyen todo a la materia.

Como en el hombre existen residuos de otras encarnaciones, se inclina con facilidad a ciertas costumbres y tendencias de lo que vivió en el pasado, pero sin que tenga claro recuerdo de ello. Los espíritus más progresados tienen un ligero recuerdo; son como ramificaciones en los gustos y hechos, por ejemplo cuando se viene a encarnar con cierta preparación a la comprensión espiritual; es decir, el espíritu presiente que hay algo más de lo que vive, y está más preparado, cuando se le presenta la ocasión, de entrar en indagaciones de cuanto existe después de la llamada muerte.

Las intuiciones hablan a los hombres. No las rechacéis, pues en vuestra ayuda vienen llenas de Amor, para que cuando se realice lleve en sí un Amor libre de pasión y rencor, que es el que abre paso a toda comprensión. Las influencias que crea el Amor son sutiles, no se ven pero se sienten; son de una demostración queda pero efectiva. Por eso, todo el que ha llegado a adueñarse de un Amor sincero, disfruta de sus efectos, es feliz y hace felices a los demás.

Sentir el Amor equivale a ganarse el pasaporte a una mejor vida, la que a todo ser humano le está reservado llegar a disfrutar y que no se adquiere con súplicas ni peticiones sino con manifestaciones de Amor, tratando a los demás como quisiera uno ser tratado por ellos en igualdad de circunstancias. Para alcanzar tal proeza, el Padre (Dios) concede muchos tiempos (encarnaciones) al ser humano para que mediante ellos tenga la oportunidad de dominar el ímpetu orgulloso.

¡Adelante, espíritu desterrado, que te dan la mano para salir del caos de la Tierra! La esencia vital (alma), con su tendencia original, tira de ti diciéndote: Acógete a mí, que soy el Amor, la Paz y la Caridad, la Encomienda del Padre, y serás bien recibido en las esferas de Luz. Y como quiera que merecer es obtener, se acercan las almas a Dios, fuente de Vida, que invita acercarse a Ella, para ser felices ya en la Tierra, y más todavía cuando termine la presente vida corpórea.

Nunca hay mala labor si hay buena voluntad y la mente está libre de pasiones que impiden que haya claridad para ver lo que hay de verdad. Por eso sugiero que, antes del sacrificio, manden los sentimientos del alma, de donde proceden los principios fundamentales para Amar, y a vosotros vendrá Sabiduría para ir desarrollando la parte sensitiva. Los que son sensibles a la conciencia y libres de pasión saben acortar la distancia que les separa de un perfeccionamiento.

Estos espíritus ya disfrutan en parte en la Tierra porque son pacientes a la adversidad e inmutables a la ofensa. Cómo se les distingue a estos hermanos, entre los más materializados que no saben hasta qué grado lo están y son los que con facilidad os ofenden si estáis en igual grado de materialización.

Hermanos míos, comprended la necesidad de sensibilizarnos para tener contacto con el Ángel guía, que de tantas formas se manifiesta en el momento preciso, lo que hace pensar que hay algo más que no se ve ni comprende: unas veces por la intuición, otras porque inexplicablemente hay cambios rotundos en el modo de pensar; pero sí que os digo que tienen como fin el bien hacer. ¿Por qué sucede? Porque una fuerza superior incita a realizarlo. ¿Con qué objeto y quién es el que promueve esa fuerza? Para que se cumpla lo que cada uno tiene programado aunque sea costoso.

  Es el guía el encargado de instruiros, por ser conocedor de vuestro estado, y de dar en Justicia lo que se va ganando. La sensibilidad marca el estado de adelanto para obtener los conocimientos esenciales y necesarios, por eso, no puede comprender igual uno que cumple que el que es pasivo e indiferente. Para desarrollar toda cuestión filosófica conviene que los pensamientos sean claros y limpios, para obtener con limpieza todo contacto y dejar paso libre al pensamiento rigurosamente concedido por el Amor y Justicia de Dios. Pues si El es en su centro de Vida, un Espíritu de Esencia Pura, ¿Cómo van a llegar a El vuestros pensamientos y oír Su respuesta, si van envueltos en una especie de coraza que no les deja oír?

