23 Mensaje 7

  Dad al alma lo que no tenga contaminación. El alma ha de ser valiente, para ganar la partida que constantemente disfruta, y cuando lo consiga tendrá el premio a su heroicidad, por haber sabido unificarse con su espíritu en un mismo pensar de Amor. Se trata, pues, de dos diferentes pensamientos que deben unirse en uno solo, y esto da libertad satisfactoria al dejar la materia.

  Cuando el alma se reconforta en sus excursiones por el espacio, cuando el cuerpo descansa, por tener una cierta elevación, recibe una dosis de optimismo y se recrea en otras esferas, aunque no siempre recuerda cuanto vio y oyó en ellas, cuando vuelve a la materia o cuerpo físico. Otras veces es avisada de que no sigue el sendero que tiene marcado, por lo que en muchas ocasiones queda deprimida, y lo presiente al volver a la materia. De ello deriva el abatimiento y tristeza, o la alegría y júbilo que, sin saber por qué, a veces se experimenta al empezar un nuevo día: ha tenido en el espacio comunicación con hermanos que están en estado espiritual sin el cuerpo, o bien en estado espiritual siendo encarnados. Estos últimos se desprenden de la materia cuando ésta descansa, y se relacionan unos con otros en espíritu, ya sea por Amor, por simpatía, o para recibir o dar la enseñanza que poseen.

  Hay categorías entre los espíritus libres de cuerpo, como también las hay entre los terrenales. Hay espíritus encarnados que ayudan a los que lo necesitan y lo merecen; y también la recibís de hermanos progresados, sean familiares o amigos que ya dejaron la materia. Incluso cuando os ven tan obcecados y equivocados, os ayudan para que comprendáis con más claridad la realidad; pero no siempre consiguen sus deseos estos hermanos, por ser incomprendidos debido a vuestra materialización. Por eso se recomienda no entremezcléis «las cosas de Dios» con las materiales; que si se cumplen «las primeras», las segundas se reciben por añadidura, porque la Justicia del Padre no se hace esperar.

  En vuestro «ser» está un pequeño átomo con el que el Padre dota al espíritu, para que haya en «él» lucidez de entendimiento y pueda retener en la mente lo que vaya adquiriendo por medio de la meditación. La mente es creadora de pensamientos y, antes de llevarlos a la práctica, se debe hacer una selección; mas para esto hay que frenar los impulsos de la materia.

  ¡Cuánto añoran las almas, al quedar libres de cuerpo, el tiempo que se evaporó sin haber adelantado en perfección! Saben que han de empezar otra vez de nuevo el camino, del que se extraviaron al dejarse dominar por las pasiones que tanto abundan entre los desterrados, y que procuran éstas placeres temporales pero también duras pruebas que no siempre se saben vencer. Por eso, la Justicia Divina hace descender a las almas a la Tierra, donde se debaten entre el orgullo y las pasiones que no dejan a los hombres coordinar sus ideas, y menos vislumbrar el camino por el que originan los hechos exentos de Amor.

  Tened presente que cuando la vitalidad humana (espíritu-ser) queda libre del cuerpo material, ve y comprende mejor que cuando lo está animando. Y a pesar que algunos ceden su libre albedrío al guía protector para que les fuercen a cumplir, otros, no lo hacen por voluntad propia porque desean conservar el libre albedrío. En cualquier caso, sin embargo, siempre desean cumplir cuando se hallan en estado libre y antes de reencarnar, lo que ellos mismos se eligen para mejor pagar la pena del Talión o Ley de Causa-Efecto. Es misión del alma conseguir iluminar al espíritu para su desarrollo, desprendiéndose de las imperfecciones que restan fuerza al alma para poder elevarse, y pueda el espíritu convertirse en esencia regenerada, que es la que eleva hacia Dios.