28 Mensaje 8

  No esperéis a que vengan los Seres en forma de aves anunciando la tempestad, sin tener donde guarecerse, por no estar atentos a la llamada que se manifiesta de muchas formas, la que con antelación se viene anunciando y de la que se duda por falta de fe. Buscad refugio a la sombra que os preste el árbol de la Fe, la Esperanza y la Caridad y con toda seguridad la hallaréis.

   ¡Oh fe, que mueves montañas, mueve a los hombres de buena voluntad que van como barco sin timón por la Tierra, sin hallar la esencia de la Doctrina que el Maestro enseñó¡ la que se sigue presentando una vez más, por estar en la Era de la Regeneración y Unificación, por medio del saber, que el orgullo y egoísmo de algunos mixtificaron.

   Algunos creen solo a medias que existe el Padre de Amor. Y los que creen en EL y en SUS Atributos, que son SUS Leyes, tienen más causa, por saber que sin obras de nada sirve la fe. Pero, ¿qué es la fe? Fuerza y valor para practicar la verdadera religión Cristiana y Divina, que por ser Ley Divina encomienda el Padre a todos sus hijos al ser creados. Es la que vuelve a recomendar el Maestro, para que la humanidad tan disgregada se una bajo el Lazo de Amor que él enseñó.

   No es pasajero el Amor del Padre, sino que perdura como el tiempo, que es eterno. Se os brinda la oportunidad desde hace ya mucho tiempo, aprovechadla en vuestra actual existencia, manantial inagotable donde no ha inyectado el hombre germen nocivo alguno. Venid a beber de la fuente de vida con más o menos tiempo, y el que se vaya con sed de saber, sin hacer su cumplimiento, tendrá que volver a empezar de nuevo.

   Sed como las avecillas que van presurosas en busca de su alimento. Así el hombre, a modo de ave también debe buscarlo, y aunque el peso de las imperfecciones le impida volar, con la esencia de estas Divinas enseñanzas se nutrirá, porque en ellas encontrará el alimento deseado, el que ha de facilitarle agilidad para volar, el maná que ha de alimentar a su alma si hasta ahora solo ha procurado alimentar a su cuerpo.

   ¿Hasta cuándo irás y volverás cruzando el mar de las pasiones, paloma mensajera, sin llevar en el pico el ramo del olivo como símbolo de paz, por haber cumplido fielmente el mensaje a ti encomendado? Si no acortas tus deseos materiales en el recorrido, no podrás anidar donde es tu deseo: tendrás que hacerlo en otros parajes por un tiempo indefinido y no hallarás tan fácilmente tu alimento. Se te ofrece espacio para que en el vuelo te recrees, pero insaciable en tus caprichos deseas rondar otros parajes que te son prohibidos.

   ¡Oh, paloma, qué vuelo más incierto llevas por no saber saciarte de lo bueno, por el capricho de querer buscar la comida de otro palomar que no es el tuyo! Sigue volando en el radio que tienes marcado, para que no te desorientes y pierdas la noción de dónde está tu palomar y tus pequeños. Has de enseñarlos a volar, para que, como tú, otro día hagan su nido: habrás cumplido la Ley de la procreación que a cada uno le está encomendada para dar su fruto, y así cumplir las Leyes de la Naturaleza.

   Una paloma eres tú, ser humano, que has de cumplir con las Leyes Naturales que son las de Dios, y con ellas tu misión. Pero algunos rechazan el fruto que de otros puntos vienen a rendir tributo, que es el cumplir las Leyes Naturales. ¡Triste ignorancia al no querer aceptar una cosa tan sagrada como es la procreación! Lo más sublime son los hijos, y al soslayarlos no se comprende que con ello se falta al primer Atributo Divino, y en gran parte por dar más recreo a la materia. ¡Cuánto delito se comete no queriendo aceptar la procreación! Mas tarde vendrán a recoger lo que antes despreciaron, o bien, a pesar de sus deseos, no tendrán la suerte de abrazarlos, porque antes no los quisieron recibir, por no saber cual es su primitivo origen y creerse autores absolutos de esa creación que son los hijos, pues así como Dios crea al espíritu, la pareja crea la materia por mediación del espíritu, en la procreación. ¿Quién da forma y movimiento a ese ser que se está formando, y cómo vino y por qué? ¿Se ha pensado acaso en esto? A pesar, a veces, de no quererlos, vienen a nacer. Cuando así sucede, es por tomar parte una fuerza superior a la vuestra, porque antes de tomar cuerpo así fue pedido.

   Como aves que vienen a anidar el tiempo preciso, así van transmigrando los espíritus por la Tierra, que andan unas jornadas para que sean fecundas y antes de dar el fruto abandonan el nido, por desamor a lo que pudo haber dentro. Y ¿que fruto habrán sacado volando de un lado para otro, sin haber hecho el cumplimiento de ayuda a sus hermanos? Será como un nido vacío. Comparad vuestra vida con una de estas avecillas, que esperan ver llegar a la madre responsable de su deber con el gusanillo que ha de nutrirlas. ¿Cómo definir un nido a otro? Cual pajarillo sois vosotros, y también tenéis que dejar vuestra fecundidad. A su debido tiempo, hacedlo con amor, como ellos, que no rechazan el fruto de sus nidos.

   Las aves os enseñan a dar el fruto, a pesar de ser en la creación del Padre inferiores al ser humano. Vosotros, cuando llegue la hora, habréis de dejar la esencia por el amor manifestado que os profeséis, pero la semilla que muchos dejan es de tan mala calidad que no tiene recompensa ni valor.

   Contemplad y estudiad la Naturaleza. Cuando el fruto alcanza un grado de madurez y sazonamiento, desprende su dulzor, mostrando así su obediencia al Atributo de Amor, dando su esencia, que es el fruto de su misma esencia. En ciertos casos y circunstancias también se manifiesta el ser humano por sí mismo.