No hay fuerza que pueda combatir a la positiva, cuando ésta va dirigida con voluntad y Amor, porque nada ni nadie se puede interponer a los pensamientos que con limpieza van hacia Dios, por haber un contacto que no puede interceptar otro más débil.

Divaga el humano unas veces por su terquedad y otras por su ignorancia. Mientras se da cabida a las cosas materiales, no pueden penetrar en las mentes las espirituales. Cada uno tiene a su alrededor el ambiente que sea capaz de crear; examinad por qué unas veces es mejor que otras. El pensamiento no deja de crear imágenes; las hay que toman vida y las hay que mueren en el momento de ser creadas. Como el estado de ánimo cuando se va actuando, éste lo crea primero el pensamiento, y luego pasa a la obra. Entre vosotros existen buenos y malos pensamientos creadores del bien y el malestar, por ser los que dan paso a la buena o mala acción. Desechadlos cuando no lleven una buena dirección, antes de que sean consumados con los hechos, y la mente quedará limpia para dar entrada a los Divinos, aquellos que nunca llevan a las malas obras. 

Cuando haya exaltación en los hechos que a vuestro lado se den expansión, no os interpongáis, para que no dañe al cuerpo físico la expansión de pasiones retenidas. Como hay furores retenidos en el interior de la corteza terrestre, así sucede en los hombres que en más o menos cuantía retienen pensamientos dañinos, dándoles salida cuando ya no los pueden retener. Pero ¡cuidado! Los más cercanos a la explosión serán los más perjudicados por el orgullo de estos hermanos, que no otra cosa son que furores retenidos.

El Padre Creador da a sus hijos los medios para que estudien y analicen su misma existencia o situación y la de sus hermanos, por medio de las adversidades diversas por las que pasan, y, dentro de éstas, cómo hay que comprender cada una en su término justo, puesto que las Leyes de Dios son justas. Los hechos o pruebas que se van sucediendo en la presente vida, hay que saber analizarlos y superarlos con valentía, puesto que son los baches en los que se puede caer, estacionarse o sucumbir.

Examinando causas y efectos en el presente sabréis del pasado. Investigad bien el perfil de las cosas cuando sin buscarlas vienen a vosotros. Todo acontecimiento que se presenta lleva en el ambiente espiritual un proceso, que muchos no se explican por falta de virtud y conocimientos. Hay y seguirá habiendo unas mentes más preparadas que otras para captar ciertos hechos que se suceden, por no tener todos el mismo dominio de la materia.

Los más sazonados perciben con más facilidad las intuiciones, a las cuales muchas veces no se concede importancia a pesar que se manifiestan con una finalidad de ayuda, para que despertéis, nunca como curiosidad. Por eso, a pesar de haber tantas cosas que maravillaría saber, no se os manifiestan, cuando no os servirían sino de curiosidad. Esto siempre halaga, pero no enseña lo que los instructores y guías se proponen, que es hacer adelantar al desterrado en conocimientos esenciales y entienda lo que debe hacer.

No hay normas para el que dirige y atento está a vuestro modo de pensar y actuar. En la carrera espiritual no hay que buscar un precedente al manifestarse los hechos no provocados por vosotros, porque quien los dirige no se atiende a fórmula alguna, para que se medite e investigue. He aquí que solo a los más preparados se les da ciertos trabajos y pruebas para que estudien en lo espiritual.

Los escollos, pruebas que hay que saber vencer, están preparadas de antemano por la causa-destino de cada uno; otras veces surgen en la convivencia con vuestros semejantes. No todos saben superarlas por falta de valor y perseverancia; son estas pruebas para ir acostumbrándose a dominar y educar la materia, y no sea ésta la que domine, sino que haya primordialmente la meditación.

Es la fuerza de lo elegido y su lógica lo que hace meditar por qué suceden las cosas. Admitid, que lo establecido en la vida de cada uno llega y termina, para empezar otra etapa, unas más agradables otras menos, cambiando para unos la vida más que para otros, porque así lo eligieron en su petición por su libre albedrío. Ello marca rutas tan diferentes entre los hombres que en muchas ocasiones se desorientan por desconocer la maquinaria que da diversidad al tiempo por ellos marcado.

  Cada uno al dejar la materia, en la llamada muerte, tiene la oportunidad de leer en el Libro de la Vida, en el que quedan grabados todos sus actos con la más rigurosa Justicia, el Haber y el Debe, según los actos cometidos, y que están presentes. Según sea la causa, se elige cada uno el sendero que desea transitar en la próxima encarnación, de cuya elección resultan los hombres ricos o pobres de bienes materiales, sin que tome parte alguna el Creador, para no robarles el libre albedrío que concede a todos sus hijos al ser creados, cuando los dota de su esencia Divina a Su semejanza. Si en algo toma parte alguna, es el guía protector, según las facultades que por propia voluntad se le concede antes de tomar el espíritu nueva encarnación. No es por lo tanto para unos la norma que siguen otros la más adecuada, por no tener todos la misma causa o misión que cumplir. Queda, pues, manifiesto que el Padre Dios no castiga ni perdona, y así le compete al ser humano averiguar por sí mismo las causas de cualquier contrariedad y dolor que no puede evitar.

  Cuanto más uno se ahonde en estas lecciones, más deseos sentirá de meditar sobre el gran engranaje que rige al Universo; porque bajo cualquier punto de vista que lo mire sacará por su situación diferente opinión. No obstante, sí que hay mucho campo de exploración y meditación en la vida del ser humano, para investigar dentro de la vida espiritual, la cual tiene un radio de acción tan extenso, que al ser desterrado no le será fácil descubrir mientras siga materializado, por regir una Ley Justa.

  Si el hombre fuese observador vería el diferente modo de desarrollarse la vida entre unos y otros, sin poder evitar el pasar por trances dolorosos, en los que nada le sirve rebelarse, sino que ha de pasar por cuanto obligó a pasar. He aquí por qué son necesarias tantas reencarnaciones en un mundo de dolor y sufrimientos, impuestos por la fuerza material que todo ser humano que va descendiendo lleva en sí. Cuanto más materializado está, mas se deja influenciar por esa atracción y más ambientado se halla en ella, ignorando que exista algo Superior y Divino.

  ¡Oh, Sabiduría, cuanto deniegas a los hombres tu presencia por traicionarse éstos al seguir un camino equivocado, sin hallar lo que más falta les hace conocer y defender, esto es la Ley Divina que el Padre encomienda, para que sus hijos la cumplan y se unifiquen en el Lazo de Amor.

  Por diferentes medios se consigue descubrir lo que procede de la Gran Sabiduría, de la cual dimana la enseñanza que os presento y con la cual podréis saber cuanto hasta el presente fue un enigma, sacando el sustento del alma, sin contaminación.

Al dejar la Tierra el alma,
ve cuanto hay fuera de ella,
y comprende mucho mejor
lo que existe dentro de ella.

La tristeza a intervalos,
no tantas las alegrías,
por ser estas las que amordazan
los sentimientos del alma.

En cambio los sufrimientos
hacen meditar al hombre,
de quien los trae,
y quien los lleva,
sin que tome parte en él,
en esa enredada trama.

Hasta que no toman parte
los sentimientos del alma,
que conducen a los hombres
por una cuesta muy clara.

Que a pesar de lo empinada
se siente feliz el alma,
porque ve que va subiendo
lo que antes descendiera.

Ya empieza a ver la Luz
que ignoraba existiera,
ya no se cansa el subir
aquella empinada cuesta.

Entonces se unió el amor
que le enseñó a subir,

lo que antes descendiera,
i a pesar de lo empinada
se siente feliz el alma.

 

Libre fuiste pajarillo,
y por esa libertad,
volaste, volaste,
hasta olvidar tu nido,
y tuviste que volver,
otra nueva primavera,
a reconstruirlo de nuevo.

¿Volverás a hacer lo mismo otra vez?
¡o bien seguirás el dictamen,
de las Leyes del progreso?

Si es así, no olvidarás el nido
en el que tú naciste,
y al que habrás de volver
otra nueva primavera,
a reconstruirlo de nuevo

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